domingo, 31 de mayo de 2015

Día de Canarias


En el Centro Archipiélago Canario de Buenos Aires, fundado el 19 de enero de 1941, se llevó a cabo el festejo del Día de Canarias, con la presencia de autoridades de entidades de Zona Norte, La Plata e Isidro Casanova.
"Se conmemora con este día el aniversario de la primera sesión del Parlamento de Canarias, con sede en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, llevada a cabo el 30 de mayo de 1983, unos diez meses después de publicarse el Estatuto de Autonomía de Canarias en el Boletín Oficial del Estado. Este primer parlamento fue presidido por Pedro Guerra Cabrera. El Estatuto de Canarias se publicó el 10 de agosto de 1982, y, a semejanza de otros estatutos de las demás comunidades autónomas de España, reconocía una mayor autogestión del archipiélago canario dentro de España".
La jornada se inició a las 11:30, con juegos de mesa. Viejas fotos en blanco y negro, de la década del 50, salieron de las carteras de las señoras y pasaron de mano en mano, fiel testimonio de vivencias compartidas. Más tarde, la Presidente de la institución, Liliana Acosta, dejó por unos minutos la organización y preparación del almuerzo y se acercó a los comensales para darles la bienvenida. Para cada uno de ellos - y eran numerosos, pueden verlo en las fotos - tuvo un abrazo, un comentario, un recuerdo.
La conducción del festejo estuvo a cargo de Miguel Angel Leonardo, quien se desempeñó con simpatía. El menú -delicioso, por cierto - constó de carne de fiesta, carajacas, papas arrugadas con mojos rojo y verde, gran rancho canario, y bombón helado, acompañados con vino y gaseosa. Y además, rosquetes fritos y horneados y café del ventorrillo.
Una vez finalizada la comida, comenzó la parranda, en la que participaron los músicos y bailarines de la institución y el público. Luego, la rondalla y el conjunto de danzas - luciendo èste los trajes típicos de las islas - interpretaron piezas características de cada una de ellas: El Hierro, La Palma, La Gomera, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. "El Baile del Vivo", típico de la primera de las islas mencionadas, fue dedicado a Ramiro Morales Zamora, emigrante retornado fallecido recientemente.
Por último, se rifaron premios. El primero de ellos, ganado por una platense: un canario de raza que canta de maravillas, aseguraron.
En su emotivo mensaje, Acosta destacó que se homenajea a quienes ya no están físicamente y a quienes luchan día a día por mantener esta cultura, valorando su aporte y su amor por las dos patrias.


ver fotos:

jueves, 28 de mayo de 2015

Teatro Español de Azul


Con la presencia de Grissy Santomauro, Jorge Dubatti y Rubens Correa, se presentó en el Teatro Cervantes el libro de Carlos Walter Filippetti. El autor nació en Azul el 8 de agosto de 1955. Se graduó en 1978 como Contador Público (UNLP). En 1980 se estableció en la ciudad de Azul y fundó el Estudio Filippetti y Asociados que se especializa en Contabilidad y Gestión de Empresas Agropecuarias. Fue Presidente del Colegio de Graduados en Ciencias Económicas de Azul y de la Delegación Azul del Consejo Profesional en Ciencias Económicas. Integró la Fundación Centro Empresario de Azul: Consejo Asesor y Académico, trabajando en una propuesta de desarrollo para el partido de Azul a finales de la década de 1990. Desde 1980 forma parte del equipo gestor de la reconstrucción, puesta en valor, funcionamiento y proyección comunitaria del Teatro Español de Azul. Ha sido, hasta abril de 2014, Presidente de la Asociación Española de Socorros Mutuos de Azul, entidad propietaria del Teatro Español y promotora del proyecto Azul Ciudad Cervantina de la Argentina. Integró (2007 a 2013) el Comité Directivo de Azul Ciudad Cervantina. Desde 2013 es Fundador, junto a otras personas e instituciones, de la “Fundación Teatro Español de Azul Ciudad Cervantina”.
De la lectura de este extenso e importante curriculum se desprende que es el indicado para relatar la historia del teatro desde su fundación, cuando los socios debatían si era mejor reunir fondos para un hospital, un panteón o un edificio de renta. Algunos apostaron a la cultura, y se embarcaron en una muy ardua empresa. Los guiaba el amor por sus orígenes y la fe en la tierra que habían elegido.
Con muy curiosos recursos fueron logrando avanzar en la concreción de su sueño; por ejemplo, vendieron las butacas con la condición de que el comprador no podía retirarlas ni utilizarlas, ya que se las volverían a comprar. Vendieron y compraron abonos que se podrían utilizar trece años más tarde. De esto y mucho más fueron capaces estos idealistas.
Debieron soportar la inundación, los conflictos derivados de los alquileres, los cambios de moneda, la competencia de la sala de cine… Sin embargo, salieron airosos, y su accionar se expandió como círculos en el agua, incorporando más personas y asociaciones, estrechando lazos con España y creando una relación provechosa con Japón.
Todo eso cuenta Filippetti en esta magnífica obra, ilustrada por gran cantidad de fotos de todas las épocas. Con documentación, y con la visión de quien ha sido protagonista de este renacer, es que ha escrito su libro, de lectura insoslayable para los interesados en la inmigración española y su legado.