domingo, 17 de febrero de 2002

ANTONIO MACHADO, EN FRANCIA

A mediados de 1935, Miguel Perez Ferrero se propuso escribir la biografía de Antonio y Manuel Machado, para lo cual acudió al primero y, durante varios meses, tuvo «eI honor de recibir sus recuerdos y confesiones». «En 1946 -dice el biógrafo, lo que habia hecho con Antonio, lo repeti con Manuel, el cual me relató lo necesario para poner mi obra al dia, ayudandose de notas y documentos que conservaba». El resultado es la Vida de Antonio Machado y Manuel, obra acerca de la que afirma Gregorio Marañón: «Puede decirse desde ahora, que los dos grandes poetas españoles tienen ya un libro, que no será superado, en el que se narran, con dignidad adecuada al excelso argumento, los poemas paralelos de sus vidas». 
La lectura del volumen nos permite apreciar la influencia decisiva que la cultura francesa tuvo en la vida de los hermanos, especialmente en la de Antonio. Ya su abuelo se habia beneficiado con la frecuentación del ambiente intelectual parisino. En efecto, mucho antes de nacer los escritores, Antonio Machado Nuñez, lector de la Universidad, Catedratico de Ciencias Naturales, habia vivido allí, buscando acrecentar sus conocimientos cientificos: «Orfila extendia por aquellos dias su renombre, desde Paris, por el resto de Europa. Y a Paris se fue. Llegó a merecer la confianza del maestro, y trabajó como ayudante suyo en la Sorbona». Ya de regreso en Sevilla, «tras su aprendizaje de Paris con Orfila, se consagra al ejercicio de la Medicina. Asombra a todo el mundo su porte y su vasta cultura. Todavía lIeva las ropas al gusto extranjero, y las gentes Ie designan por el medico del gabán blanco». 
Pasan los años. Del matrimonio del folklorista Antonio Machado Alvarez y Ana Ruiz nacen varios hijos. La difícil situación económica hace que Manuel y Antonio, los dos mayores, deban pensar en ganarse el sustento. Es entonces cuando se enteran de que «La casa Garnier, de Paris, sostiene algunos traductores que pueden desenvolverse en la capital de Francia. No es un porvenir demasiado brillante, pero el nuevo ambiente no deja de convenirles. Hasta los Machado han lIegado los ecos de los simbolistas. parnasianos e impresionistas, y les acucia el deseo de conocer a fondo esos movimientos literarios». 
El hispanista Donald Shaw considera que «el conocimiento de Machado del Modernismo y de la poesia simbolista y parnasiana francesa a la que eI Modemismo estaba tan ligado, Ie sirvió esencialmente para abrirle los ojos sobre las limitaciones de la antigua Generacion de los poetas españoles. Solamente Becquer, al que Machado en 1904 llama 'el primer innovador del ritmo interno de la poesia española' y Rosalia de Castro, sobreviven». 
Perez Ferrero evoca el clima politico de. aquellos tiempos: «Paris, en el año 99, es una hoguera avivada por el encono. Un asunto apasionante conmueve a todos los franceses y les divide en dos bandos, que se hacen la mas encarnizada de las guerras. La primera revision del affaire Dreyfus esta en todo su apogeo. La voz de Zola ha· prendido en millares de corazones, pero tambien ha excitado la furia de otros muchos millares». 
Hacia la Ciudad Luz se dirige primero Manuel. Pocos meses después, dado su éxito laboral, le sigue Antonio, atraido no sólo por la posibilidad de trabajar, sino tambien por las vivencias que no encuentra en su tierra natal: «Las remuneraciones no son muy pingües que se diga, pero, en cambio, el trabajo parece asegurado. ¡Paris ofrece tantos encantos, que ellos podran disfrutar por poco dinero, que sus corazones estan regocijados!» 
No se equivocan. Departen con Lajeunesse, con Paul Fort, con Henry Levey. Frecuentan los cafés donde las voces populares de Rictus, You Lug, Vincent Hyspa, Privas, Montoya, Boyer, entonan canciones picantes, que son coreadas por el público y subrayadas con clamorosos aplausos. Van de un barrio a otro en ruidosa peregrinación con tal de escuchar un gracioso o un sentimental estribillo. Y en los cabarets de Montmartre saben descubrir las atracciones con ojos de verdaderos conocedores y catadores parisienses». 
Antonio -señala Carlos Ayala- «Acaba de cumplir veinticinco años, y ya dispone a su alrededor de todo cuanto le va a acompañar el resto de sus dias: la historia que sufrirá, el arte que hereda y potencia, y los amigos y contemporaneos que seran testigos en su vida y en su obra». 
Otros escritores viven temporariamente en Ia capital francesa. Durante eI primer viaje, «Un dia se encuentran los Machado con Pio Baroja -Paris iba a sellar su amistad. Empiezan a frecuentar juntos restaurantes tipicos y baratos, porque no dan para mas las bolsas ( ... )«. Tres años despues, conocen al autor de Prosas profanas, acerca de quien narran al biógrafo: «Ruben parece un buda, con los ojos fijos en la copa de ajenjo, y eI pensamiento errante. Goza de las delicias de Paris. ( ... ) A Manuel y Antonio Ies mueve al asombro el poeta. Es verdad que nadie diria que fuese el autor de sus versos, porque siempre está somnoliento, abismado en sus ajenjos, y sólo de vez en cuando parece despertar para pronunciar la casi unica palabra que suele salir de sus labios: ‘iAdmirable!’ ”. 
No obstante su juventud, los Machado gozan de reconocimiento: «En Paris se saben ciudadanos de la reputada capital del espiritu. No se les oculta que ellos cuentan en ese mundo, y se sienten satisfechos. Son las horas en que Paris se muestra fácil, y es la urbe de los brazos abiertos, que sonrie aI que llega con una fuerte voluntad de triunfo por todo equipaje, y cobija al que busca refugio para sus penas». 

Profesor, Iicenciado

El idioma francés proporciona al hermano menor un inesperado modus vivendi: «Sorprende el año 1906 a Antonio Machado recluido en una habitación entre libros. El poeta maneja textos franceses y castellanos, reglas gramaticales, traducciones directas e inversas, y pasa largas noches en claro, en las que parece olvidar que hay calles bulliciosas en Madrid, y tertulias de escritores amigos. Una espada invisible esta a punto de trazar una invisible divisoria en la arena. Antonio prepara su oposición a cátedras de frances para Institutos de Segunda Enseñanza. El pensamiento de que el placer y la gloria de la poesia no borran realidades mas que a ras de tierra le ha hecho adoptar su decisión. Las letras, y menos los versos, no dan dinero para subsistir. Así, apura Antonio el trago de opositor. Soporta la indiferente mirada de los jueces tras la mesa larga, en un salón oscuro y escaso de ventilación. Sufre la obsesion numerica de los temas que hay que repetir, calculando con exactitud cronometrica los minutos. Al Ilegar el verano, el tribunal suspende los ejercicios, como si no fuese de por si lenta, hasta la desesperación, la prueba», Por fin, «entrado el año 1907, Antonio Machado es catedratico y elige la vacante de Soria para desempeñar su cometido», en .el Instituto General y Tecnico.
Conocedor de Ias carencias que caracterizan a la instrucción de su país, «En Antonio no hace demasiada mella el espectaculo estudiantil, porque es un tanto esceptico y reconoce que el supuesto destino pedagogico que su profesión Ie atribuye no Ie cautiva excesivamente y carece de dotes de desasnador, aunque,desde Iuego, el hace mas racional su clase de francés». 
En Soria conoce a Leonor· y contrae matrimonio. Ella «goza tanto de escuchar los versos recien compuestos, que su marido Ie recita a media voz, como de oir los pasos de su otra media vida, que ella no compartiera: las escenas de infancia, las juveniles correrias madrileñas, las estancias en Paris, que cobra, en las detalladas descripciones de Antonio, todo el magico poderio de su atracción». En I9I0, el poeta «consigue una beca para ampliacion de estudios, y se marcha con su esposa a Paris para seguir los cursos de Filologia Francesa». Van a la añorada ciudad, donde «ni la monotonia de la lluvia que acaricia las oscuras piedras de !as fachadas Ilenas de prestigio, ni el invierno, que se antoja interminable, con sus luces de gas, desde las dos de la tarde, rebajan su entusiasmo. Ellos van acoplando la vida con amables conciliaciones, porque Antonio escribe y asiste a cursos relacionados con su condición de profesor, y a otras conferencias que se salen del marco oficial de sus actividades academicas, pero que Ie inspiran mayor interes y le producen más deleite. ( ... ) Asi escucha las lecciones de Bedier, pero mas avidamente responde a su inclinación por la filosofia, y acude a las conferencias de Bergson, que esta en la cumbre de su fama, cuando su catedra del Colegio de Francia rebosa de publico hipnotizado por su palabra y la alta sociedad se Ie disputa en los salones». A criterio de Donald Shaw, el curso de Bergson le confirma algunas de sus propias intuiciones sobre el Tiempo». 
En Paris, donde habia vivido tantos momentos gratos, recibe el mas duro de los golpes: «Desde la vispera del 14 de julio Paris se desborda en las calles. EI municipio y el comercio pagan las musicas para que todos los ciudadanos celebren, bailando, la fiesta nacional. (...) Mas para el matrimonio es distinto, porque el pañuelo de Leonor se ha vuelto sangrienta amapola al acercarselo a los labios». 
Ya muerta la esposa, el poeta vuelve al material reunido en Paris, como una forma de paliar el inmenso dolor: «Antonio estudia el griego para conocer, en su lengua, a Platon y a Aristoteles; se consagra a penetrar en los discursos de Descartes y Kant, y ordena las notas que el mismo ha tornado al oido, de Ias conferencias de Bergson en el colegio de Francia. Se propone dotar a sus estudios de reconocimiento oficial, y concurrir, en el aula, al juicio de quienes deciden y pueden dar certificado de suficiencia. (...) el oscuro profesor de frances y gran poeta español se licencia en Filosofia» en 1916. 

EI final

Enero de 1939. EI 26 «Ias tropas de Franco entran en Barcelona. EI dia 27 Machado cruza la frontera francesa, uno mas de la tragica procesión de exiliados» -escribe Ayala en 1975. La evocación de Perez Guerrero es desgarradora: «Una muchedumbre de empavorecidos, de desgraciados, con los restos de un ejercito en derrota, se empuja, se atropella, pugna, intentando IIevarse los enseres mas utiles o los recuerdos mas queridos, para atravesar la frontera de Francia, por el Pirineo catalán. Los politicos, los jefes, la han cruzado de antemano. sin forcejeos v pertrechados de los recursos economicos a un prolongado, tanto como dure el exilio, sostenimiento. La masa: niños depauperados, mujeres esqueleticas, hombres que son la mas fiel representación de la muerte siniestra, se hacinan desesperadamente, se angustian, y algunos caen, en el arrastrarse lento, entorpecido, por los caminos. Cuando llegan a la raya que divide a los dos paises, rodean expectantes a los gendarmes. Con la incertidumbre pintada en los rostros de lo que pueda ser de eIIos ... ». 
«Desde Cerbere lIega con su madre a Collioure, donde se instala en el hotel Quintana -continua Ayala- ( ... ) EI dia 22 de febrero de 1939 muere Antonio Machado en el hotel Bougnol Quintana. Su entierro se realiza al dia siguiente. Y el 25 muere su madre, Ana Ruiz, que es enterrada junto a la tumba de su hijo. En el cementerio de Collioure reposan los restos de uno de los hombres mas buenos y mas eminentes que España dio al mundo. Y sin duda alguna, del poeta mas grande del siglo XX en lengua castellana». 
En los diarios franceses lee Manuel el fallecimiento de su hermano; escribe Perez Ferrero: «se echó a la calle y acudió a la Oficina de Prensa. En ella Ie entregaron los periódicos extranjeros que insertaban la muerte de Antonio, con profusos datos de toda indole: fotografía y relaciones biográficas, a más de trabajos sobre su obra. Hasta el instante, todavia Manuel habia querido abrigar una ligera esperanza, pese a que su corazón Ie decia que la desgracia era cierta. Mas al ver los periódicos fue como si el mundo entero se derrumbase sobre él».
.....
La formación literaria, la profesión, el amor, la muerte, tuvieron para Antonio Machado resabios franceses. Asi queremos evocarlo, en un nuevo aniversario de aquel dia en el que -como cantara Serrat en 1969- «viejo/ y cansado/ a orillas del mar/ bebióse sorbo a sorbo su pasado».

fotos: Margarita Ferrer
17de febrero de 2002

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