sábado, 14 de octubre de 2006

Ingenieros

Indice 

1. Alemanes
2. Españoles
3. Franceses
4. Italianos
5. Japoneses
6. Uruguayos


En este trabajo me refiero a algunos de los ingenieros inmigrantes que trabajaron en nuestro país. Desde sus tierras natales trajeron talento y empeño; gracias a ellos, la Argentina cuenta con ferrocarriles, buques y avances en la industria, la agronomía y la joyería.
No incluyo a los ingenieros que construyeron edificios, ya que de ellos me ocupé en "Arquitectos, ingenieros y constructores".

Entre los inmigrantes que llegaron a la Argentina, vinieron arquitectos, ingenieros y constructores, que viajaban alentados por el llamado de un colega, por un contrato o por un premio en un concurso para realizar una obra en Buenos Aires. Fueron españoles, franceses, italianos, japoneses y uruguayos que dejaron su país y embellecieron el nuestro. Otros inmigrantes vinieron de sus países de origen durante su infancia y su adolescencia, y se formaron en la nueva tierra, en la que dejaron muestras de su talento.
Alemanes
El ingeniero Otto Von Arnim nació en 1824; falleció en Buenos Aires en 1889. “Arribó al país en 1850 y fue autor del primer tramo del Ferrocarril del Oeste. Trabajó en el Puerto de Buenos Aires y realizó el antiguo puente Valentín Alsina sobre el Riachuelo. En 1861 fue contratado por el gobierno de Buenos Airespara integrar la Comisión de Fortificaciones. En 1867, en tanto, reconstruyó el puente giratorio de Barracas. El 18 de marzo de 1886, junto con los arquitectos Ernesto Bunge, Juan Antonio Buschiazzo y Adolfo Büttner, entre otros, fundó la Sociedad Central de Arquitectos” (1).
Españoles
El ingeniero industrial Manuel Escasany nació en Barcelona en 1870 y falleció en Buenos Aires en 1936. “En 1986 llegó a Buenos Aires con su familia. Con su hermano Ramón instaló un taller de relojería y un anexo de venta de alhajas en la calle San Martín de la ciudad porteña. En los años posteriores se dedicó al desarrollo del negocio que, en una nueva sede, frente al Obelisco, y con el nombre Joyería Escasany, se conviritió en una de las más importantes de Buenos Aires”.

El ingeniero Emilio Rebuelto nació en Zaragoza en 1878 y falleció en Buenos Aires en 1950. “En 1899 se graduó como químico farmacéutico y, en 1905, como ingeniero civil. Fue profesor de las universidades nacionales de Buenos Aires y La Plata. Fue miembro de la Sociedad Científica Argentina de Estadística y de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias. Además, prestó servicios en la Dirección General de Ferrocarriles y en la Administración General de los Ferrocarriles del Estado”.

Fuente: Varios autores: Enciclopedia Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarín, 2002.
Franceses
El ingeniero Felix Revol y Perier, arribó “a nuestro país en 1843/44 en misión oficial, como otro de los primitivos pintores que llegaron a nuestra tierra tal como Monvoisin, Paliere y Pellegrini, radicándose en la ciudad de Córdoba. (...) el trazado de la ciudad de Rio IV (Códoba) fue obra de él, como así tambien el cauce del Río I que atraviesa dicha ciudad. Siendo Ingeniero de Profesión, fue pintor por vocación, entre las que podemos destacar obras como la del "Coronel Martín Santa Coloma", hoy en el Museo Histórico de Buenos Aires y el "General Echagüe" en el Museo Histórico de la ciudad de Santa Fe, ambas obras ecuestres. En el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, se encuentran los retratos del matrimonio Aldao, "Don Tiburcio Aldao" y "Doña Tránsito Zavalla de Aldao", familia ilustre de Santa Fe. En la catedral de la misma ciudad de Santa Fe, en el altar mayor, hay un friso de "La Ultima Cena" pintado por Revol, (...). También estuvo instalado en la ciudad de Tucumán, donde compró un pequeño ingenio y como cuenta el Historiador Carlos Paez de la Torre (h) fue quien pintó el techo de la Catedral de aquella ciudad y que las caritas de los ángeles eran los rostros de sus hijos, trabajo hoy desaparecido, reemplazado por una obra de Soldi. Felix Revol y Perier fallece en la ciudad de Córdoba el 29 de diciembre de 1867. Estuvo casado con doña Gumersinda Núñez Bazán, de familia cordobesa y riojana”.

El ingeniero Augusto Ringuelet nació en Courtesoult en 1829 y falleció en La Plata en 1915. “Vinculado a las empresas de tendido de ferrocarriles llegó a la Argentina en 1863. Dirigió la ampliación del Ferrocarril del Oeste, el tendido del ramal a Chacarita y proyectó y dirigió la construcción de líneas telegráficas. Redactó el primer Reglamento General de Ferrocarriles. Fue directivo de la Sociedad Científica Argentina. En 1889 se o designó asesor técnico de la comisión argentina de la Exposition Universelle de París. De regreso al país, integró el directorio del Banco Hipotecario de la provincia de Buenos Aires y fue nombrado académico de la Facultad de Ciencias Exactas. Una estación del FFCC General Roca lleva su nombre” (1).

El ingeniero civil Alfredo Ebelot nació en Saint Saudens en 1837 y fallció en Toulouse en 1929. “Secretario de redacción de la Revue des Deux Mondes, publicación francesa dedicada a Europa y América, se radicó en Buenos Aires en 1871. En 1875 dirigió la construcción de la llamada ‘zanja de Alsina’, pensada por el ministro Adolfo Alsina para contener a los malones indígenas. Posteriormente acompañó al general Julio A. Roca en la Conquista del Desierto. Tras viajar al Brasil para la expansión del ferrocarril de Río de Janeiro a Bagé, dirigió los trabajos de excavación para la construcción del puerto de La Plata. Sus impresiones y recuerdos de la Argentina están plasmados en su obra La Pampa, costumbres argentinas” (2).
Ebelot es el protagonista de “El francés de la zanja”, cuento de María del Carmen García, quien escribe: “El ingeniero Alfredo Ebelot llegaba con su andar de trancos largos, sombrero de fieltro curiendo su rubia y rizada cabellera, botas altas y un poncho pampa cubriendo el hombro izquierdo. El francés se sumaba con frecuencia a beber unas ginebras y a oír y narrar los avatares de un día más en ese confín del mundo en América. Lo había contratado el ministro Alsina, al que conoció en una cena en casa de alguna de las familias distinguidas de Buenos Aires.Su conversación franca y sencilla, su prodigiosa imaginación y sobre todo su espíritu de aventura, convencieron al ministro de Avellaneda de que ése era el hombre indicado para realizar su absurda cruzada contra el indio: la construcción de una gran fosa de cien leguas de extensión que detuviera las incursiones de los malones que asolaban fortines y pioneros. Partiría desde Bahía Blanca y sería completada con la construcción de ochenta fortificaciones. Alsina, enfermo y exaltado, deseaba sellar con una gran obra sus funciones como ministro de guerra” (3).

Notas
(1)Varios autores: Enciclopedia Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarín, 2002.
(2)ibídem
(3)García, María del Carmen: “El francés de la zanja”, en Cuentos de criollos y de gringos. Buenos Aires, Vinciguerra, 1996. En colaboración con Fanny Fasola Castaño.
Italianos
El ingeniero y matemático Bernardino Speluzzi nació en Milán en 1835 y falleció en Roma en 1898. “En 1865 llegó a la Argentina contratado por el rector de la Universidad de Buenos Aires, Juan María Gutiérrez, por intermedio del médico italiano Paolo Mantegazza. Fue profesor de matemáticas en el departamento de Ciencias Exactas de la UBA y se desempeñó en diversas cátedras hasta 1885. Miembro Honorario de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas, fue nombrado cónsul en Roma por el gobierno argentino.

El ingeniero hidráulico Cesare Cipolletti nació en Roma en 1846 y falleció en alta mar en 1908. “Autoridad europea en la materia, en 1888 Guillermo Villanueva lo contrató para desarrollar un regimen de riego en Mendoza. Así construyó las tomas de agua de los ríos Tunuyán y Mendoza y los diques de San Juan y Tucumán. Entre sus trabajos técnicos sobresale Estudios de irrigación: Ríos Negro y Colorado. Murió cuando regresaba al país para concretar esta obra. En su homenaje, la ciudad de Cipolletti, en la provincia de Río Negro, lleva su nombre.

El ingeniero civil y lingüista Juan Pelleschi nació en 1846; falleció en Buenos Aires en 1922. “Tras participar en la construcción del ferrocarril a Tucumán, se dedicó al estudio de las lenguas indígenas, especializándose en el mataco. Entre sus obras se destacan Los indios matacos y su lengua y Ocho meses en el Gran Chaco. En 1903 fue incorporado a la Junta de Historia y Numismática Americana. Viajó por Europa, donde difundió sus investigaciones y, a su regreso, se especializó en numismática y medallística. Colaboró con numerosas publicaciones especializadas del país y el extranjero.

El ingeniero Constantino Devoto nació en Chiavari en 1853 y falleció en Buenos Aires en 1926. “Fundó un astillro frente al Riachuelo (Buenos Aires) donde, en 1914-1918, se construyeron 115 buques de hierro y máquinas para remolcadores, así como, por primera vez en el país, se transformaron dos dragas en buques de ultramar, una de ellas el Chubut, de más de 4000 tn.

El ingeniero agrónomo Hugo Miatello nació en Venecia en 1860 y falleció en Buenos Aires en 1937. “Egresó del Instituto Agrario de Padua (Italia) en 1886 y se especializó en vitivinicultura. En 1889 llegó al país e inició la plantación de vides en Córdoba y Mendoza. En 1902 ingresó al Ministerio de Agricultura e inició trabajos de genética agrícola con la hibridación de varias especies de trigo. Entre sus obras se destacan Nociones de agronomía y Pedagogía del trabajo agrícola en la escuela primaria.

El ingeniero Guido Jacobacci nació en Módena en 1864 y falleció en Andalgalá, Catamarca, en 1922. “En 1889 llegó al país, y en 1894, ingresó al Departamento de Ingenieros. Actuó en el trazado y construcción de diversas líneas férreas y de las vías del puerto de Buenos Aires. Fue designado director genera de la construcción de los ferrocarriles nacionales en la Patagonia. A él se deben, entre otras, las líneas de San Antonio Oeste al lago Nahuel Huapi y de Comodoro Rivadavia al lago Buenos Aires. En su homenaje se dio su nombre a una ciudad de Río Negro.

Torquato Di Tella nació en Capracotta en 1892 y falleció en Buenos Aires en 1948. Fue “ingeniero civil, industrial y patrocinador de diversas actividades artísticas. Llegó a la Argentina en 1905. Fue presidente del directorio de la empresa Siam Di Tella hasta su muerte y tesorero del directorio de a Unión Industrial Argentina. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó contra la propaganda fascista en la Argentina. En el campo del arte, fue un importante coleccionista y respaldó las tendencias estéticas de vanguardia de su época. Escribió para la Revista de Economía Argentina y diversos ensayos sobre política y economía. Entre sus trabajos sobresalen Dos temas de legislación del trabajo y Problemas de posguerra. Fue padre de Guido Di Tella y Torcuato S. Di Tella.

Fuente: Varios autores: Enciclopedia Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarín, 2002.
Japoneses
El ingeniero agrónomo Ichiro Mizuno nació en Fukushima en 1923. “Naturalizado argentino, se graduó en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Buenos Aires, de la que fue decano entre 1976 y 1894. Miembro del directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, ha realizado numerosos trabajos sobre producción agrícola y ganadera. Es miembro de la Sociedad Científica Argentina, de la Asociación Internacional de la Ciencia del Suelo y de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria” (1).

Notas
1 Varios autores: Enciclopedia Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarín, 2002.
Uruguayos
El ingeniero y físico Tebaldo Ricaldoni nació en Montevideo en 1873, y falleció en La Plata, en 1923. “En 1898 construyó una estación radioeléctrica para la Marina argentina. Además, en 1906 ejerció como profesor de la Facultad de Ciencias Exactas en la Universidad Nacional de La Plata, de la que luego fue decano y, en 1912, profesor de la Escuela de Física. Escribió, entre otras importantes obras, Geometría elemental y Geometría del espacio” (1).

Notas
1 Varios autores: Enciclopedia Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarín, 2002.
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Desde sus países de origen trajeron talento y empeño; gracias a ellos, la Argentina cuenta con ferrocarriles y avances en la industria, la agronomía y la joyería.

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