miércoles, 3 de agosto de 2005

Inmigración y literatura: Poesía 1872 - 2004

  1. En conjunto
  2. Alemanes
  3. Armenios
  4. Españoles
  5. Estadounidenses
  6. Franceses
  7. Galeses
  8. Ingleses
  9. Italianos
  10. Japoneses
  11. Libaneses
  12. Lituanos
  13. Noruegos
  14. Polacos
  15. Rusos
  16. Sirios
  17. Ucranios
  18. Sin mención de origen
  19. Varios
En este trabajo compilo algunos de los poemas en los que los inmigrantes llegados a la Argentina entre 1850 y 1950, sus descendientes u otros escritores argentinos, cantan a la tierra de origen, a la inmigración o a los inmigrantes.
Transcribo parcialmente un poema de cada poeta, aunque muchos de ellos han escrito otros poemas sobre la inmigración, además del que incluyo en este trabajo. Varios de estos poemas han sido musicalizados, por eso incluyo canciones, tangos, milongas y schotis.

En general, utilizo un criterio cronológico para ordenar los poemas, a excepción de los poemas sobre españoles e italianos, que han sido ordenados por la región de origen, dejando al final de cada apartado aquellos que no indican procedencia del inmigrante.
Inmigración en conjunto
De Leopoldo Díaz es el poema "Tierra prometida" (1), en el que expresa: "El viejo mundo se desploma y cruje.../ El odio, entre la sombra acecha y ruge.../ Una angustia mortal tiene la vida...// Y como leve arena que alza el viento,/ a ti vendrán el paria y el hambriento/ soñando con la Tierra Prometida".
Escribe Carolina de Grinbaum en "Llegaste" (2): "Barco de peltre, acero o cucurucho,/ mole de mundo,/ cargado de niñez, hombres y tumbos,/ arribaste.
Roberto Antonio Druetta es el autor de "Inmigrantes": "Partieron un día de la tierra amada/ buscando un terruño en donde vivir./ Buscando una casa para el primer hijo,/ buscando un lugar donde ser feliz".
En su poema "Inmigrante", Cristina Pizarro evoca la desolación de quien ve frustradas sus expectativas: "Ahora/ soy/ este aire ambiguo/ este daño/ que regresa/ y este adiós/ menoscabado".
Los agricultores inmigrantes también fueron tema de poesías. En "Ese inmigrante", Virginia Rossi, nacida en Centeno, escribe: "Venía de la tierra:/ nosotros no sabíamos/ cómo era el paisaje/
que en su frente corría...".
La nostalgia los embargaba; canta Cristina Assenato en "País de inmigrante": "Porque este pueblo sabe desde los ojos/ y por sus ojos que el mar lo trajo,/ cuando llegue el sueño grande/ nuestros huesos irán cantando/ hacia el fondo de la tierra".
Gladys Edich Barbosa Ehraije es la autora de la "Elegía por los inmigrantes", en la que expresa: "Pero lejos/ muy lejos/ en el corazón/ verde de los pinos/ los inmigrantes/ aún/ sueñan con el mar".
Betina Villaverde escribió "Homenaje al inmigrante": Sí, y fueron valientes, mares de por medio/ sus raíces quedaron/ más, no vacilaron, fijo en sus mentes un/ mapa brillaba, Argentina".
Notas
  1. Díaz, Leopoldo: "Tierra prometida", en Cantan los pueblos americanosSelección de Germán Berdiales; ilustraciones de David Cohen. Buenos Aires, Ediciones Peuser, 1957.
  2. Grinbaum, Carolina de: "Llegaste", en Inmolación. Buenos Aires, el grillo, 2002.
  3. Druetta, Roberto Antonio: "Inmigrantes", en Colonia Castelar. Su centenaria epopeya de trabajo y amor 1890-1990. Citado por Colegio Tarbut/ Círculo Italiano, en www.nalejandria.com.
  4. Pizarro, Cristina: en La voz viene de lejos. Buenos Aires, Ayala Palacio, 1996.
  5. Rossi, Virginia: "Ese inmigrante", en Capítulos, Editorial Nueva Generación.
  6. Assenato, Cristina: "Paìs de inmigrante", en El Tiempo, Azul, 21 de febrero de 1999.
  7. Barbosa Ehraije, Gladys Edich: "Elegía por los inmigrantes", en El Tiempo, Azul, 5 de septiembre de 2004.
  8. Villaverde, Betina: "Homenaje al inmigrante".
Alemanes
José Pedroni se refiere, en el poema "Peter y Anna", a "los fundadores de Esperanza. Naturales de Hintertiefenbach (Alemania). Peter murió de pena a los catorce días de su llegada". Su mujer no tiene dónde enterrarlo: "No hay una caja para Peter Zimmermann/ muerto en la madrugada./ ‘Los ataúdes de Hintertiefenbach/ eran de pino y haya’-./ Anna Elisabeth Leiser/ está vaciando el arca".
En su poema "En el día de la recolección de los frutos", Alfredo Bufano dice "Salud!" "también a vosotros, hombres de la vieja Alemania" (2).
Notas
  1. Pedroni, Josè: "Peter y Anna", en Hacecillo de Elena. Santa Fe, Colmegna, 1987. Pág. 112.
  2. Bufano, Alfredo: "En el día de la recolección de los frutos", en Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Buenos Aires, Clarín.
Armenios
Eduardo Bedrossian canta a la inmigración de ese origen. En su novela Hayrig Detrás del silencio de un millón y medio de voces incluyó el poema "Armenia", que transcribimos parcialmente: "Aquellos que dejando el amparo de tus manos,/ en la tarde oscura del invierno se marcharon/ peregrinos, a otras tierras, otros mares,/ grabando en tu alma el recuerdo/ de sus risas frescas de días lejanos.// Preguntas al viento si vuelven los tiempos pasados, y su tímida brisa, acaricia; y la caricia: suspiro/ y el suspiro de amor un respiro,/ como unja esperanza cercana, con toda certeza, contesta:/ ¡Volverán tus hijos errantes!".
Notas
  1. Bedrossian, Eduardo: Hayrig. Buenos Aires, 1991.
Búlgaros
Paulina Vinderman habla a su padre en un poema: "-Anoche soñé que sacaba un pasaje para Bulgaria-/ quiero decirle./ Llego a una ciudad amplia y resuelta, apoyada en un/ mar interior (un mar de manual, con muchos barcos enhiestos.)/ Inexplicablemente la ciudad está callada/ y resuenan mis pasos sobre las calles".
Notas
  1. Vinderman, Paulina: "Bulgaria", en BulgariaBiblioteca Virtual Beat 57.
Españoles
Andaluces
En su poema "En el patio" (1), Evaristo Carriego elogia a una inmigrante andaluza: "Me gusta verte así, bajo la parra,/ resguardada del sol de mediodía,/ risueñamente audaz, gentil, bizarra,/ como una evocación de Andalucía".
Cántabros
A su abuela española canta Baldomero Fernández Moreno, en "Inicial de oro" (2): "Nací, hermanos, en esta dulce tierra argentina,/ pero el primer recuerdo nítido de mi infancia/ es éste: una mañana de oro y de neblina,/ un camino muy blanco y una calesa rancia".
Castellanos
En "Regreso" (3), Rubén Benítez canta a su madre española: "Pobre madre,/ portaba en su mirada/ distante y abatida/ la luz del desencanto/ triste flor de su tierra prometida".
Gallegos
En "El espiante" (4), escribe Bartolomé R. Aprile: "Se junaban con bronca las viejabas/ -gaitas tolas, cabreras por un cuento-/ y se fajaban a lo potro biabas/ al lado ‘e la pileta del convento".
Navarrine, en su tango "Galleguita" (5), de 1924, dice: "Juntar mucha platita/ para tu pobre viejita/ que allá en la aldea quedó".
Francisco Luis Bernárdez (6) llora a su madre gallega: "El silencio de mis hermanos era el eco de la soledad de sus almas./ Yo sentía sobre mis hombros algo parecido al peso de una montaña./ El paisaje abría los ojos como si no se hubiera enterado de nada./ Nunca olvidaré que en el monte de Corzos había un ruiseñor que cantaba./ Al llegar a Dacón oímos el nombre querido en la voz de la campana./ Mamá y el mundo habían muerto para siempre y sólo aquella voz los lloraba".
En el poema "Cuando mi padre habló de su infancia" (7), José González Carbalho enumera las posesiones que el niño inmigrante tenía en Galicia: un río, un monte, un horizonte, su perro y sus canciones. En América, ya nada tiene de eso, y se lamenta: "Ay, el dueño de valles/ y misteriosos bosques/ por el que andaba yo/ mi perro y mis canciones./ Mis canciones que vuelven sólo para que llore/ Mi perro ya olvidado/ de obedecer al nombre./ Yo, que perdí mis cielos,/ ¡y soy tan pobre!".
En "Tríptico a Galicia" (8), Enrique Urbina García canta la nostalgia del inmigrante de esa región: "Y aquel que por Vigo, apabulló su sombra;/ en su misterio –pompas de luna- ocultará olvido/ y por las vides de Galicia como raíz sangrante/ tendrá su mente endulzando retornos válidos".
El protagonista de "El abuelo" (9), una canción con letra y música de Alberto Cortez, conoció Galicia cumpliendo una promesa: "El abuelo un día/ cuando era muy joven/ allá en su Galicia,/ miró el horizonte/ y pensó que otra senda/ tal vez existía".
Carlos Penelas es el autor del poema "Los trasterrados" (10), que dedica a sus abuelos Pedro Penelas y Tomás Abad, en el que dice: "No preguntaron nada./ Vinieron en los barcos del hambre y la tristeza,/ traían calderos, baúles, rezos./ Viajaron desde el bosque sobre el mar de la noche./ Campesinos absortos, insurrectos./ Eran hijos de viejos labradores,/ de fraguas y neblinas,/ de encinas que engendraron los dioses del destierro".
"El señor Santiago" (11) se titula uno de los poemas de tema gallego de María Rosa Lojo: "Por todos los caminos -te han dicho- se llega a Santiago. Pero las brujas siempre llegan antes, montadas en antiguas escobas de toxo y cubiertas con el sombrero redondo de las campesinas. El Apóstol las espera encaramado en el Pórtico de la Gloria y en la Quintana Dos Mortos, y sentado en el altar mayor y acostado en la urna de su sepultura, y ofrecido como una estatuita de piedra molida en las mesas de recuerdos turísticos, y pintado en las marquesinas de los restaurantes.
Manuel Castro Cambeiro y Eliseo Mauas Pinto son los autores de Legado Celta. En el poema "Soy el llamado ancestral" (12), incluido en ese libro bilingüe, expresan:"Soy el llamado ancestral,/ el fuego encendido/ por los antepasados;// el guerrero que resurge,/ el que tiene las sandalias de cuero calzadas,/ ceñidos el escudo y la espada".
En su poema "Madre gallega" (13), Ricardo Ares escribe: "Noche infinita/ encastrada en la singer,/ bajo la parra encendida de enero/ viajabas a Lugo,/ montada en tu infancia/ y te perdías..."
A mi abuela, que murió añorando su tierra entrañable, dediqué "Como al principio" (14): "Se fue, Dios quiera, a su aldea,/ sus rías y su falar galego./Su herencia pervive en los momentos/ en que las miradas se ensombrecen/ y el destino, esquivo, nos une otra vez,/ como al principio".
Vascos
En Martín Fierro (15), de José Hernández, aparece el vasco pulpero: "Se tiró al suelo; al dentrar/ le dio un empellón a un vasco/ y me alargó un medio frasco/ diciendo: «Beba, cuñao»./ «Por su hermana», contesté,/ «que por la mía no hay cuidao»".
Leopoldo Lugones, en "la ‘Oda a los ganados y las mieses’ (16), canta al vasco: "¡Oh alegre vasco matinal, que hacía/ Con su jamelgo hirsuto y con su boina/ La entrada del suburbio adormecido/ Bajo la aguda escarcha de la aurora!:
Sefaradíes
En "Imagino" (17), Luis León evoca un exilio de siglos: "Un pueblo entero partido en muchos pueblos, soltado como palomas en alta mar, ante la incertidumbre de hallar una isla donde detenerse. / Así el pueblo sefaradí se hizo varios y a la vez continuó siendo uno. Misterio ejemplificador el de los judíos españoles: Holanda por acá, regiones otomanas por allá, Marruecos por el otro lado. Muchos pueblos con una sola lengua...permanecieron un solo pueblo. /Largo deambular y una agonía que quizá, duraría más de quinientos años, o a lo mejor sólo las pocas horas que tardaron en renovar la ilusión de revivir en otra tierra, hacer suyos los nuevos vecinos, conocer palabras de los otros, para regar la propia lengua".
Varios
Enrique Larreta canta, en "Las criadas y el niño" (18), a las domésticas españolas: "Que otros digan de escuelas y de universidades./ Yo canto el cuarto aquel de plancha y de costura/ y sus buenas mujeres. ¡Galicia! ¡Extremadura!/ y las que me enseñaban a palmear soledades".
En su poema "En el día de la recolección de los frutos" (19), Alfredo Bufano homenajea a la inmigración española: "¡Salud, nietos sin mengua de Francisco Pizarro/ y de Ruy Díaz de Vivar;/ hijosdalgo de Avila de los Caballeros,/ sudorosos hacheros de Ontoria del Pinar,/ labriegos de las rudas mesetas castellanas,/ pescadores galaicos de las rías y el mar,/ hortelanos de Murcia, vascos roblizos, fuertes/ extremeños: ¡larga gloria tengáis/ todos vosotros, hijos de las viejas Españas,/ hombres de eterna y recia y heroica mocedad,/ en cuyas venas corre la misma sangre nuestra/ y cuyas bocas se abren con nuestro mismo hablar!".
A sus abuelas, inhumadas en tierra americana, canta Ricardo Adúriz en "Los rostros del olvido" (20): "Dulces abuelas trashumadas/ desde estos cielos/ a aquellos cementerios./ Que vuestros nombres, en medio del océano/ de sombra, sajados vivos de la noche larga,/ os devuelvan la luz de un tiempo suave/ en Freas de Eiras –tierra de Galicia-/ y en el Madrid de fin de siglo".
Leonie J. Fournier (21) evoca a los hispanos en un poema acerca de la Avenida de Mayo: "La Avenida donde están/ Las agencias del lotero,/ Los hoteles, los cafés/ Donde nunca van de acuerdo/ Los que discuten ‘sus cosas’, /andaluces, madrileños/ que la Avenida de Mayo/ es como la casa de ellos".
Notas
  1. Carriego, Evaristo: "En el patio", fragmento incluido en Wolf, Ema (texto) y Patriarca, Cristina (investigación): La gran inmigración. Ilustraciones de Daniel Rabanal. Buenos Aires, Sudamericana, 1997. Sexta edición. 226 páginas. (Sudamericana Joven Ensayo). Pág- 53.
  2. Fernández Moreno, Baldomero: "Inicial de oro", en Cantan los pueblos americanos. Selección de Germán Berdiales; ilustraciones de David Cohen. Buenos Aires, Ediciones Peuser, 1957.
  3. Benítez, Rubén: "Regreso", en La Nueva Provincia, Bahía Blanca, 3 de septiembre de 1998..
  4. Aprile, Bartolomé R.: "El espiante", citado en Páez, Jorge: El conventillo. Buenos Aires, CEAL, 1970.
  5. Navarrine, A. y Petorossi, H.: "Galleguita", citado por Gustavo Cirigliano, en El Tiempo,
  6. Bernárdez, Francisco Luis: "Poema de las cuatro fechas", en Cielo de tierra. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1948. Ilustraciones de Horacio Butler.
  7. González Carbalho, José: "Cuando mi padre habló de su infancia", en Requeni, Antonio: Un poeta arxentino en Galicia: González Carbalho. Separata del Boletín Galego de Literatura.
  8. Urbina García, Eugenio: "Tríptico a Galicia", en La Capital, Mar del Plata, 28 de febrero de 1999.
  9. Cortez, Alberto (Letra y música): "El abuelo", en www.albertocortez.com, citado en www.galespa.com.ar.
  10. Penelas, Carlos: "Los trasterrados", en El mirador de Espenuca. Buenos Aires, Torres Agüero Editor, 1995.
  11. Lojo, María Rosa: "El señor Santiago", en Esperan la mañana verde. Buenos Aires, El Francotirador, 1998.
  12. Castro, Manuel, y Mauas Pinto, Eliseo: Legado Celta. 1993.
  13. Ares, Ricardo: "Madre Gallega", en El Barrio Villa Pueyrredón, Año VI, Septiembre 2004, N° 65.
  14. González Rouco, María: "Herencia", poema inédito.
  15. Hernández, José: Martín Fierro. Buenos Aires, CEAL, 1980.
  16. Lugones, Leopoldo: "Oda a los ganados y las mieses", en Antología poética. Buenos Aires, Espasa, 1965.
  17. León, Luis: "Imagino", en Sefaraires, N° 33, enero de 2005, sefaraires[arroba]fibertel.com.ar.
  18. Larreta, Enrique: "Las criadas y el niño", en Cantan los pueblos americanos. Selección de Germán Berdiales; ilustraciones de David Cohen. Buenos Aires, Ediciones Peuser, 1957.
  19. Bufano, Alfredo: "En el día de la recolección de los frutos", en Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Buenos Aires, Clarín.
  20. Adúriz, Ricardo: "Los rostros del olvido", en Torre del homenaje (1963-1978). Madrid, Ediciones Cultura Hispánica del Centro Iberoamericano de Cooperación, 1979. Pág. 47.
  21. Fournier, Leonie J.: "Mi Argentina", incluido en Wolf, Ema (texto) y Patriarca, Cristina (investigación): La gran inmigración. Ilustraciones de Daniel Rabanal. Buenos Aires, Sudamericana, 1997. Sexta edición. 226 páginas. (Sudamericana Joven Ensayo). Pág. 48.
Estadounidenses
En su poema "En el día de la recolección de los frutos" Alfredo Bufano saluda a los hombres "de la tierra de los rascacielos/ que dio a Whitman y a Poe a la inmortalidad" (1).
Notas
  1. Bufano, Alfredo: "En el día de la recolección de los frutos", en Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Buenos Aires, Clarín.
Franceses
En su poema "En el día de la recolección de los frutos", Alfredo Bufano canta a la inmigración francesa: "Salud, hijos de las Galias gloriosas/ que sabéis abrir surcos y leer a Ronsard,/ hijos de aquella tierra que oyó la voz de Hugo/ y que derrama pródiga su vasta claridad./ ¡Salud, hijos del Arco de Triunfo, hijos magníficos/ de la sabiduría y de la libertad!"
En uno de los poemas reunidos en Monsieur Jaquin (2), José Pedroni evoca, a partir del relato de una colonizadora, la muerte de Ana Esser en el litoral, al desembarcar: "El Paraná, boca arriba,/ tres días que la miraba,/ los ojos llenos de peces,/ ofreciéndole naranjas.// De un lado estaba el recuerdo;/ del otro lado la pampa./ Entre la tierra y el mar/ Ana Esser en elagua".
En el tango "Madame Ivonne", musicalizado por Eduardo Pereira, escribe Enrique Cadícamo: "Han pasao diez años que zarpó de Francia.../ Mamuasel Ivone hoy es sólo Madam;/ la que al ver que hoy todo quedó en la distancia/ con ojos muy tristes bebe su champán..."
Notas
  1. Bufano, Alfredo: "En el día de la recolección de los frutos", en Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Buenos Aires, Clarín.
  2. Pedroni, José: "Ana Esser", en Hacecillo de Elena. Santa Fe, Colmegna, 1987. Pág. 109.
  3. Cadícamo, Enrique: "Madame Ivonne", en F. García Jiménez, H. Manzi, C. Castillo y otros: Tangos antologíaVolumen 2. Selección, prólogo y notas por Idea Vilariño. Buenos Aires, CEAL, 1981. (Capítulo, vol.121).
Galeses
El 31 de julio de 2004, en el Eisteddfod Mimosa, Puerto Madryn, Chubut, Competencia Principal Ballena Dorada, fue distinguido con una Mención Especial el poema (1) que Celia Amanda Sala Davies dedica "A Elizabeth Adams y a su hija María Humphreys, al cacique Francisco y a su tribu tehuelche, hacedores de Paz", en el que expresa: "Desde el Tiempo/ y desde Todos los Tiempos/ fuiste la elegida/ para el distante y brumoso Sur/ en el misterio de tu concepción/ allá en la sojuzgada Gales/ en el multitudinario arco iris de tu gestación/ en el histórico "Mimosa"
Notas
  1. Sala Davies, Celia Amanda: "Poesía Principal".
Ingleses
En el Martín Fierro (1), José Hernández se refiere a un inglés: "Hasta un Inglés sanjiador/ Que decía en la última guerra,/ Que él era de Inca la perra/ Y que no quería servir,/ Tuvo también que juir/ A guarecerse en la Sierra".
Como puede habla castellano el inglés que evoca Leopoldo Lugones en la "Oda a los ganados y las mieses" (2). No obstante, ejerce una beneficiosa influencia en los ganaderos a los que aconseja: "lo cierto es que en su media lengua trajo/ artes y ciencias que el paisano ignora./ El transformó los bárbaros corrales,/ las torpes hierras, las feroces domas,/ y aseguró en las chacras invernizas/ que al pronto parecieron anacrónicas,/ forraje fresco a los costosos padres,/ que entienden sus maneras y su idioma".
En su poema "En el día de la recolección de los frutos" (3), Alfredo Bufano evoca a la inmigración inglesa, relacionándola con el tendido de los ferrocarriles: "Hombre rubio de la isla de Kipling/ que llenaste de sierpes de acero nuestra vasta heredad,/ y que hendiste los aires con fragores de ruedas/ y de émbolos y dínamos en hondo trepidar/ y que llevaste el himno ronco de las locomotoras/ por toda nuestra ubérrima/ fecunda y proteiforme inmensidad".
Notas
  1. Hernández, José: Martín Fierro. Buenos Aires, CEAL, 1979. (Capítulo, vol. 23).
  2. Lugones, Leopoldo: "Oda a los ganados y las mieses", en Antología poética. Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1965.
  3. Bufano, Alfredo: "En el día de la recolección de los frutos", en Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Buenos Aires, Clarín.
Italianos

Calabria
Adelina C. Cela, en el poema "Madre Patria" (1), imagina el sentimiento de su tierra: "Tú clamabas por mí/ como una madre divina,/ con lágrimas derramadas/ en nostálgica partida.// Como un susurro tu lengua/ me acunó toda la vida/ y no le diste abandono/ a tu hija en lejanía".
Alfredo Conte (2) homenajea a su padre, que llegó desde Cosenza en 1887: "Mi viejo, vos hiciste el mundo nuevo/ abriste surcos, criaste hijos/ y fuiste solamente un inmigrante/ No sé cómo decirlo en dos palabras".
A sus abuelos calabreses evoca Griselda García (3): "mi abuela obligándonos a terminar el plato,/ haciendo bocaditos fritos con las sobras porque/ ‘ustedes por suerte no conocen lo que es la guerra, el hambre...’;/ (...) / mi abuelo que para todas las actividades cotidianas/ produce un sonido distinto con la boca;/ que en los sesenta era sastre en Aerolíneas/ y hacía los trajes de azafatas y pilotos,"
Campania
En el Martín Fierro (4) encontramos muchas referencias al inmigrante. Transcribo uno de estos pasajes: "Un nápoles mercachifle/ Que andaba con un arpista,/ Cayó también en la lista/ Sin dificultá ninguna:/ Lo agarré a la treinta y una/ Y le daba bola vista".
José Portogalo evoca, en "Los pájaros ciegos" (5), a un napolitano: "Mi padre, violinista, fracasó en Buenos Aires.// Sin embargo su nombre –Pierángelo- traía/ "gli uccelli" luminosos de las calles de Nápoles;/ Doménico Scarlatti, heraldo de sus pájaros,/ clareaba el mundo denso de su infancia y sus lágrimas".
Friuli
En "Otra vez las dolomitas" (6), Syria Poletti evoca el paisaje de su infancia: "Aún remonto la picada sobre el abismo,/ sin cuerda./ Pero algo ha cambiado:/ ya no añoro tu mano".
Lombardía
En el poema "Antiguo Almacén ‘A la ciudad de Génova’" (7), Olivari evoca al italiano Miquelín: "Miquelín, grande como una estatua,/ que se iba a la cosecha y volvía rico dos semanas/ -apenas para pagar la vuelta a todo el barrio-./ Mientras le duraba la plata cantaba,/ cantaba las lejanas canciones milanesas de su tierra/ y hombreaba recuerdos como hombreando cereal..."
Cerca de Lombardía, en el Cantón Ticino, un cantón suizo de habla italiana, nació Alfonsina Storni, la autora de Palabras a mi madre (8): "No las grandes verdades yo te pregunto, que/ no las contestarías; solamente investigo/ si, cuando me gestaste, fue la luna testigo,/ por los oscuros patios en flor, paseándose.// Y si, cuando, en tu seno de fervores latinos,/ yo escuchando dormía, un ronco mar sonoro/ te adormeció las noches, y miraste, en el oro/ del crepúsculo, hundirse los pájaros marinos".
Piamonte
Juan Ricardo Nervi incluye en Aldea Gringa, un poema acerca de Juan Bautista Bairoleto, hijo de piamonteses (9).
Enrique Omar Rodríguez es el autor de la mlonga "Lo llamaban Bairoletto" (10), en la que canta: "Nadie conoce a esa abuela/ de dónde es, ni con quien vino,/ ignorando qué caminos/ o qué vientos la han traido..."
María Teresa Andruetto evoca, en "Citröen" (11), a su padre inmigrante: "Regresábamos en un Citröen/ rojo, desde una laguna de sal,/ un pueblo ahora de fantasmas,/ a nuestra casa, en la luz. Y él/ cantaba, de viva voz, como/ nunca cantaba, voglio vivere/ cosí, con il sole in fronte, y/ mi madre y nosotras también/ cantábamos".
Veneto
Gigliola Zecchin –Canela- es la autora de Paese (12), obra que incluye el poema "Calle de la infancia": "toda felicidad/ horada la memoria// afuera cae la nieve// aiuto! Il lupo! Il lupo! // nena tonta/ hay que limpiar la respiración triste// mi lugar para dormir/ vagamente celeste".
Sicilia
Oscar González, en "La anunciación" (13), evoca a una mujer italiana: "Llegó a Puerto Nuevo/ En otro fin de siglo/ Confiando en la arcilla de estas playas/ Y abierta como un surco,/ Se dio a la tarea de procrear espigas".
Sin mención de origen
En "Canzoneta" (14), con letra de Enrique Lary y música de Ema Suárez, se evoca la nostalgia de Genaro: "Canzoneta gris de ausencia,/ Cuando escucho ‘¡O sole mío!/ Senza mamma e senza amore’/ Siento un frio acá en el cuore/ que me llena de ansiedad./ Será el alma de mi mamma,/ que dejé cuando era niño./ ¡Llora!... ¡Llora! ¡Oh sole mío!/ Yo también quiero llorar!".
"Giusseppe el zapatero" protagoniza un tango (15) de Guillermo del Ciancio: "E tique, tuque, taque,/ se pasa todo el día/ Guiseppe el zapatero,/ alegre remendón;/ masticando el toscano/ y haciendo economía,/ pues quiere que su hijo/ estudie de doctor".
De Villoldo (16) son estos versos: "Sos para el canto, che, gringo/ como para el bofe el gato/ tomá una grapa d’Italia/ y descansemos un rato".
En "La violeta" (17), con letra de Nicolas Olivari y música de Catulo Castillo, aparece el italiano nostálgico: "Con el codo en la mesa mugrienta/ y la vista clavada en un sueño,/ piensa el tano Domingo Polenta/ en el drama de su inmigración./ Y en la sucia cantina que canta/ la nostalgia del viejo paese/ desafina su ronca garganta/ ya curtida de vino carlon".
Gustavo Riccio, en el poema "Elogio de los albañiles italianos" (18), evoca la realidad social de los inmigrantes: "Hacen subir las puntas de agudos rascacielos,/ Trepan por los andamios; y en lo alto sienten ellos/ que una canción de Italia se les viene al encuentro.// Más líricos que el pájaro son estos que yo elogio: /el nido que construyen no es para su reposo,/ el lecho que levantan no es para sus retoños...// ¡Ellos cantan haciendo las casas de los otros!."
A un trabajador peninsular, establecido en Mar del Plata, evoca Eduardo Martín La Rosa (19): "Probaste todos los trabajos./ Al fin, la cal y el rojo ladrillo/ se metieron en tu sangre./ Volabas por los andamios./ Tu silbido triste, enamoraba a las nubes./ Mirabas el mar... Siempre... el mar...".
Alvaro Yunque es el autor de "Una familia de inmigrantes por la Avenida" (20): "A la cabeza el padre, un hombrachote/ que lleva un chiquitiño entre sus brazos; atrás de él dos muchachas, dos gringuitas/ de trenzas rubias y de ojos garzos;/ detrás la madre cuyo vientre elévase/ con la promesa de algún nuevo vástago;/ y aún detrás cansadamente marchan/ dos chicuelos cogidos de la mano;"
Roberto Cossa escribió, en El Sur y después (21): "Allá murió la infancia/ una caricia, una canción,/ una plaza, una fragancia./ Los brazos viajaron, el corazón quedó./ Pero una estrella nos llama del sur./ Y un barco de esperanzas cruza el mar./ América, la tierra del sueño azul./ Es un vaso de vino, es un trozo de pan".
En su poema "La Condra" (22), Fulvio Milano canta: "Así la llamaba el abuelo italiano. No sé/ qué significa este nombre. Condra,/ la yegua blanca que atábamos al sulky.// ¿Qué voy a hacer, Dios mío, con este/ nombre raro/ a través de la gente, a través del olvido?".
Alberto Luis Ponzo expresa en "Dibujos de papá" (23): "Seguí durante horas/ la cabeza/ que viajaba desde Italia/ dejando olas y vientos/ navegando en la piel".
Rubén Héctor Rodríguez evoca, en "Extraño chamuyo" (24), al propietario de un conventillo: "En el conventiyo del tano Giacumín/ se armó la de San Quintín/ a causa de extraño y sórdido chamuyo./ Entonces, cada cual aportó lo suyo./ (...) / Por culpa de estas quilomberas/ volaron las palomas mensajeras./ Me buchonearon con el patrón/ y, cabrero, desalojó el jaulón".
Lava la italiana que evoca Amalia Olga Lavira en "Estampita" (25): "Friega lienzos, camisas y vestidos,/ en el fondo, la donna, en la pileta/ y en fuentones y tachos florecidos/ hormiguitas de sol hacen gambeta".
Habla a su padre Alberto Perrone (26), cuando llega a la casa europea del inmigrante: "Padre hoy conocí tu tierra de vides y olivos./ Conocí a tu hermana y encontré tu joven retrato/ que aún preside allá, la casa".
En "Ochenta" (27), Orlando Mario Punzi evoca a sus mayores: "A Dios, conmigo se le fue la mano.// Me dio todo: la mamma de primera,/ los amigos en tanda y un hermano,/ y ya de pibe le saqué temprano/ cien sonetos, o más de la galera".
Carlos de la Púa evoca, en su poema "Los bueyes" (28), la frustración de algunos inmigrantes: "Vinieron de Italia, tenían veinte años,/ con un bagayito por toda fortuna/ y, sin aliviadas, entre desengaños,/ llegaron a viejos sin ventaja alguna.// Mas nunca a sus labios los abrió el reproche./ Siempre consecuentes, siempre laburando,/ pasaron los días, pasaban las noches/ el viejo en la fragua, la vieja lavando".
También encontramos un inmigrante en "El alma del suburbio" (29), de Evaristo Carriego: "Soñoliento, con cara de taciturno,/ cruzando lentamente los arrabales,/ allá va el gringo... ¡Pobre Chopin nocturno/ de las costureritas sentimentales!// ¡Allá va el gringo! ¡Cómo bestia paciente/ que uncida a un viejo carro de la Harmonía/ arrastrase en silencio, pesadamente,/ el alma del suburbio, ruda y sombría!"
En "Celestes ojos italianos" (30), el poeta Francisco de Madariaga habla a su madre fallecida: "¿Estarás cantando la canción que cantaban/ tus celestes ojos italianos?/ ¿O estarás escuchando cómo canta mi corazón,/ que fue la única maravilla en tu terror a/ los viejos gauchos bandoleros y en tu/ fracaso?"
En conjunto
Alfredo Bufano canta a los italianos (31): "¡Salud a ti, fuerte hijo de la loba romana,/ hijo del heroísmo y de la santidad,/ el que a su espada, dueña de milenaria gloria,/ trueca en armas benditas de trabajo y de paz!/ ¡Salud a ti, el de la estirpe de César/ y de Virgilio, el que pone el mismo afán/ al labrar tierra propia y al labrar tierra ajena,/ o al esparcir semillas que otros cosecharán!/ ¡Salud a ti que derramas el resplandor de Roma/ por los caminos del mundo con manos de eternidad!".
Notas
  1. Cela, Adelina: "Madre Patria", en La Capital, Mar del Plata, 5 de septiembre de 1999.
  1. Conte, Alfredo: Pascualino. Edición homenaje. Buenos Aires, 2001.
  2. García, Griselda. Poema inédito.
  3. Hernández, José: Martín Fierro. Testo originale con traduzione, commenti e note di Giovanni Meo Zilio. Buenos Aires, Asociación Dante Alighieri, 1985.
  4. Portogalo, José: "Los pájaros ciegos" (Fragmento), en L. Lugones, B. Fernández Moreno, R. Molinari y otros: La poesía argentina. Buenos Aires, CEAL, 1979. Pág. 111. (Capítulo, Vol. 4).
  5. Poletti, Syria: "Otra vez las Dolomitas", en Letras de Buenos Aires.
  6. Olivari, Nicolás: "Antiguo Almacén ‘A la ciudad de Génova’", en L. Lugones, B. Fernández Moreno, R. Molinari y otros: La poesía argentina. Antología, prólogo y notas por Alberto M. Perrone. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo, Vol. 4).
  7. Storni, Alfonsina: "Palabras a mi madre", en Storni, Alfonsina: Antología poética. Selección por Alfredo Veiravé. Prólogo y notas por Alejandro Fontenla. Buenos Aires, CEAL, 1980. Pág. 44. (Capítulo, vol. 51).
  8. Nervi, J. Ricardo: "El Barrilete", en Aldea gringa, Buenos Aires, Plus Ultra, 1983. Citado en Chumbita, Hugo: Ultima frontera. Vairoleto: Vida y leyenda de un bandolero. Buenos Aires, Planeta, 1999.
  9. Rodríguez, Enrique Omar: "Lo llamaban Bairoletto", citado por Hugo Chumbita.
  10. Andruetto, María Teresa: "Citröen", en Kodak. Córdoba, Ediciones Argos, 2001.
  11. Zecchin, Gigliola (Canela): Paese. Buenos Aires, De la Flor, 2000.
  12. González, Oscar: "La anunciación", en El Tiempo, Azul, 16 de abril de 2000.
  13. Lary, Enrique: "Canzoneta", citado en Azzi, María Susana: "La contribución de la inmigración italiana al tango", en Archivo Histórico Alberto y Fernando Valverde, Municipalidad de Olavarría, Secretaría de Gobierno, Año 2000, Revista N° 4.
  14. Ciancio, Guillermo del: "Giuseppe el zapatero", citado en Azzi, María Susana: "La contribución de la inmigración italiana al tango", en Archivo Histórico Alberto y Fernando Valverde, Municipalidad de Olavarría, Secretaría de Gobierno, Año 2000, Revista N° 4.
  15. Villoldo, incluido en "Literatura inmigrante", www.oniescuelas.edu.ar
  16. Olivari, Nicolás: "La violeta", citado por Cirigliano, Gustavo, en "Disquisiciones tangueras", en El Tiempo, Azul, 30 de septiembre de 2001.
  17. Riccio, Gustavo: "Elogio de los albañiles italianos", en J.L. Borges, L. Marechal, C. Mastronardi y otros: La generación poética de 1922 antología. Selección, prólogo y notas de María Raquel Llagostera. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo, vol. 69).
  18. La Rosa, Eduardo: "El sueño de don Juan (un inmigrante)", en La Capital, Mar del Plata, 10 de septiembre de 2000.
  19. Yunque, Alvaro: "Una familia de inmigrantes por la Avenida", en Versos de la calle. Buenos Aires, Editorial Claridad, 1924.
  20. Cossa, Roberto: El Sur y después. Citado en Colegio Schönthal: Bajaron de los barcos. Historia de la inmigración en la Argentina, www.monografias.com.
  21. Milano, Fulvio: "La Condra", en El Tiempo, Azul, 12 de noviembre de 2000.
  22. Ponzo, Alberto Luis: "Dibujos de papá", en El Tiempo, Azul, 20 de junio de 1999.
  23. Rodríguez, Rubén Héctor: "Extraño chamuyo", en La Nación Revista, Buenos Aires, 13 de diciembre de 1998.
  24. Lavira, Amalia Olga: "Estampita", en ¡Che, barrio!. Buenos Aires, Gente de Letras, 1998.
  25. Perrone, Alberto: "Amores por la vuelta. El que una vez partió", en Hotel de Inmigrantes, 2002.
  26. Punzi, Orlando Mario: "Ochenta", en La Nación Revista, Buenos Aires, 26 de octubre de 1997.
  27. De la Púa, Carlos: "Los bueyes", en L. Lugones, B. Fernández Moreno, R. Molinari y otros: La poesía argentina. Buenos Aires, CEAL, 1979. Pág. 89. (Capítulo, Vol. 4).
  28. Carriego, Evaristo: "El alma del suburbio", en Evaristo Carriego y otros poetas: Poemas Antología. Selección de Beatriz Sarlo, prólogo y notas por Adriana Barrandeguy. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo, vol. 47).
  29. Madariaga, Francisco: en La Nación, Buenos Aires, 10 de mayo de 1998.
  30. Bufano, Alfredo: "En el día de la recolección de los frutos", en Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Buenos Aires, Clarín..
Japoneses
En su poema "En el día de la recolección de los frutos" (1), Alfredo Bufano canta a la inmigración japonesa: "Y también a vosotros hombres de los ojos oblícuos,/ raza poderosa y tenaz/ de las islas en donde florecen los almendros/ y los crisantemos, hombres que trabajáis/ junto a nosotros con el mismo amor/ que allá en tierras niponas, vuestra antigua heredad,/ mientras las dulces garzas decoraban las aguas/ y las geishas cantaban su amor crepuscular".
Notas
  1. Bufano, Alfredo: "En el día de la recolección de los frutos", en Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Buenos Aires, Clarín.
Libaneses

En su poema "En el día de la recolección de los frutos" (1), Bufano expresó: "Salud, hombres morenos que escuchásteis/ a los cedros del Líbano sonar,/ y que hoy en nuestros vientos creéis oír las voces/ de la patria que acaso ya no veréis jamás./ Hombres de los desiertos remotos/ a quienes en las pampas hoy vemos galopar/ luciendo nuestro escudo en el pañuelo gaucho/ o en la rastra de plata o el mango del puñal./ ¡Hombres de ojos negros y lejanos;/ hermanos árabes que lloráis/ cuando en las noches nuestras agobiadas de estrellas,/ oís una guitarra gemir y sollozar (1).
Notas
  1. Bufano, Alfredo: "En el día de la recolección de los frutos", en Para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino. Buenos Aires, Clarín.
Lituanos
En su poemario Las huecos de tu cuerpo (1), Manuela Fingueret dice a su madre: "tus pies se arrastran/ en la noche/ como una alucinación/ que se desliza/ por las paredes/ del hotel de inmigrantes y/ tu cuerpo se estremece/ hija entre tantas/ en una aldea/ de Lituania".
Notas
  1. Fingueret, Manuela: Los huecos de tu cuerpo. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1992. Págs. 11-4.
Noruegos
Norah Lange es la autora de "Poema", en el que escribe: "Estás en mi recuerdo, Noruega,/ inquebrantable como un viking/ que no calmó su sed de guerra./ / Sueño pausado el de tenerte siempre/ dentro del corazón libro vivido/ que se hojea diariamente".
Notas:
  1. Lange, Norah: "Poema", en J.L. Borges, L. Marechal, C. Mastronardi y otros: La generación poética de 1922 antología. Selección, prólogo y notas de María Raquel Llagostera. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo, vol. 69).
Polacos
La madre de Susana Szwarc, nacida en Polonia, vivió en Siberia. En "Declive", la poeta expresa: "Por el ojo de la cerradura vemos/ cómo deja la palangana en el suelo: tiene agua. Ahora
no se ve. Hasta que levanta la mano/ blanca, la misma con que la prisionera (jovencita/ en Siberia) llevaba maderos hacia el barco".
En "Corrientes esquina gueto" (2), Manuela Fingueret evoca la realidad del inmigrante polaco: "Una tierra prometida/ untada sobre pan Goldstein/ entre pastrom caliente/ y el mar rojo atravesado/ por Corrientes/ o por Serrano/ a la espera de Moisés/ que no sabe idish/ para descifrar los mandamientos".
En "La última carga de los jinetes polacos"(3), poema incluido en Las Edades/ The Ages, Ricardo Feierstein se refiere al doloroso desarraigo del abuelo que emigra a la Argentina: "Esto contó, hace años, Moishe Búrej/ judío orgulloso y/ polaco de veinte generaciones/ que huyó hacia América, desde esa/ tierra bordada por antisemitas.// Y él, mi abuelo, hacia su final/ Adivinó el momento en que iba a irse".
Notas
  1. Szwarc, Susana: "Declive", en Bailen las estepas. Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1999.
  2. Fingueret, Manuela: "Corrientes esquina gueto", en Esquinas. Catálogos. Buenos Aires, 2001.
  3. Feierstein, Ricardo: "La última carga de los jinetes polacos/ The Last Charge of the Polish Cavalry", en Las Edades/ The Ages. Traducido del español por Jim Kates y Stephen A. Sadow. Buenos Aires, Milá, 2004. 240 pp. (Poesía).
Rusos
En la "Oda a los ganados y las mieses" (1), Leopoldo Lugones canta al ruso Elìas, que vive en paz en la nueva tierra: "Pasa por el camino el ruso Elías/ Con su gabán eslavo y con sus botas,/ En la yegua cebruna que ha vendido/ Al cartero rural de la colonia,/ Manso vecino que fielmente guarda/ Su sábado y sus raras ceremonias,/ Con sencillez sumisa que respetan/ Porque es trabajador y a nadie estorba".
En su poema "En el día de la recolección de los frutos" (2), Alfredo Bufano homenajea a los rusos con estos versos: "Salud, hijos del Volga y de Siberia, /y de todas las tierras que ayer fueron del Zar;/ salud, mas no al que viene/ haciendo tremolar/ banderas empapadas de sangre, fuego y muerte/ sino al que viene a amar y a trabajar,/ y al que llega con sed de justicia/ o fatigado en busca de un regazo cordial;/ porque esta tierra nuestra, grande, sagrada y bella,/ también la damos para descansar".
De Rusia parte Jacobo Fijman, a los cuatro años de edad, en 1898. Mucho tiempo después escribiría (3): "¡Ah! Yo soy uno de esos caminantes/ Que aún no han encontrado su camino;/ Pero he gustado un luminoso vino/ en huertos generosos y fragantes".
Kehos Kliguer escribió "Las cenizas de mi hermanita" (4), texto incluido en un poemario referido por completo a la Shoá: "Tráeme viento las cenizas de mi hermanita,/ quiero enterrarlas en mi corazón;/ búscalas bien, están mezcladas/ con cenizas de ancianos y ancianas./ Voy a guardar esas cenizas como un talismán,/ hasta el fin de mis días./ Después voy a dárselas/ al Señor del mundo como obsequio".
Tamara Kamenszain, descendiente de rusos, es la autora de El ghetto. Ese libro, dedicado a su padre, incluye el poema "Arbol de la vida" (5), en el que expresa: "Mi duelo, lo que estoy viendo/ es el Gran Buenos Aires desde un cementerio judío./ (...) / Mi duelo, lo que estoy viendo/ será de aquí en más este verdor que te dedico./ Hoy florecen en las copas de los árbolestodas mis raíces".
Notas
  1. Lugones, Leopoldo: "Oda a los ganados y las mieses", en Antología Poética. Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1965.
  2. Bufano, Alfredo R.: "En el día de la recolección de los frutos", en Para todos los hombres que quieran habitar el suelo argentino, Buenos Aires, Clarín.
  3. Fijman, Jacobo: "Caminante" (poema inédito) en Clarín, Buenos Aires, 14 de diciembre de 2002.
  4. Kliguer, Kehos: "Las cenizas de mi hermanita", en Weinstein, Ana E. y Toker, Eliahu: "La rama argentina de la literatura ídish, y rama ídish de la liteatura argentina", en Weinstein, Ana E. y Toker, Eliahu: La letra ídish en tierra argentina Bío-bibliografía de sus autores literarios. Buenos Aires, Milá, 2004. Traducción de Eliahu Toker.
  5. Kamenszain, Tamara: "El árbol de la vida", en El ghetto. Buenos Aires, Sudamericana, 2003.
Sirios
Lugones canta al buhonero sirio, que ofrece su mercaderìa, en la "Oda a los ganados y las mieses" (1): "Más allá viene el sirio buhonero,/ Balanceando a la espalda su bicoca,/ Al canto gutural de la sabida/ "Cosa linda barata" que pregona".
Notas
  1. Lugones, Leopoldo: "Oda a los ganados y las mieses", en Antología poética. Buenos Aires, Espasa, 1965.
Ucranios
De 1987 es el schotis titulado "El Gringo Creñuk" (1), con letra de Teresa Parodi y música de Antonio Tarrago Ros, que transcribimos: "Si voltea un tronco, siente/ que voltea su dolor/ con las mismas manos tala/ árbol, pena y corazón./ Y le arranca melodías/ torpemente al acordeón/ mientras canta para todos/ con ternura esta canción".
En un poema inédito (2), Griselda García evoca a los ucranios de su barrio: "Hacia mediodía el aire se agita,/ olor a carne asada desde casas vecinas,/ niños llorando,/ familias de Ucrania discutiendo a gritos,".
Notas
  1. Parodi, Teresa y Tarrago Ros, Antonio: "El Gringo Creñuk", en www.tarrago-ros.com.ar.
  2. García, Griselda. Poema inédito.
Sin mención de origen
Enrique Novick describe, en "Balada para un padre ausente" (1), el efecto que la música de su tierra tenía en el padre enfermo de Alzheimer, a quien le cantaba: "canciones/ antiguas,/ sin nombre/ ni dueño,/ que hablan/ de una aldea/ con hornos/ de piedra".
En "Los ojos de la noche" (2), poema de Marcos Silber, se evoca la amargura de los que, en la nueva tierra, sabían que los suyos eran víctimas de la persecución. Desde la Argentina, quienes emigraron observan impotentes el genocidio. La angustia y la desolación son presentadas por medio de imágenes de los adultos, a los que un niño comprende desde su infinita sabiduría: "Mamá llorándole toda la cabeza al pequeño. Regándole/ el sueño, todo el juego. Mamá que regresa con papeles./ Cartas, papeles de adiós y tormento. Avisos de nuevos/ silencios. 1940".
Mónica Sifrim escribe (3): "No señor. En mis antepasados no hay diabéticos, hipertensos,/ cardíacos ¿Cómo explicarle? De cada diez antepasados míos,/ uno moría en las revoluciones, otro en las cámaras de gas/ y cuatro o cinco de melancolía./ Ya sé que no se heredan tales males. La mandrágora deja/ ese letargo de naranjas agrias. Luego talco, y a mover los/ genes fresquecitos".
Notas
  1. Novick, Enrique: "Balada para un padre ausente", en La Prensa, Buenos Aires, 10 de enero de 1999.
  2. Silber, Marcos: "Los ojos de la noche", en Doloratas. Buenos Aires, Milá, 2001. (en colaboración con Carlos Levy).
  3. Sifrim, Mónica: "XXXI", en Novela familiar. Buenos Aires, Ediciones Ultimo Reino, 1990. Pág. 27.
Varios
El conventillo fue el escenario del sainete, como lo afirma Vacarezza en un conocido soneto (1): "La escena representa un conventillo./ Personajes: un grébano amarrete,/ un gallego que en todo se entromete,/ dos guapos, una paica y un vivillo".
En "Oro muerto" (2), canta Julio Navarrine: "El dueño de la casa/ atiende a las visitas,/ los pibes del convento/ gritan en derredor,/ jugando a la "rayuela",/ "al salto", "a las bolitas",/ mientras un gringo curda/ las va de payador...
Carlos Paoli es el autor de estos versos (3): "Me procuro primero un compadrito/ un ruso, un francés, un cocoliche,/ una vieja chismosa, un garabito,/ un conventillo, una calle y un boliche./ Con estos elementos y una mina/ que la va de cascarrienta y coqueta/ que se cree gran señora y es una rea,/ un taita que afila y un obrero,/ que atrás de ella con el taita la camina/ y se charla por la paica y es cabrero./ Ya con eso tiene bastante el sainetero".
Raúl González Tuñón es el autor del "Poema del conventillo" (4), que comienza así: "A la luz de tu farol cansado,/ conventillo/ yo también quiero cantar/ tu cosmopolitismo abigarrado,/ el turbio biombo amarillo/ de tu fachada, tu babélico altar,/ y tu vestido gris y verde y rosa".
"Conventillos" (5) es el poema de José Rabinovich que dice: "Una ciudad tan luminosa/ y yo andando a tientas./ Para ver su rostro/ alzo sobre mi cabeza a mi hijo.// Por la ciudad anda el sol/ pero aquí reina el barro./ En fila, como corrales,/ casas de lata y sin vidrios./ ¿Afuera será de noche?/ ¿Ya habrá amanecido?"
En su poema "En el conventillo" (6), Jevel Katz alude a las diferentes nacionalidades que lo habitaban, y su vida en común: "Cada uno habla allí su propia lengua,/ no sea que otro la entienda./ sólo hablan entre sí castellano/ cuando se mandan a los antepasados./ Y da gusto cuando empiezan a pelearse/ no hay entonces pobres ni ricos,/ grandes ni chicos,/ entonces están todos igualados".
El poeta y ensayista César Fernández Moreno es el autor del poema "Argentino hasta la muerte" (7), en el que se refiere a su condición de descendiente de europeos y criollos: "a buenos aires la fundaron dos veces/ a mí me fundaron dieciséis/ ustedes han visto cuántos tatarabuelos tiene uno/ yo acuso siete españoles seis criollos y tres franceses/ el partido termina así/ combinado hispanoargentino 13 franceses 3/ suerte que los franceses en principe son franceses/ si no que haría yo tan español".
En "Canción a Berisso" (8), que dedica "A León mi buen hermano", Matilde Alba Swann alude a diferentes nacionalidades: "Yo le canto a tus niñas saliendo de la escuela:/ alemanas, rusitas, italianas, armenias,/ distintas lenguas todas e idéntico candor;/ y canto a las pequeñas hijas de mi tierra/ "made in argentina" levadura extrajera,/ raíces que se prenden a un destino mejor".
En "La invasión gringa" (9), uno de los poemas reunidos en Monsieur Jaquín, Pedroni evoca la inmigración traída por Castellanos: "Hoy nadie llegaría./ Pero ellos llegaron./ Sumaban mil doscientos./ Cruzaron el Salado.// Al cruzarlo, afanosos,/ lo probaron./ Y los hombres dijeron:/ -¡Amargo!-".
Notas 
  1. Vacarezza, : "Un sainete en un soneto", en Cantos de la vida y de la tierra. 1944.
  1. Navarrine, Julio: "Oro muerto", en Páez, Jorge: El conventillo. Buenos Aires, CEAL, 1970. 85 pp.
  2. Paoli, Carlos: "Sainetes argentinos"
  3. González Tuñón, Raúl: "Poema del conventillo", en Violín del diablo, citado en Páez, Jorge: El conventillo. Buenos Aires, CEAL, 1970. 85 pp.
  4. Rabinovich, José: "Conventillos", en Weinstein, Ana E. y Toker, Eliahu: "La rama argentina de la literatura ídish, y rama ídish de la liteatura argentina", en Weinstein, Ana E. y Toker, Eliahu: La letra ídish en tierra argentina Bío-bibliografía de sus autores literarios. Buenos Aires, Milá, 2004. Traducción de Eliahu Toker.
  5. Katz, Jevel: "En el conventillo" (fragmento), en Weinstein, Ana E. y Toker, Eliahu: "La rama argentina de la literatura ídish, y rama ídish de la liteatura argentina", en Weinstein, Ana E. y Toker, Eliahu: La letra ídish en tierra argentina Bío-bibliografía de sus autores literarios. Buenos Aires, Milá, 2004. Traducción de Eliahu Toker.
  6. Fernández Moreno, César: "Argentino hasta la muerte", en L. Lugones, B. Fernández Moreno, R. Molinari y otros: La poesía argentina. Antología, prólogo y notas por Alberto M. Perrone. Buenos Aires, CEAL, 1979. (Capítulo, Vol. 4).
  7. Swann, Matilde Alba: "Canción a Berisso", en Canción y grito, 1955. Incluido en www.matildealbaswann.com.ar.
  8. Pedroni, José: "La invasión gringa", en Hacecillo de Elena. Santa Fe, Colmegna, 1987. Págs. 103-4.
.....
Los poemas tambièn han sido el medio elegido por los escritores para cantar a su tierra, o para evocar a los inmigrantes, entre los que se cuentan, a veces, sus mayores. En la lìrica se eternizan el homenaje, la gratitud y la añoranza.


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