sábado, 25 de julio de 2009

Entrevista

Entrevista en GALICIA EN EL MUNDO 
por Gisela Gallego
Buenos Aires, Julio de 2009

por Leo Vellés
Buenos Aires, Agosto de 2009

por Eduardo Aldiser
Madrid, Julio de 2010

por Gisela Gallego

por Leo Vellés

en TRIBUNA ITALIANA

en TRIBUNA ITALIANA

IBERINFO

en CEXT

FOTOMONTAJES

por Carlos Penelas. Buenos Aires, Editorial Dunken, 2009.

¿Qué crónicas habrán surgido de la pluma de alguien capaz de escribir algo tan sublime como "Los trasterrados"? Sin duda, textos en los que se aúnen el amor por los orígenes, la crítica literaria y el análisis de una sociedad en franca decadencia. 
Así son los trabajos que Penelas reúne en este libro, los cuales fueron publicados originalmente entre enero de 2006 y junio de 2009 en Galicia en el Mundo, Nueva Rioja y Diario Hispano-Argentino.
Advierte al lector: "Hice una revisión y selección de ellos. El tono incluye la ironía, la mordacidad y, por momentos, la soledad. O la nostalgia, una forma celta de la soledad. Acusan degradación, oportunismo. Acusan la lectura de algunos clásicos, de algunos autores íntimos e inevitables. También escenarios donde desfilan caballeros execrables, pusilánimes, bien vestidos, jóvenes en el vértigo de la tecnología y el suburbio intelectual. Sin ser polémico intenté evocar la virtud, la ética, la dignidad".
En la contratapa, Ricardo Monner Sans afirma: "Penelas ha sabido explorarse y explorarnos desde muchos costados al reunir trabajos de notable envergadura. Muy poca gente sabe unir el contenido de lo que se expresa con la formas de volcar ese contenido. ¡Tantas veces he tropezado con la galanura del lenguaje al servicio de la nada! ¡Tantas veces he tropezado con riquísima densidad, pero debiendo incurrir en militante sacrificio para poder avanzar por sobre su lenguaje! Sépase: he leído a Carlos Penelas y jamás -sí, jamás- anduvieron divorciados el continente del contenido".
Son artículos en los que recuerda a sus mayores: a la madre que aprendió a leer luego de que nació su quinto hijo (el autor); al padre que inculcó verdades perennes valiéndose, fundamentalmente, del ejemplo; a cuatro hermanos que lo iluminaron,cada uno, con su forma de ver la vida. Transcribo uno de los párrafos más bellos: "Ellos, que apenas dispusieron del tiempo necesario para tener hijos y enterrarlos, educados en la sumisión, uncidos a un trabajo extenuante, me ofrendaron la poesía. Me hicieron rebelde. Cada uno de ellos, a su manera, era un maestro 'délfico y solar', abrían caminos. Desde el poema he intentado dignificar sus vidas, el calor de los mitos, el saber de la tierra".
Son artículos en los que se evidencia la gran cultura del escritor, artículos que nos hablan de Luis Franco, de Roberto Arlt, de Daniel Barenboim, que citan a María Elena Walsh. Que se refieren a Voltaire, Aristófanes, Marcos Ana. Que evidencian siempre la influencia del anarquismo.
Y son artículos en los que aparece el porteño, el mismo que ve cómo cambian las costumbres, y no para mejor, precisamente. La moral, la hipocresía, la falta de comunicación, son algunos de los temas que trata, desde su privilegiada posición, quien fue Jefe de Prensa de la Fundación Favaloro, el mismo que vive cada aniversario de la muerte del Doctor con hondo pesar, asediado por los periodistas, que saben de su cercanía con este gran Hombre.
El libro fue seleccionado por Dunken para participar en el stand argentino en la Feria Internacional de Frankfurt, en la 29º Feria del Libro de Chile y en la 23º Feria Internacional del Libro Guadalajara 2009.
De los aldeanos que desembarcaron en Buenos Aires, a la imponencia de este intelectual -que me honró escribiendo el Prólogo para mi "Volver a Galicia"-, hay una distancia que sólo puede entenderse si se piensa en el coraje y en la generosidad de una raza, a la que Penelas rinde reiterado homenaje.

martes, 14 de julio de 2009

DIALOGO CON CELIA SALA DAVIES

A pocos días de publicar su nuevo poemario, Trenelensas, poemas y semblanzas para mi pueblo natal, Celia Sala Davies habló acerca de esta obra sobre la inmigración italiana.

- ¿Cuándo empezó a difundir sus poemas?
- Cuando elegí mi carrera, busqué una carrera de acción; no estudié Letras. Pero escribía. Hace unos años vi en el diario el aviso de un taller de la SADE, coordinado por Cecilia Glanzmann. Como ella me dijo que podía concursar con mi primer poema, pensé dónde enviarlo. Nosotros tenemos el Eisteddfod; concursar allí es parte de nuestras vidas, es un deber. Lo envié. En esa oportunidad habían participado ciento veinte poetas; el jurado era de Buenos Aires. Allí me distinguieron con la segunda Mención, por la “Leyenda del Gualicho”. Fue una agradable sorpresa para mí y para todos los compañeros del Taller y mucho más para Cecilia.
- ¿Cómo armó este libro? 
- Escribí los poemas, y luego las semblanzas. Lo armé como una abuela que cuenta un cuento. 
- Trenelensas fue presentado en su ciudad natal, el 18 de octubre de 2006. ¿Nos hablaría sobre ese evento?
-El libro fue presentado el 18 de octubre de 2006 –aunque el aniversario de la fundación es el 20-, en el Salón Comunal de Trenel junto con el libro del Centenario, un DVD con la historia del pueblo y la canción del Centenario. Estaba repleto. Trenel es un pueblo de 3000 habitantes, no acostumbrado a eventos específicamente literarios. Hay un grupo de escritores que presenta uno o dos libros por año. Había público de todas las edades, desde un bebé hasta una anciana de noventa y un años, amiga de mi madre. Vino con su hermana de noventa, que viajó especialmente desde Buenos Aires para la ocasión.
El miércoles se hizo la presentación; el viernes, el acto al que asistieron el Presidente y el Gobernador a la mañana y el desfile de carrozas y los fuegos artificiales por la noche; el sábado, hubo un concierto y el domingo, un festejo continuado, para quienes no habían podido asistir los días anteriores. El domingo, en la Misa de los Difuntos, presenté como ofrenda mi libro bendecido. La misa fue en honor a los fundadores –yo soy nieta de fundadores-, y fue celebrada por sacerdotes nacidos en el pueblo. Al mediodía se hizo un almuerzo caliente para 4.000 comensales en una carpa que se extendía desde una calle a otra, en la cancha de fútbol del estadio municipal. Todos los festejos se desarrollaron con una organización impecable por parte de una comisión integrada por gente del pueblo con vocación de servicio.
-¿Cuándo llegó su abuelo?
-Mi abuelo, piamontés, llegó en 1906. Sólo había pasto puna y avestruces. Los europeos le dicen avestruz al ñandú, porque ellos lo asociaban con el animal que conocían; no se fijaban si la pata era distinta. Se da como fecha de fundación el 20 de octubre, porque ese día llegó el primer tren con insumos y materiales. 
- ¿Entonces, no había edificios?
- Sólo había dos edificios: la estación de tren y una casa, la de Juan Berisso. Antonio Devoto y Berisso habían hecho una sociedad: Devoto aportó capital pero se quedó en Buenos Aires; Berisso vivió allá y le arrendó los campos a los colonos.
- ¿Qué oficio tenía su abuelo?
- Mi abuelo era carpintero, pero trabajó en la panadería que había puesto con su hermano. Seguramente las puertas y ventanas del local las hizo él. Lo primero que hicieron al llegar, fue armar una carpa e instalar el molino. Viviendo en la carpa, edificaron el negocio. Luego, fueron creciendo, hasta tener huerta, frutales, y elaborar vino.
- ¿Cómo presentó su libro?
- Describí la tapa y expliqué el motivo de su construcción, luego recité dos poemas, el del Centenario y Pampa Gringa, que ya había sido recitado en el 90° Aniversario de Trenel. 
-¿Alguna vez pensó que se iba a ver en esa situación?
- No. Fue una sorpresa. Si alguien me hubiera dicho que le iba a entregar un libro de poemas al Presidente, y enfrente de mi casa de infancia, habría dicho “Imposible”.