lunes, 10 de enero de 2005

ARBOLES DE DOS PATRIAS

Los inmigrantes que llegaron a la Argentina entre 1850 y 1950 recordaron los árboles de sus tierras natales y plantaron otros como un símbolo del arraigo en la nueva tierra. No faltó quien trajo en el barco un pequeño arbolito, para que arraigara junto con él. En la literatura, se evoca esa relación de los inmigrantes con los árboles a los que tan estrechamente se unieron sus vidas.

En la tierra natal

En el poema "Cuando mi padre habló de su infancia" (1), José González Carbalho alude a los árboles de Galicia: "Yo tenía diez años/ y la sonrisa fácil,/ cuando dejé la sombra/ de aquellos robledales. (...) por fin, vi un puerto grande./ El cielo gris lloraba/ por el niño emigrante./ Como ella estaba lejos/ el cielo era mi madre./ Bajas las nubes, eran/ robles, pinos gigantes".
Carlos Penelas es el autor del poema "Los trasterrados" (2), que dedica a sus abuelos Pedro Penelas y Tomás Abad, en el que dice: "Eran hijos de viejos labradores,/ de fraguas y neblinas,/ de encinas que engendraron los dioses del destierro. (...) Recordaban las piedras de montes con olivos,/ la brisa de los aparecidos,/ el hechizo de las llamas en la piedad del lecho./ La cripta, el olor del mirto, la madera".
Doña Pilar es una inmigrante española casada con un italiano, ambos personajes de Pájaro de barro, de Samuel Eichelbaum. La inmigrante recuerda su pasado, vinculado a árboles: "En este país, las mujeres jóvenes no trabajáis. Eso está mal. En mi tierra... En mi tierra, cuando las mujeres tienen tu edad, las ponen a trabajar en los olivares..." (3).
También trabajaba con árboles la madre de Susana Szwarc, nacida en Polonia. En "Declive" (4), la poeta expresa: "Por el ojo de la cerradura vemos/ cómo deja la palangana en el suelo: tiene agua. Ahora/ no se ve. Hasta que levanta la mano/ blanca, la misma con que la prisionera (jovencita/ en Siberia) llevaba maderos hacia el barco".
Gladys Edich Barbosa Ehraije es la autora de la "Elegía por los inmigrantes" (5), en la que manifiesta: "muy lejos/ en el corazón/ verde de los pinos/ los inmigrantes/ aún/ sueñan con el mar".

En la nueva tierra

En "El abuelo" (6), canción con letra y música de Alberto Cortez, el gallego afincado en la Argentina planta un árbol: "El abuelo un día/ subió a la carreta/ de subir la vida./ Empuñó el arado,/ abonó la tierra/ y el tiempo corría./ Y luchó sereno/ por plantar el árbol/ que tanto quería./ Y el abuelo un día/ lloró bajo el árbol/ que al fin florecía,/ lloró de alegría/ cuando vio sus manos,/ que un poco más viejas/ no estaban vacías".
Para conjurar la nostalgia, algunos inmigrantes traen de su tierra algo que les resulta especialmente querido: un retrato, un mantón, fotos, un puñado de tierra... O el olivo que la española plantó en el fondo de su casa, en el cuento "Don Paulino", de Marita Minellono (7).

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En cuentos, poemas y obras teatrales se menciona recurrentemente los árboles de la tierra que se dejó. Se los incluye entre los recuerdos más queridos, y se busca, plantando uno en la nueva tierra, recrear esa emoción tan cara a los inmigrantes.

Notas
1 González Carbalho, José: "Cuando mi padre habló de su infancia", en Requeni, Antonio: Un poeta arxentino en Galicia: González Carbalho. Separata del Boletín Galego de Literatura. 
2 Penelas, Carlos: "Los trasterrados", en El mirador de Espenuca. Buenos Aires, Torres Agüero Editor, 1995. 
3 Eichelbaum, Samuel: Pájaro de barro. En El teatro argentino 10.Samuel Eichelbaum Selección, prólogo y notas por Luis Ordaz. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo). 
4 Szwarc, Susana: en Bailen las estepas. Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1999. 
5 Barbosa Ehraije, Gladys Edich: "Elegía por los inmigrantes", en El Tiempo, Azul, 5 de septiembre de 2004. 
6 Cortez, Alberto (Letra y música): "El abuelo", en www.albertocortez.com, citado en www.galespa.com.ar 
7 Minellono, Marita: "Don Paulino", en Reunión. Buenos Aires, Corregidor.

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