viernes, 9 de noviembre de 2001

ESTAMOS AQUI

por Enrique Novick. Colección Poesia. Editorial Mila. Buenos Aires, 2001. 92 paginas. 

El autor es poeta, cuentista, dramaturgo y ensayista. Obtuvo uno de los primeros premios en un Certamen Teatral, organizado por la Red Nacional de Radiodifusión conjuntamente con Radio Nacional. Uno de sus cuentos fue distinguido por Radio Nacional y posteriormente leido en un Congreso por la paz organizado por la UNESCO, que tuvo lugar en Tokio, Japon. Estrenó ocho piezas teatrales, y repuso dos, por Radio Nacional y en el Centro Cultural General San Martin, Recoleta, El Vitral y Sociedad Hebraica Argentina. Una de ellas con el auspicio de la Secretaria de Cultura de la Nacion. Es colaborador del diario La Prensa y del semanario Mundo lsraelita, ambos porteños, del Semanario Hebreo de Montevideo, Uruguay, y del semanario Aurora de Tel Aviv, Israel. 
Este poemario reune muchos textos ya publicados y otros ineditos, permitiendo asi a quienes no tienen acceso a los medios mencionados, conocer la obra de un escritor que se destaca en el ambito de la creación literaria actual. 
Novick trata temas desgarradores que, en muchas oportunidades, tienen que ver con el destino aciago que ha tocado en suerte a su colectividad. Las humillaciones que describe en estas paginas van desde las mas atroces, como los campos de exterminio, hasta las cotidianas, como la actitud de un medico que se muestra despectivo o la de un cantante de rock que considera que los judios no pueden entonar el Himno argentino. Esas situaciones de desamparo, de indefension, son denunciadas acusando tanto a quienes las infringen cuanto a quienes las permiten con su silencio. 
Los poemas surgen de noticias leidas en los diarios, o de citas de salmos y literarias. Entre los primeros, encontramos «Auschwitz Music Hall», en el que se remite a una noticia que anuncia que en dicho lugar podrian construir un salon de baile; al respecto, canta el poeta: «En Auschwitz/ se pretende/ como antaño,/ asesinar/ la memoria./ Volverlo a hacer/ con nuestros muertos./ Robarles otra vez/ lo que les resta:/ su porcion de historia». 
De los que tienen como punto de partida una cita literaria, preferimos «Apostilla sobre un informe», referido a Ernesto Sabato, en el que narra que el escritor le envia: «un sobre en blanco/ luciendo/ cual descarnado/ hueso; vacio/ de toda vaciedad/ en manos/ de un cartero ciego», y el tristisimo canto al hijo muerto, en el que se lamenta: «En mi pecho/ su herida/ sangra todavia/ y se yergue/ sobre él como una flor/ insomne/ cada aurora». 
Estos son sólo algunos de los versos en los que -al decir de Antonio Requeni- hay "una secreta alianza de sobriedad y ternura; de desnudez y fervor...".

domingo, 21 de octubre de 2001

DOLORATAS

por Marcos Silber y Carlos Levy. Ediciones del Canto Rodado. Editorial Mila, 2001. 63 pags. 

Este libro esta integrado por dos partes, escritas por sendos autores, de las que comentaremos algunos fragmentos. 
Marcos Silber -cuya participacion en las Jornadas de Poesia de la Biblioteca Ronco anuncia El Tiempo, en su edicion del 16 de septiembre-, ha recibido numerosas distinciones, entre las que se cuentan el Primer Premio en Mérida (España) y el Primer Premio Casa de la Amistad Argentino-Cubana. Es miembro de la Sociedad de los Poetas Vivos y miembro Honorable de la SADE. 
Carlos Levy, por su parte, es autor de varios libros, fue Director de la Biblioteca Publica General San Martin y actualmente investiga el ladino y la cultura sefardi. En 1997 recibio el Premio Reconocimiento a su Labor otorgado por el Gobierno de Mendoza. 
El tema central del volumen ha sido destacado por Alicia Steimberg: "Esta hermosa muestra de la obra de Marcos Silber y Carlos Levy no es en absoluto una indagacion sobre que es ser un judio argentino, o un argentino judio, uno de los cuales es asquenazi y el otro sefardí Pero ellos, como poetas, como escritores de ficcion, tal vez se acerquen mas a una buena respuesta que los que abordan el tema desde un punto de vista racional". 
"Los ojos de la noche", de Marcos Silber, es una "cantata para relator, mezzo-soprano y coro de niños", en la que el escritor evoca la realidad de la década del 40 vista a traves de los ojos de un narrador de corta edad. Dedica estas paginas " A Federico, en memoria de los desvastados, desconocidos abuelos de su abuelo". El adjetivo que usa para calificar a sus antepasados es de suyo ilustrativo. "Desvastados"; esa es la palabra que resume el sentimiento de este hombre ante su pueblo, agobiado por un genocidio que desde la Argentina observan impotentes quienes emigraron. La angustia y la desolacion son presentadas por medio de imagenes de los adultos, a los que el niño comprende desde su infinita sabiduria: " Mama llorándole toda la cabeza al pequeño. Regándole/ el sueño, todo el juego. Mama que regresa con papeles./ Cartas, papeles de adios y tormento. Avisos de nuevos/ silencios. 1940". 
Cinco años mas tarde, en "Candelabros", el hijo percibe una situacion distinta, resultante de la anterior: "Mama ya no llora./ Pero una nube de pesar/ se acostó en su frente para siempre,/ y una campana de silencio para siempre/ descendio a los fondos de su boca". Uno de los poemas mas tristes es "Preguntas a la hora de la siesta o el Kadish que no cesa", que dedica a su abuela que quedo en Kiev cuando ellos emigraron. Allí, el escritor se pregunta: "tejia la abuela?/ Me l1evo a su vigilia?/ En su recuerdo de futuro me vio? / Me puso a jugar en su cuento?/ Entre que lanas me protegio? / Cuando se desprendio de mi mano?". 
"EI Judío que soñaba España" es el titulo de la obra que Carlos Levy dedica a sus abuelos. En el poema homónimo, el horror es evocado en el "brazo numerado en la cifra de Dachau", bajo el cual "lleva / dos libros el viejo judio. Un atlas, / viejo de la antigua patria / y una casi tan vieja/ antologia de poemas ignotos". 
En "18 dejulio de 1998", poema escrito a cuatro años del atentado de la AMIA, expresa el dolor que lo hermana con otros oprimidos: " Se ha transformado de nuevo nuevamente mi pacifico/ cafe en un corrillo del terror,/ y veo como mi nombre, los viejos nombres de la vieja Biblia/ se arriman para abrazarse en muerte con Hernandez,/ Fernandez,/ Abdala/ Marinetti Buttini Di Taranto Da Souza Van der Heussen/ y creo que ya olvido a Homero con sus hombres / pajarosy barcos,/ porque de nuevo nuevamente ya recuerdo Treblinka/ Dacha/ Auschwitz/ Bosnia Viet-Nam Corea, Ruanda, los humillados/ apartados y victimas de siempre/ los parias menesterosos y olvidados/ los niños de la calle en Rio esperando el escuadron de la muerte/ mientras flota la pregunta inutil del por qué/ cada vez que comienza un nuevo día”. 
La esperanza aparece en el poema titulado "Lejaim", en el que recuerda a los inmigrantes y su duro destino: "Bebere el trago mas largo y dire lejaim por aquellos que estan lejos de su pueblo/ y derraman una lagrima por ello,/ porque canten ellos su canción de amor esta noche/ y no se sientan extranjeros en mi mesa / lejaim, lejaim por el corazón del hombre/ y los hombres que hablan el idioma de ese corazon". 
"Dolores y alegrias, recuerdos que no se sabe si son autenticos (¿que es, de todos modos, un recuerdo autentico?), la amargura del chivoemisario secular, la alegria por el reconocimiento y la participacion en estos esforzados menesteres literarios, bien justifican el brindis del final", considera Alicia Steimberg; el brindis que todos -judios o no- hacemos, especialmente en este momento, por la paz de la tierra. 

(EL TIEMPO, Azul, 21 de octubre de 2001)

domingo, 14 de octubre de 2001

LA PASION AMERICANA EN LA POESIA DE RUBEN VELA

por Juana Alcira Arancibia, editora. Instituto Literario y Cultural Hispánico. Coleccion Estudios Hispanicos, dirigida por Juana Alcira Arancibia. Volumen VII. Buenos Aires, 2001. 352 paginas. 
Alberto Julian Perez recuerda que "Ruben Vela fue uno de los mas prestigiosos representantes del grupo 'Poesia Buenos Aires', que liderara en la década del cincuenta el poeta Raul Gustavo Aguirre, y al que pertenecieron, entre otros, poetas como Rodolfo Alonso y Francisco Urondo. ( ... ) Crítico literario, critico de arte, humanista, la personaiidad de Ruben Vela se destaca en sus multiples facetas. Pero por sabre todo sobresale su dimension como poeta: su amor a la imagen lirica, su respeto por la poesia, lo inc1inaron a un generoso humanismo, a una búsqueda de ideales perdurables".
Para comprender las motivaciones y raíces de su lirica, contamos ahora con el volumen compilado por Juana Arancibia, en el que ella misma y conocidos críticos del pais y el extranjero abordan la obra del santafesino, su tematica y simbologia. Asi, la editora, Delfin Leocadio Garasa, Sebastian Jorgi, Cristina Pizarro, Zoraida Gonzalez Arrili, Marta de Paris, Alberto Baeza Flores y Bella Jozef, entre otros, se ocupan de lo telúrico, la vision de las culturas premodernas, la poesia antropologica, el eros y muchos otros temas que analizaron en los poemas de este creador que -al decir de Arancibia- «muestra una profunda y amorosa adhesión al ambito circundante, lo que le permite fragmentarse en cada ser y en cada cosa, penetrarlos y dejarse penetrar por ellos hasta la consustanciacion. En su obra se desborda lo nacional y sus referencias abarcan otros puntos del continente, mostrando cómo la literatura abandona el localismo para ser expresion continental».
El volumen inc1uye una seleccion de poesias y la bibliografia consultada.

(EL TIEMPO, Azul, 14 de octubre de 2001) 

AGUAFUERTES GALLEGAS

Indice

1. Introducción

Famoso por su obra de ficción, quizás pocos recuerden que –como afirma Juan Martín Roldán en "Arlt frente al espejo" (Magazine semanal, 2-8/7/2000)- el escritor "vivía de su pluma, lo único que le daba de comer y a lo que volvía invariablemente cada vez que fracasaban sus incesantes intentos por crear el invento de su vida, el que lo hiciera rico". Su talento para el periodismo es memorable. Miguel Wiñazki destaca en "El periodista" (Clarín Viva, 2000) las condiciones de Arlt para esta profesión: "Estaba poseído por el hambre de los desesperados, por la codicia de los menesterosos, por la mugre de los que nacen en los bajos fondos. Portaba todos los pecados necesarios para afrontar ese oficio terrestre y arduo que requiere –sobre todo- del corazón puesto en las verdades callejeras para hacer de la crónica diaria algo que tenga que ver con el ser y no con la nada. (...) Escribía pordinero y contra reloj y contra muchos jefes miserables, como escriben todos los periodistas. Con esa arcilla hecha de realidades, desesperaciones y talentos reinventó una nueva literatura argentina. La que crece fuera de la torre de marfil".
Luis Gregorich señala en un estudio incluido en la Historia de la literatura argentina (Buenos Aires, CEAL, 1980) que el autor de Los siete locos trabajó en varios
medios periodísticos: "primero, en Don Goyo, revista humorística dirigida por su amigo Nalé Roxlo; luego, como cronista policial en Crítica, el gran diario de los Botana; y finalmente, en El Mundo, a invitación de Alberto Gerchunoff, quien es muy pronto reemplazado por Carlos Muzzio Sáenz Peña. En este último diario –agrega- se consagrará como cronista porteño con la inolvidable serie de sus Aguafuertes".
Luis Ordaz sostiene -en otro trabajo incluido asimismo en la Historia de la literatura argentina- que Arlt "fue un periodista de ágil teclear sobre la máquina, notero agudo, zumbón y pintoresco, narrador insólito y vigoroso". De esa pluma surgieron las Aguafuertes porteñas, a las que siguieron las Aguafuertes españolas y las Aguafuertes gallegas.
Ema Wolf y Guillermo Saccomanno lo consideran un "extraordinario escritor", pero no todos fueron elogios para Arlt. En 1956, Borges expresó a Adolfo Bioy Casares: "En Crítica estuvo dos días y lo echaron porque no servía para nada. No sabía hacer absolutamente nada. Me explicaron que sólo en El Mundo supieron aprovecharlo. Le encargaban cualquier cosa y después daban las páginas a otro para que las reescribiera. Dicen que reuniendo sus aguafuertes porteñas, que son trescientas y pico, podría hacerse un libro extraordinario. Imaginate lo que será eso. Las escribía todos los días, sobre lo primero que se le presentaba. Menos mal que algún otro las reescribió". "Me aseguran que después se cultivó –agrega el autor de El aleph-, leyó a Faulkner y todo eso lo demostró en un artículo de dos páginas, algo magnífico, en que estaba todo. ‘Sobre la crisis de la novela’: qué título. Ya te podés imaginar la idiotez que sería eso".
El 2 de abril de 2000, Clarín publicó un número especial para conmemorar los cien años del nacimiento del escritor. Sylvia Saitta, autora de El escritor en el bosque de ladrillos (Sudamericana, 2000), biografía de Arlt, colaboró en este suplemento con el texto titulado "En busca de las pistas falsas" en el que sostiene que el protagonista de su libro "realizó su primer y único viaje a Europa y buscó convertirse en cronista de unas noticias internacionales que sólo hablaban del avance de los totalitarismos, de la masacre de poblaciones enteras, de la crisis y la desaparición de viejas concepciones que ya no servían para explicar una época de guerra y de violencia".
¿Por qué Aguafuertes? Sobre el título elegido para las crónicas, nos dice Rodolfo Alonso, en el prólogo a las Aguafuertes gallegas (Ameghino, 1997): "Como en esa técnica de las artes plásticas a la que alude su denominación, el ácido despiadado pero en el fondo siempre compasivo y tierno de su visión desprejuiciada y crítica los convertía en auténticos trozos de vida, retratos de costumbres en la gran tradición de Fray Mocho y Roberto J. Payró, por supuesto, nada complacientes". Alvaro Abós, por su parte, considera en "El amigo uruguayo" (Clarín, 2 de abril de 2000) que "El aguafuerte literario, en la intransferible manera en que Arlt lo practicó, imprimiéndole su sello, identificándolo con la urbe porteña, destaca unos pocos rasgos que, al ficcionalizar el tema o los tipos descriptos, aboceta para sintetizar y sacudir al lector".

2. Desde Galicia

Las Aguafuertes gallegas aparecieron en 1997, por primera vez quizás, reunidas en un libro. La edición, prólogo y notas estuvieron a cargo de Rodolfo Alonso, quien tuvo un destacado papel en la publicación de estos artículos en un volumen: "por gentil mediación de Jorge Raúl Pérez –relata Alonso en el prólogo-, pudimos enterarnos de que durante ese mismo viaje, Roberto Arlt había visitado Galicia y enviado desde allí una nueva serie de crónicas: nada menos que sus Aguafuertes gallegas. Cuidadosamente recortadas y pegadas, sin duda por el fervor de algún paisano, esas páginas de hace más de medio siglo me llegaron ahora fraternalmente fotocopiadas, salvadas del olvido".
La difusión de estas crónicas tiene gran importancia. Primeramente –comenta el prologuista-, "Estas Aguafuertes gallegas no son solamente un nuevo ángulo de enfoque para enriquecer nuestra visión, cada vez felizmente más compleja y fecunda, de uno de los más originales escritores de nuestro tiempo". Esta posibilidad, de por sí, justificaría sobradamente la
lectura de las crónicas, pero –continúa- "También nos sirven, además, como auténtico lazo de ligazón entre ambas orillas, entre ambos mundos, no sólo para conocer mejor a esa realidad porteña y argentina donde lo gallego se halla tan profundamente entremezclado, como una sutilísima levadura, sino también para recordar cómo era aquella Galicia de hace más de sesenta años, que quizá no sabía que estaba a punto de anegarse (como toda España) en la tragedia heroica de la guerra civil".
Otro de los motivos de interés de los textos –agrega Alonso- tiene que ver con la condición social de Arlt. (Lo recordamos muy lejano de aquel Mujica Láinez que por esos años escribió sus "crónicas andariegas" para La Nación). "Era hijo de inmigrantes (prusiano, su padre; italiana, su madre) –señala Roldán en el artículo mencionado-, apenas llegó a cursar quinto grado y de su padre recibió poco más que golpes, por lo que se fue de la casa paterna a los dieciséis años". Omar Borré, biógrafo del escritor entrevistado por Roldán, considera que él necesitaba "cambiar su propia imagen, que desde chico había estado signada por el hambre, la miseria y el fracaso".
La relación entre el pasado personal y creación fue uno de los temas que abordó Beatriz Sarlo, en "Un extremista de la literatura", trabajo publicado en el número especial de Clarín, donde expresa: "La hipérbole es una señal de clase en la literatura de Arlt. Es la marca del escritor pobre. Por la exageración y la radicalidad, Arlt busca llenar esa falta original de la cual habló tantas veces: no tener ni capital en dinero ni capital cultural. Sumarginalidad no fue institucional, ya que desde muy joven fue un periodista estrella y un escritor de éxito. Pero, pese a los reconocimientos, Arlt se sentía un recién llegado de apellido impronunciable".
Alonso se refiere a la condición social del escritor en relación con sus artículos: "siendo el mismísimo Roberto Arlt, como ya dije, también hijo de inmigrantes, estaba en inmejorables condiciones de comprender, fraternizar y valorar a este otro pueblo al que sólo las más difíciles circunstancias económicas y sociales –como él mismo bien señala- habían obligado a la emigración. Y que, sin embargo, sabía amar tan profundamente y como propia a su patria de adopción".

3. Virtudes de los emigrantes

En estos artículos de Arlt son frecuentes las comparaciones: entre dos localidades gallegas, entre los gallegos y los andaluces, entre los gallegos y los argentinos. De esta última, no salimos bien parados, ya que el periodista advierte que nuestra inferioridad en cuanto a capacidad de sacrificio y laboriosidad es la que hace que un sector de nuestro pueblo desestime al gallego. El cronista nos habla de las duras condiciones en que se desenvuelve la vida en el noroeste español y le resulta lógico que para el gallego inmigrante todo sea sencillo en las Américas: "No se siembra sobre piedras. La tierra es tan tierna que en verano se la cruza en ferrocarril entre grandes nubes de polvo. Aquí, en España –agrega-, la tierra es tan dura, que en pleno verano, cruzando la llanura de la Mancha, que no es llanura sino una sucesión de suaves colinas, después de seiscientos kilómetros de travesía, conservamos la ropa limpia. (...) ¿Qué significa el esfuerzo en la gran llanura –se pregunta-, comparado con la lucha en la mar traidora o en la montaña empinadísima?"
Al respecto, son particularmente interesantes los artículos en los que se refiere a la pesca del pulpo y al trabajo de las campesinas gallegas. De estas últimas comenta que se han quedado solas, pues los maridos están en América o en el mar. Los que están en América, faltan de sus hogares desde hace años, y sólo envían cartas y ‘escasas pesetiñas’. Arlt transcribe un poema de Rosalía de Castro, incluido en Follas Novas (que el lector podrá apreciar en la versión original y en la traducción de Rodolfo Alonso); es aquel que comienza: "Se va éste y se va aquel:/ y todos, todos se van, / Galicia, sin hombres quedas/ que te puedan trabajar".
Sobre aquellos que emigraron reflexiona Arlt en tierra gallega: "-Cómo se les ha de encoger el corazón cuando, en un momento de soledad, se acuerdan de estas aldeas tan bonitas, tan envueltas en cortinados verdes, y cuando se acuerdan de la caída de la tarde, del sol en el río, y de las voces de las gaitas, y de los bailes en los calveros, y de las vacas que atadas con una cuerda llevaban a beber a un río, y de los viñedos tan tupidos, y de sus casonas suspendidas sobre los abismos..." Comprende cabalmente la morriña que agobia a estos hombres de dos continentes, y la comprensión hace que se vuelvan para él más dignos de encomio.
El cronista destaca, asimismo, la seriedad de los gallegos, y la explica en una de sus notas: "he insistido en que me llamaba la atención la seriedad del gallego, pero la seriedad a que me refiero, no es la del ceño fruncido, sino a esa gravedad reflexiva, disuelta en la expresión del semblante, por el hábito de la meditación".
En la crónica dedicada a la ciudad de Vigo, transmite sus impresiones acerca de la urbe moderna, muy limpia, con mujeres bonitas y una atmósfera "naturalmente contenida y mesurada". Elogia en estas páginas la honradez de los gallegos, que adquirirá fama proverbial en América: "La gente es ferozmente honrada" –asevera. Como prueba de ello, comenta que "Las casas de pensión dejan la puerta abierta, de modo que por la noche, uno puede entrar a la hora que llega sin necesidad de cuestionar con el sereno".
La relación entre España y América se evidencia, asimismo, en las donaciones que filántropos del nuevo continente hacen a su madre patria, como "la llamada Biblioteca América, obra de un patriota gallego residente en Buenos Aires, don Gumersindo Busto, quien tuvo la feliz idea de fundar laUniversidad Libre Hispano Americana" y la obra de los hermanos Juan y Jesús García Naveira, dos comerciantes ya fallecidos en el año en que se escriben las crónicas, enriquecidos en la República Argentina, cuyas donaciones "son asombrosas por la cifra en metálico que representan".
Pero, más allá del aporte económico de los emigrantes, los vínculos entre las dos patrias se patentizan una vez más para Arlt en Betanzos, donde observa que "Si se conversa con la gente os sorprende de hallaros en una de las ciudades más argentinizadas de Galicia. Se habla aquí de Buenos Aires como si fuera el pueblo de enfrente –afirma. Circulan modismos argentinos: ‘no seas globero’, ‘macaneador’, ‘ché’. El tango para sorpresa mía, además de bailarse se canta con la letra. No en balde, cerca de tres mil habitantes de Betanzos trabajan en la República Argentina"
En su sección "Y la nave va", del diario Clarín, Daniel Molina escribió: "Entre la crónica de viajes y la pintura de costumbres, entre la admiración por un pueblo y el análisis de sus virtudes y defectos, estos textos (...) demuestran que para Arlt su pasión por la escritura no diferenciaba entre los grandes relatos literarios y los géneros ‘menores’, como la crónica periodística". Un crítico del diario La Nación afirmó, por su parte: "Lúcida visión de una Galicia que ya no es, a través de unos ojos llegados de una Argentina que todavía era, las crónicas de Arlt reflejan la admiración por un pueblo honrado y trabajador, el dolor de los emigrantes y la lucha de las mujeres que se quedan y se contagian del hechizo de la tierra celta donde el campesino convive, con poética naturalidad, con hadas y espíritus que pueblan veigas, soutos y piñeiros".
Así vio Roberto Arlt la inmigración, desde Galicia. Así la vemos nosotros, décadas más tarde, desde sus crónicas, plenas de admiración por un pueblo del que muchos argentinos descendemos.

martes, 9 de octubre de 2001

REFRANES Y EXPRESIONES SEFARADiES DE LA TRADICION JUDEO ESPAñOLA DE ESMIRNA

por Luis Leon. Editorial Milá. Coleccion Escrituras. BuenosAires,2001. 95 páiginas. 

Luis Norberto Leon nació en Buenos Aires. Es arquitecto por la Universidad Nacional de esta ciudad, donde actualmente es profesor de Morfologia. «Desarrolla la actividad profesional en su estudio particular. Hace algunos anos, encaró por primera vez la aventura de escribir. A poco de terminar sus primeros cuentos Ie asaltó la idea de recopilar las experiencias familiares atesoradas desde su infancia en idioma sefaradi. Decidió entonces formar un taller de investigación donde recopila toda clase de material sobre el tema. Objetos, musica, fotografías, cartas, son parte de los documentos que Ie ayudaron a completar el presente libro. Actualmente esta escribiendo una novela, donde incorpora eI tema de la inmigracion sefaradi en la trama de la ciudad y sus barrios». Es autor de la novela EI profesor de Arqueometro, que recibio una mencion en el concurso de Acervo Editores en 1999. 
El autor dedica este libro a su madre, de quien recibió el mayor aporte para escribirlo. En la Introducción comenta: «El orlgen sefaradi de ambas ramas de mi familia hizo que en mi infancia escuchara a los abuelos dirigirse a mis padres hablando en djudesmo. (...) Por eso creo a veces que al rememorar parte de mi infancia lo hago en ladino». En la contra tapa del libro se explica: «El djudesmo o judeo-español es la lengua que hablaban los judios espanoles expulsados en 1492 de la peninsula iberica. (...) A traves de las migraciones sufridas luego de la expulsión, el idioma recibió el aporte de otras lenguas como e! francés, el italiano y el turco». Estos conceptos son ampliados por León en las interesantes páginas que preceden a los refranes.
Acerca del contenido del volumen, leemos: «En este trabajo se compiIan una serie de refranes y expresiones cotidianas que la comunidad sefaradi de Esmima trajo consigo al Rio de la Plata. Cada refran !leva su traduccion al español y una explicacion del sentido de uso, haciendo de este libro un material interesante y ameno aun para el lector no especializado». 
El volumen incluye muchos refranes que usamos habitualmenle. Por ejemplo, «Aqueas aguas, truyeron estos lodos», «Cria cuervos para que te quiten los oyos», «EI comer y el arrascar, todo es ampezar», y la narración que, con algunas variantes, repetia mi abuela gallega - la del niño que fabricaba un cuenco para cuando encerrara a su padre en el altillo, como el padre hacia con su abuelo-, la que da origen al refrán «Cuando el padre da ... rie el padre y rie el hiyo. Mas cuando el hiyo da, iora el padre e iora el hiyo”.

PEREGRINACION ENTRE PATRIAS

de Hilel Resnizky. Editorial Mila. Coleccion Imaginaria. Buenos Aires, 2001. 

Hilel Resnizky nació en 1932. Vivió su primera infancia en Galarza, al sur de Entre Ríos. La familia se trasladó luego a Santa Fe y en 1946 a la Capital Federal. En su adolescencia se integra a lo que se transformo despues en el movimiento pionero Hejalutz Lamerjav. En 1956 viajo a Israel y se integra al kibutz Neot Mordejai, en la Galilea superior, donde hasta hoy reside. Estudió en el seminario de Maestros y en la Universidad de Haifa. Se doctoró en Filosofla en la Universidad de Bar Ilán. La tesis consistio en 
un estudio comparativo de las obras metarrealistas de Agnon, Yehoshua y Borges. 
La mayor parte de su vida activa enseñó, en los niveles primario, secundario y universitario. 
De esta importante formación profesional, y de la experiencia vital que supo canalizar, surgen los cuentos que comentamos, escritos con talento y sentida emoción, en los que se advierten -al decir del prologuista, Moshe Korin- visos autobiograficos: «acaso, si se me perdona la hiperbole, todo relato no pueda sino ser autobiográfico, si entendemos como autobiográfica esa dimension de la narrativa que se imprime y se conforma, inevitablemente, con la experiencia vital de un autor». 
El libro - dedicado a la memoria de sus padres y su hermano, «como homenaje a la juderia argentina, que supo unir valores»- se divide en tres partes. Cada una de ellas muestra «caracteristicas distintas que van de un realismo sentimental a un surrealismo -o metarrealismo- de mirada alerta». 
«Argentino y Judio a mucha honra pretende presentar esbozos, aunque sean aislados, de la epopeya de la colonización judia en Argentina». Aparecen. entonces los gauchos judios, los conservadores y radicales, la discriminación, el tesón, la victoria y la desazón que caracterizaron a toda una epoca. 
«Vieja Patria y Hombres Nuevos es tambien realista, pero por ser mas cercana en el tiempo y el lugar a los hechos que describe es tal vez menos piadosa, como una fotografía tomada de cerca, que no escatima el detalle de las arrugas». 
Algunos descendientes de los colonos, perseguidos y torturados por motivos racistas o ideológicos, viajan a Israel, y encuentran allí salvacion, aunque la convivencia no es del todo sencilla. 
«Un Poco mas Aca del Mas Allá es abiertamente surrealista» y trata cuestiones inherentes al ser humano en general, ubicadas en escenarios muy distintos de aquellos en los que transcurria la acción de las narraciones anteriores, y utilizando recursos relacionados con lo onirico y lo fantastico. 
La llegada a la Argentina, huyendo de una tierra inhospita; la partida a Israel, en amargas condiciones, y algunos relatos en los que se indaga otra realidad, son la esencia de este volumen, interesante tanto para judios como para gentiles.

domingo, 7 de octubre de 2001

LA LOGIA DEL UMBRAL

por Ricardo Feierstein. Buenos Aires, Galerna. 2001. 

Los datos biobibliográficos incluidos en el libro nos permiten saber que “Ricardo Feierstein nació en Buenos Aires en 1942. Ha ejercido una variedad de oficios (escritor, arquitecto, periodista, editor, crítico de espectáculos). Lleva publicados una veintena de libros, entre ellos: cuatro novelas (la trilogía SINFONIA INOCENTE, 1984, y MESTIZO, 1988 y 1994 en castellano y 2000 en inglés) que conforman una saga sobre la condición judía latinoamericana y de la que esta narración, LA LOGIA DEL UMBRAL, es su culminación; siete colecciones de relatos (entre otros BAILATE UN TANGO, RICARDO, 1973; LA VIDA NO ES SUEÑO, 1987 y HOMICIDIOS TIMIDOS, 1996); cuatro volúmenes de poesía y tres libros de ensayos (JUDAISMO 2000, 1998; CONTRAEXILIO Y MESTIZAJE. SER JUDIO EN LA ARGENTINA, 1996 y su ya clásica HISTORIA DE LOS JUDIOS ARGENTINOS, 1993 y 1999). Su labor literaria mereció diversos premios (Municipal, Coca-Cola, Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, Premio Internacional Fernando Jeno de México, entre otros) y ‘a pesar de ello escribe bien’, según bromean sus amigos. Ha sido parcialmente traducido al inglés, alemán, francés y hebreo”. 
Esta novela cuenta el proyecto de cuatro generaciones de una familia, que se propone llegar a caballo desde Moisesville, Santa Fe, mediante postas de dos jinetes por vez, con una caja de madera de cerezo que contiene tierra de la primera colonia judía en la Argentina y “una mezuzá, estuche de hueso con un trozo de papel escrito con letras hebreas”, hasta la Plaza de Mayo, donde la enterrarán bajo la Pirámide. Uno de los personajes reflexiona, eufórico: “cuando se corra la voz, italianos y españoles y franceses y todos los otros harán lo mismo. Y tendremos, allí en esa Plaza del centro de Buenos Aires, la ceremonia simbólica del crisol de razas o del mosaico de identidades”. 
Mariano Schvel, cuarta generación de judíos argentinos, es quien debe ingresar a la ciudad de Buenos Aires con el preciado tesoro. El se dice: “Mi plan es integral, mestizo, creativo. No renuncio a nada: no debo elegir entre querer más a mi papá o a mi mamá. Quiero todo, lo argentino y lo judío, el mate y el samovar, el poncho y el talit, el Martín Fierro y el Talmud, porque soy todo, la mezcla y la superación de la mezcla, el andamio y la casa construída gracias a estos andamios que, ahora, debo retirar, para habitar la vivienda-identidad que he construiído”. 
Cuando el miembro más joven de este grupo está por concretar la iniciativa de su familia y de él mismo, al pasar frente a la AMIA, una terrible explosión lo “revolea por el aire. Todo se vuelve negro –rememora-, el rugido ensordecedor parece indicar que, con la oscuridad de un eclipse gigante, ha llegado el fin del mundo. En ese instante, cien años de vida familiar y comunitaria se atropellan para desfilar ante los ojos desorbitados de mi conciencia en fuga”. 
Quien esto dice no da la espalda a las víctimas de tan horrendo atentado, que se suma al de la Embajada de Israel, perpetrado sólo un par de años antes: “Debería correr –agrega-, pero me he impuesto no desviar la mirada”. Así –el joven Mariano Moisés Schvel –quinta generación de aquellos judíos que llegaron en el vapor “Weser” en l899 en busca de paz y prosperidad-, a caballo y vestido de gaucho, presencia un espectáculo atroz. 
El relato se inicia el 18 de julio de 1994, con el gaucho judío avanzando hacia la calle Tucumán, y se retrotrae hasta el día en que los inmigrantes arriban desde el Hotel de Inmigrantes a la colonia santafesina y comprueban que no tienen alimento ni dónde guarecerse: “Nada hay donde todo debiera estar: ni carpas, ni elementos de labranza, ni semillas. Ni siquiera un hombre del lugar, en representación del propietario, para entregar esas tierras tan laboriosamente adquiridas a través del cónsul comercial argentino en París, que actuaba en nombre del terrateniente”. Unos gauchos les ayudan: “Tiraron unas galletas duras hacia nosotros, les daba lástima. Y los chicos las mordían y no podían romperlas, (...) Bajaron de las carretas, rompieron las galletas contra las ruedas y las mojaron en agua. Así, ablandadas, se transformaron en el maná argentino que nos salvó de perecer de hambre”. 
Allí mismo tiene lugar un hecho de sangre –la muerte del primer Schvel que pisó este suelo, asesinado por un gaucho matrero al intentar defender a su mujer embarazada. A partir de este momento, el escritor evoca una centuria relacionando las vidas de los judeoargentinos con los sucesos relevantes del país durante ese período, sucesos en los que se reitera la discriminación y violencia, ya sea en la Semana Trágica, la actuación de la Liga Patriótica, el Proceso o los atentados que mencionamos. 
La novela, narrada alternadamente por muchos de los miembros de la familia, aborda temas fundamentales como la religión, la educación y la condición del judío argentino. También se ocupa de aspectos menos importantes, cotidianos –los platos típicos, las rencillas familiares, el barrio en el que viven en armonía los Schvel y muchos otros inmigrantes de diversas nacionalidades. Se configura así un relato que se lee con interés y que hace vibrar tanto con la descripción de episodios felices –el nacimiento de un hijo el mismo día en que surge el Estado de Israel, por ejemplo-, como con la narración de aquellos trances que nunca tendrían que haber formado parte de la historia de nuestra nación. Un relato estremecedor que nos habla del pasado y el presente de una comunidad y de la lucha que no tiene fin. 
Completan el volumen un glosario, ilustraciones, fotografías y “El juego de la integración”, creado por el autor a partir de las diferentes posibilidades entre las que tiene que optar un inmigrante en nuestro país.


7 - 10 - 01

domingo, 9 de septiembre de 2001

EN LA SANGRE

por Eugenio Cambaceres. Buenos Aires, CEAL, 1980. 

La llegada de los inmigrantes a suelo argentino significò una transformaciòn de gran importancia. El porteño se encontrò conviviendo con extranjeros de diversas nacionalidades y esa realidad se vio reflejada en la literatura. 
En algunos autores, el sentimiento de aversiòn no reviste tonos demasiado violentos; se limitan –como Miguel Canè, en Juvenilia (1)- a presentar vascos temibles e italianos ridìculos. En Cambaceres, el inmigrante es presentado como un ser ignorante e inmoral; el escritor no disimula lo que siente ante quienes llegaron a tentar suerte en nuestro paìs. 
En la novela En la sangre (2) alude al italiano, padre del protagonista, con estas palabras: “Arrojado a tierra desde la cubierta del vapor sin otro capital que su codicia y sus dos brazos, y ahorrando asì sobre el techo, el vestido, el alimento, viviendo apenas para no morirse de hambre, como esos perros sin dueño que merodean de puerta en puerta en las basuras de las casas, llegò el tachero a redondear una corta cantidad”. 
Andrès Avellaneda encuentra una explicaciòn para esta actitud: “Esos otros, responsables del peligro que ronda en la nueva ciudad, son para Cambaceres los inmigrantes y sus hijos, cuyas exigencias pugnan por modificar una realidad celosamente congelada” (3). 
El desdèn por el extranjero se evidencia con gran claridad en este libro. La sangre es el medio por el que las lacras sociales se transmiten de generaciòn en generaciòn. No obstante haber nacido en la Argentina, el protagonista tiene las caracterìsticas del inmigrante, de acuerdo con los postulados del naturalismo, corriente en la que encontramos al autor. 
Este movimiento, surgido en Francia en la segunda mitad del siglo XIX, sostiene tres principios bàsicos: la influencia de la raza, el medio y el momento; la importancia de la herencia y el caràcter fisiològico de las pasiones. “Con Eugenio Cambaceres –afirma Teresita Frugoni de Fritzsche- el naturalismo francès se incorpora a la novela argentina permitièndole asì alcanzar una dimensiòn realista que seguirìan todos los autores del siglo XIX y proncipios del XX, superando los esquemas simples y antitèticos de la època romàntica” (4). 
La argumentaciòn naturalista lleva a un determinismo que permite, segùn la teorìa, predecir el rumbo que tomarà la vida de los descendientes. Genaro, aunque argentino, lleva en sus venas la marca hereditaria del napolitano; està signado por todos los defectos que el novelista atribuye a ese grupo social y, al igual que sus paisanos, parece no tener virtud alguna. Lejos de plantear la responsabilidad del individuo, el autor hace hincapiè en lo heredado, en lo fatal. No sòlo da por supuestas las cuestionables leyes de la herencia y la influencia de la raza, el medio y el momento, sino que se aferra ciegamente a ellas, llegando a una postura prejuiciosa y, por ende, injusta. 
La novela apareciò publicada como folletìn en 1887, en el diario Sud-Amèrica. Fritzsche nos recuerda cuàl fue la acogida que tuvo la obra: “Paralelamente con su publicaciòn aparecen en el diario artìculos de ìndole diversa vinculados con la novela. Suponemos que parte del pùblico la considera inmoral, si nos atenemos a la defensa que J.A.A. (Juan Antonio Argerich) realiza en el nùmero del 13 de setiembre, observando que no es preciso atender a los asuntos que explota Cambaceres sino a su mèrito literario, pues es un hombre que conoce la vida y por lo tanto un escèptico”. 
Encontramos en Genaro dos momentos sucesivos: durante los primeros años, mortificado, trata de sobreponerse a su condiciòn; luego, con resentimiento y gran dolor, acepta su estigma. El muchacho culpa a sus progenitores por el desprecio de que lo hacen vìctima sus condiscìpulos; la vergûenza de su origen lo llena de odio, despecho y deseos de venganza, que consumarà en la persona de su esposa. “Estaba en su sangre eso, constitucional, inveterado –dice el novelista-, le venìa de casta como el color de la piel, le habìa sido transmitido por herencia, de padre a hijo”. 
Genaro desprecia a sus padres. Camabceres muestra una vez màs la bajeza del joven, quien piensa: “¡Su padre... menos mal èse, se habìa muerto y de los muertos nadie se acordaba; pero su madre viva y a su lado, estando con èl, era una broma, un clavo, adònde irìa èl que no lo vieran, que no supieran, que no le hiciese caer la cara de vergûenza con la facha que tenìa, con sus caravanas de oro y su peinado de rodetes!”. Para evitarse esa humillaciòn constante, Genaro hace que su madre vuelva a Italia. Queda en libertad para disponer a su antojo de los ahorros de sus padres y, a cambio, ni siquiera lee las cartas que la mujer le envìa. 
Al describir a los inmigrantes, Cambaceres recurre siempre a la comparaciòn con animales; asì, habla de la cabeza de ave de rapiña del padre del protagonista, de la astucia felina de Genaro: “En un brusco manotòn de gato hambriento, alargò de instinto el brazo; crispados los dedos, como clavada la garra ya sobre el montòn de billetes”. Estas imàgenes son empleadas por el escritor con el propòsito de degradar a los extranjeros, de mostrarlos lindando con lo irracional”. 
Ante la fuerza del instinto, nada puede hacer el protagonista: “Y si tal habìa nacido -se defiende-, si asì lo habìan fabricado y echado al mundo de sus padres, ¿era èl el responsable, tenìa èl la culpa por ventura? No, como no la tenìan las vìboras de que fuera venenoso su colmillo”. Ni siquiera tiene valor para matarse: “ni de ese triste rasgo de nobleza, ni de esa ùltima, ni de esa ùnica prueba de valor y entereza era capaz”. El “vivirìa, seguirìa prendido con dientes y uñas a la vida, como los perros a las osamentas!...”. 
Antonio Pagès Larraya opina sobre el tratamiento que Cambaceres da a sus personajes: “La herencia y el medio conforman a Genaro, criatura vacìa de ètica, casi infrahumana. Quizàs el afàn de apegarse a una conclusiòn que hoy nos parece arbitraria –la de que en los hijos del inmigrante perdura el inescrupuloso apetito de los padres- volviò estrecho el relato. Las aventuras del ‘parvenu’, del trepador que se eleva sin elegir los medios, pierde vigor por su forzada limitaciòn a una tesis” (5). 
Aparecen, a lo largo de la obra, otros inmigrantes retratados con la misma crueldad. Entre ellos, los amigos del napolitano, quienes “habìanse pasado la voz para el velorio. Poco a poco fueron llegando de a uno, de a dos, en completos de paño negro, con sombreros de panza de burro y botas gruesas recièn lustradas”. El comportamiento de los paisanos, afligidos, le merece un comentario despiadado: “Zurdamente caminaban, iban y se acomodaban en fila a lo largo de la pared, en derredor del catafalco elevado en la trastienda. Uno que otro, cabizbajo, en puntas de pie, aproximàbase al muerto y durante un breve instante lo contemplaba. Algunos daban contra el umbral al entrar, levantaban la pierna y volvìan la cara”. 
El “tano” capataz del cementerio tenìa voz vinosa; el gallego portero de la universidad era ñato de nariz y cuadrado de cabeza; Bearnès, el dueño del cafè, era ronco, gordo, gritòn y gran bebedor de ajenjo. Y asì, podrìamos enumerar muchas oportunidades en las que los inmigrantes son vìctimas del escarnio del autor. 
El testimonio de Cambaceres nos brinda la posibilidad de conocer la actitud de un hombre de esa època ante las profundas transformaciones que se estaban operando. El aluviòn inmigratorio cambiò para siempre la estructura de la sociedad y motivò pàginas como las del autor de En la sangre, las cuales, aunque resultan violentas a los lectores, son tambièn parte de nuestra literatura.


9-9-01

LA ULTIMA PROFECIA Y OTROS TEXTOS

Del «Sholem Aleijem» argentino al Premio Presidente de Israel por su obra en hebreo, por Samuel Pecar. Seleccion y prologo de Ricardo Feierstein. Buenos Aires, Mila, 2001. 

«Si Jevel Katz fue el 'Gardel judio', segun coinciden los cultores de la musica popular, Samuel Pecar es el 'Sholem Aleijem argentino'» afirma Feierstein en el prologo, que lleva por titulo «Samuel Pecar: ejemplo de sintesis literaria, humana y judeoargentina». 
Acerca de la obra del entrerriano nacido en 1922, dice el editor: «El humor piadoso y a la vez vitriolico que se desprende de sus volumenes sobre el transcurrir de la vida en su colectividad constituye la descripción más hilarante y enternecedora que se haya escrito sobre los avatares de nuestro ischuv. Allí pueden rastrearse formas de ser, comportamientos, tics, manias y, grandezas de esa generacion de inmigrantes e hijos de inmigrantes que desarrollaron el momento de mayor esplendor (red educativa e institucional) de la historia comunitaria reciente, cuyas perdidas no terminamos de lamentar» . 
La trayectoria, que se inicia con su nacimiento en Colonia López y que culmina en el “Premio del Presidente de Israel a la Literatura Traducida” y el «Premio Gerchunoff» de la Asociación de Amistad Argentina-Israel -recibidos por su viuda pocos meses después del fallecimiento del escritor- es detallada minuciosamente por Miryam Gover de Nasatsky, autora del cuadro bio-bibliográfico incluido en el volumen, que puede ser ampliado con la lectura de Escritores Judeo-Argentinos. Bibliografía 1900-1987 (Milá, 1994), escrito por la biógrafa en colaboración con Ana Weinstein. En este cuadro se menciona, entre otras funciones, a Pecar como presidente de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana (AIELC), desde que la fundara, en 1985, hasta el 2000. 
Adela Pecar participó en el libro con una semblanza de su marido, en la que señala que dicha asociación «agrupa a escritores que como él, no pueden ni podrán nunca usar el hebreo como lengua literaria, y exigen el derecho de poder ser escritores israelíes, decir lo que sienten, en su lengua materna, el castellano». 
Leonardo Senkman destaca este aspecto del legado de Pecar: «Samuel nos dejó para siempre cuando pudo cumplir uno de sus más fervientes deseos: que el idioma español fuese reconocido como legitima lengua de creación de los escritores iberoamericanos en Israel. Ningun escritor inmigrante trabajó tan incansablemente para fundar, y luego desarrollar con pasión, la Asociación Israeli de Escritores en Lengua Castellana (AIELC),que presidió hasta el ultimo momento de su vida, logrando el respeto y reconocimiento de la Federación de Asociaciones de Escritores Israelies en todas las otras lenguas». 
En su sagaz descripcion del alma humana, Pecar trata, entre otros, un tema que hasta ahora no habíamos encontrado: la posibilidad de emigrar a Israel y los primeros tiempos de los argentinos que allí se establecen, con la urgencia de aprender un idioma y, al mismo tiempo, adaptarse a una forma diferente de entender la vida, evidenciada, por ejemplo, en la falta de rodeos al hablar. 
En «Hamlet en el gueto» evoca los años que pasan mientras el padre de familia medita acerca del traslado. El narrador expone la situacion del protagonista:«Máximo Jirik no se dirige a Israel para hacer negocios. Maximo Jirik es un idealista, señor. Si él ha resuelto dejar la Argentina, donde siempre vivió bien, ¡más que bien!, no será el por el sucio afan de apilar dinero en otro pais, enclavado, para colmo, en la barriga de Asia, y cercado de enemigos con el alfanje, entre los dientes. No; a Maximo Jirik no le interesan los business. Israel lo atrae con la magia de sus multiples lazos historicos, sentimentales, teluricos...». Al finalizar el cuento, el protagonista aún sigue evaluando las ventajas y desventajas, mientras su familia sufre las consecuencias. 
La edad distinta, volumen publicado en 1979, incluye las cartas que Shaul le envia a Arón, en las que le relata sus peripecias en el pais que ha elegido para establecerse. Estas peripecias tienen que ver, sobre todo, con el idioma, como aquella vez en que el autor de la carta le pide al hijo: «Dani, coloca los cadaveres sobre la cama, uno encima del otro, por favor», confundiendo «camisetas» con «cadaveres», palabras que en hebreo se diferencian sólo por una letra. Los que sí se adaptaron rapidamente fueron los hijos. Shaul reflexiona: «Viven en Israel hace apenas dos años, y ya se comportan como si hubieran nacido en este pais. ¡Con cuanta rapidez se han adueñado del pasado! ¡Con qué fuerza se han plegado a cada uno de los rasgos del pais! ¿Cuando aprendieron todo esto?» Viéndolos, el padre hace una apreciación sobre la nueva tierra: «¡Que extraño es este pais! Es aspero y duro, pero al mismo tiempo se acurruca dentro de uno, pidiendo que lo amen. ¡Y qué delicioso es sentir ese amor por él! Es curioso. No lo quiero como a la tierra en la que uno vive o en cuyo seno se nace. No; quiero a este paisito como a un hijo, y a veces percibo que despierta en mí la misma ternura dolorosa que sólo conoce un padre». 
La decisión de emigrar o no de la Argentina, la opción entre el kibutz y la ciudad, con todo lo que estos dilemas conllevan, es ya literatura, como lo fueron anteriormente los avatares de quienes llegaron a nuestro pais hace mas de un siglo, en busca de un futuro mejor.

miércoles, 15 de agosto de 2001

LA GUERRA DE LOS YACARES

Volvimos a ver este espectaculo, esta vez en el Auditorio Santa Maria de los Buenos Ayres, del Banco Ciudad. Como la primera vez – en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Buenos Aires - nos fascinó esta obra que tiene su origen en un cuento de Horacio Quiroga, adaptado por Luis Rivera López. Actúan Gustavo Manzanal y Miriam Odorico, dirigidos por Alberto Rubinstein, con musica original de Ana Kantemiroff para las canciones creadas por Jorge Rivera López. 
El diseño de la escenografia, titeres y vestuario estuvo a cargo de Alejandro Mateo, mientras que la realización general fue responsabilidad del Taller de Libertablas. 
Al finalizar la función, al iniciarla y durante la misma, actuaron los payasos y malabaristas Andres D'Adamo, German Salvatierra, Maximiliano Moldavsky y Luciano Burgos, y las zanquistas Verónica Toledo y Ercilia Flores Piran. La producci6n estuvo a cargo de Libertablas y Escénica. 
Resultado: el grupo Libertablas vuelve a lucirse con esta historia un poco tristona que habla a los chicos de valores fundamentales, que deben ser cultivados. En especial, el respeto por el medio ambiente -tema central de la pieza-: los yacares no vacilan en unirse para luchar contra la amenaza del comerciante que quiere dejar sin arboles la región y, por consiguiente, a los yacares sin alimento, pues ya no vivirán los peces allí. 
Otros temas se presentan relacionados con este: el cuidado y solidaridad con los ancianos, quienes guardan una sabiduría que no debe ser despreciada; la necesidad de que el criterio ecológico sea más importante que el beneficio económico de unos pocos; el valor del perdón, que se da tanto del surubi hacia los peces, cuanto de los yacarés hacia los humanos. 
Excelente la obra en general, y muy especialmente, las canciones, que esperamos ver en compact-disc muy pronto. 

(agosto de 2001)

domingo, 10 de junio de 2001

GABRIELA FEHLING, autora teatral

Gabriela Fehling, con quien convcrsamos para este suplemento, nos cuenta que no ha tenido una formación teatral sistemática, sino que, por trabajar en estrecha colaboración con su esposo y estar presente en muchas clases y ensayos de la compañía, pudo absorber una serie de conocimientos teóricos y prácticos que le resultaron utiles a 1a hora de comenzar a escribir. Es autora de obras teatrales infantiles -dos de ellas incluidas en el repertorio del Teatro Colonial-, para adolescentes y para adultos. Escribe también cuento y poesía, dicta talleres, y en 1992 realizó crítica bibliográfica en el prograrna «El universo del hombre» que se emitía en Mar del Plata. Entre los escritores que la influenciaron, reconoce basicamente tres: G. K. Chesterton, por su lenguaje límpido y bello; Patrick Süskind con EI perfume, porque con su sarcasmo imprevisible e imperturbable abrió su mente y le dio vuelta la cabeza, y por último, aunque lo considera el primero y el más importante, Emilio Salgari y sus novelas, dado que con sus extraordinarias aventuras le enseñó que leer no es sólo un arduo y tedioso descifrar de letras sino una puerta abierta hacia un mundo maravilloso pleno de vivacidad y emociones. 
La visitamos para conocer sus conceptos sobre la creación, la relación entre didactismo y hedonismo, y los proyectos que tiene para un futuro que incluye diversos géneros literarios. Este es el dialogo que mantuvimos para “LaCultura en El Tiempo”: 
- ¿Cuándo comenzaste a escribir obras teatrales? 
- Empecé en 1997. Mi esposo, Daniel Rodriguez Viera, es productor ejecutivo de una compañía teatral y necesitaba un espectáculo infantil para la temporada veraniega en Mar del Plata. Se necesitaba una obra ligera y divertida para toda la familia y no daba con lo indicado, asi que me preguntó si yo me animaba a escribirla. Así nació Rescate en la isla de los piratas, que se estrenó el 2 de enero de 1998 y tuvo tanto éxito que continua susfunciones aquí hasta la fecha, contando inclusocon una secuela, Rescate en la cueva de los bandidos, que se estrenó para las vacaciones de invierno, Hay incluso una tercera parte en proceso de escritura. 
- ¿Pensas tus obras en función de un auditorio de corta edad? 
-En realidad, yo no escribo exclusivamentc para chicos. Aun en los infantiles, trato de que mis concepciones sean «aptas para todo publico» y porende no le resulten ni aburridas ni fastidiosas a los adultos. Por otra parte, no creo en la diferenciacion entre productos para menores y mayores. 
- ¿Cómo debe ser, a tu criterio, una pieza teatral? 
-Considero que la obra debe ser comprensible y llevadera para todas las edades, sólo que cada uno, de acuerdo a su madurez intelectual y emocional, podrá entresacar conclusiones distintas de la trama. Solemos cometer el error de menospreciar la capacidad de comprension de los niños y ofrecerles sólo textos livianos sin permitirles el acceso a todos los autores por creer que no son aptos para entenderlos, cuando la experiencia demuestra que los chicos tienen la mente libre y despierta y una curiosidad avida e insaciable por descubrir emociones nuevas, mientras que nosotros, como adultos, venimos cansados, con la cabeza llena de preocupaciones, cargamos con nuestros prejuicios y limitaciones y una estrechez de pensamiento que no nos permite absorber conceptos alborotadores. Por lo general, ya tenemos nuestra opinión formada -basandonos en la fama de los participantes o el analisis del critico- aún antes de encarar una propuesta; nos cuesta concentrarnosy a toda costa tratamos de rebuscarle un sentido 1ógico y exacto mientras que los chicos se despreocupan de normas y pueden relajarse y disfrutar del espectáculo con todo entusiasmo y es así como sacan deduccionesextraordinarias e increiblemente personales de cada pieza. 
- ¿Crees que todaobra debe transmitir un mensaje? 
-La verdad esque no siempre mi intención es transmitirles algo determinado a los chicos. Sería un trabajo vano por demas, pues ellos son criaturas imprevisibles y saltan para cualquier lado: pueden interpretar algo por completo dispar de lo que yo me esmerécon tanto esfuerzo por indicarles. Algunas obras mías sólo son para entretener, para solaz y diversión. A veces pensamos que todo lo dedicado a los niños debe ser exclusivamente educativo, cuando elegimos para nosotros mismos productos que brindan más distensión que atención. Entonces, si nosotros preferimos en mayor proporción los espectáculos pasatistas, ¿por qué cargar a los chicos todo el tiempo y a toda hora con obras instructivas? ¿Porqué empeñarnos en que todo sea aleccionador y no meramente recreativo?No hay nada de malo en que una obra sea una simple narración sin grandes moralejas explícitas;en realidades-mejor así porque no les damos todo servido en bandeja y son ellos mismos los que trabajan una interpretación y deducen un sentido. 
Por mi parte, trabajo en tres niveles. Un ejemplo de eso es "La leyenda del caballero negro»: en primer lugar una relación sencilla, un cuento con una trama comprensible para todos; en el segundo plano hay datos c1aves que serán accesibles a la mayoría de los presentes, los cua1es en consecuencia podrán extraer una intepretación básica de hacia dónde apunta la historia y por último, existe un sentido mas profundo, cuyas referencias serán reconocibles sólo para aquellos que estén mas preparados o a los que las alusiones hayan producido un mayor impacto y se reconozcan en sus circunstancias personales, y puedan por lo tanto, mediante un fino razonamiento de deducción y conclusión acceder a su significado simbólico. 
- ¿En qué trabajás actualmente? 
- Estoy siempre experimentado con nuevas opciones. Trato de abarcar las diferentes técnicas y estilos. Tengo varias obras teatrales en preparacion, de diferentes tipos. Además de los denominados «infantiles» que –repito- considero que deben ser agradables para toda la audiencia, estoy componiendo piezas más dramáticas, de neta comedia, incluso de misterio y terror, basándome en los cuentos de Edgar Allan Poe y Sir Arthur Conan Doyle. Ya me di el lujo de redactar una obra entera en verso,·La mascara escarlata, a semejanza de los c1ásicos españoles. 
- ¿Pensaste en la lírica como otro genero para expresarte? 
- Me estoy adentrando en la poesía y cada tanto me inspiro y me salen unos versos medianamente aceptables, y por supuesto también escribo las letras de las canciones de mis productos. 
- Y los ilustrás. 
- Sí. Realizo en persona las ilustraciones de los cuentos o -en caso de las obras de teatro- de los afiches y programas, y en ese mismo sentido también invento juegos y tiras cómicas. Estoy trabajando en una serie sobre los derechos de las personas, la cual designé con el nombre de “Derecho y revés”, de la cual ya hay dos trabajos terminados y otros en formación. 
- También estás escribiendo una novela. Nos enteramos de que reunís material al respecto. 
- En este momento me estoy dedicando a corregir y pasar en limpio varios textos y a terminar de escribir un emprendimiento algo mas extenso y ambicioso, una novela de cerca de trescientas paginas que transcurre en el sudeste asiático en 1860. Esto me toma un poco mas de tiempo porque tengo que describir los hechos con rigor histórico. 
- Y dictás talleres de teatro. 
- Es así. Hace pocos días estuve como moderadora asistente en un taller de juegos teatrales organizado por la escuela n° 24 de Villa Pueyrredón, donde entre otras cosas enfatizamos sobre la importancia de un argumento só1ido y congruente como base de toda labor literaria. 

(EL TIEMPO Domingo 10 de junio de 2001)

domingo, 3 de junio de 2001

LO QUE CUENTAN LOS INUIT

por Olga Monkman. Ilustraciones de Luis Scafati. Buenos Aires, Primera Sudamericana, 2000. 

Este volumen pertenece a la coleccion "Cuentamerica" que incluye, entre otros titulos, Lo que cuentan los guaranies, los tehuelches, los incas, los wichis y los mapuches. 
Refiere las tradiciones de los inuit -los esquimales-, que la autora ha leido principalmente en Ias recopilaciones de Franz Boas y trasmite en lenguaje apropiado para chicos a partir de los nueve años. 
Varias de estas historias intentan explicar algunos fenómenos del cosmos, por ejemplo, el nacimiento de las estrellas. Orion es, para los inuit, un trineo que levantó vuelo y quedó fijo en el firmamento; la luna y el sol son el fruto de la huida de una joven perseguida por su hermano. La metamorfosis está presente en muchos de los relatos reescritos por Monkman: al probarse unas botas de piel de foca, un ganso es convertido en una joven; un anciano, al morir, se vuelve halcon, don que Ie otorgaron los Espiritus porque habia sido siempre respetuoso; Sila, el Espiritu del Viento, invita a una anciana a acompañarlo "en un placido vuelo sobre la alfombra de nieve". 
La nocion de la justicia y de lo moralmente deseable no es ajena a estos textos, que enseñan acerca del respeto que se les debe a los mayores, y de como el mal que uno Ie desea a otro se vuelve en propio perjuicio. 
Con estas tradiciones se enseña, asimismo, el amor a la naturaleza y el respeto a sus peligros; ella les provee alimento, pero deben atenerse a sus tácitas reglas. 
Quienes trasmiten este legado ancestral son "el angakoq, el chaman dotado de poderes mágicos, o Ia mujer vieja, la abuela cuentacuentos"; ellos "son escuchados por todos, y reviven con los ojos de la imaginación aventuras que saben de miedo, de coraje, de orgullo o de humillación". 
Estas mismas historias que hoy cautivarán a los chicos argentinos. 

(EL TIEMPO, Azul, 3 de junio de 2001)

domingo, 20 de mayo de 2001

DANIEL RODRIGUEZ VIERA, ACTOR Y PRODUCTOR TEATRAL

Daniel Rodriguez Viera empezó a trabajar profesionalmente a los quince años en una comedia musical en el Teatro Regina. Después formó parte de los elencos estables de los teatros de la colectividad gallega, donde realizó trabajos como actor y bailarin. En 1984 integra el elenco de la zarzuela «La del soto del parral«, en el Teatro Margarita Xirgu y desde 1987 es actor integrante del elenco estable del Teatro Colonial, donde tambien se desempeña como productor teatral.
Conversamos con él sobre su labor y sus proyectos, que incluyen una visita a la ciudad de Azul. Este es el diálogo que mantuvimos para «La Cultura en EL TIEMPO».
- Sos productor ejecutivo del Teatro Colonial. ¿De qué se ocupa específicamente un productor teatral?
- El trabajo de productor teatral abarca varios items dentro de la actividad de un teatro, pero generalmente estos no se relacionan con el hecho artístico. Es decir, específicamente mi trabajo tiene que ver con la programación del teatro, la búsqueda del público, la relacion laboral con los actores del e1enco, es decir que, llevándolo a otros ambitos, se podría comparar con el trabajo de un gerente. Por otro lado, todo lo que se decide dentro de los teatros, obviando lo artistico, pasa por la decision del productor, desde la obra que pone en cartel hasta la limpieza de los pisos.
- ¿Es ventajoso ser actor para ocupar ese cargo?
- Ser actor te da una facilidad para expresarte que te facilita en mucho el trato con la gente. En realidad, yo sigo siendo actor, porque ésa es mi real vocación y ya que tengo la oportunidad de hacerla, la aprovecho. Por otro lado, los actores tienen una psicología muy distinta de la del resto de la gente, ya que en general son mas sensibles, entonces, cuando tratan conmigo les resulta mas fácil, porque saben que los comprendo, porque en definitiva, y aunque a veces estemos en veredas opuestas, también soy un colega de ellos.
- El Teatro Colonial está dedicado a un determinado repertorio. ¿Nos hablarías de eso?
- El director del teatro, que se llama Adrian Di Stefano y es mi socio desde hace catorce años, entra en el Colonial el l0 de agosto de 1985 y desde entonces le dio al teatro una orientación hacia la programación clásica. Es decir que nuestro repertorio teatral está exclusivamente dedicado a las obras de teatro c1asico universal y al teatro musical español (flamenco y zarzuela).
- Es justamente por esta temática que estarás en Azul.
- Es uno de los motivos que me hace pensar en viajar a esa localidad. Dentro de mi trabajo también esta la organización de eventos de danza, teatro, música, etcetera. Dentro de estas actividades organizo un concurso llamado «Coreográfica», que es una competencia de danzas españolas, y ya que hay varios grupos participantes, de Tapalqué, Chillar y Azul, es muy probable que en el mes de setiembre se haga una presentación por la zona.
- ¿Y por cuál otro motivo pensás estar en esa ciudad?
-Es que estoy organizando giras con el espectáculo unipersonal "Hamlet" de Shakespeare, interpretado por Adrian Di Stefano, que cuenta con el auspicio de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancilleria, la Secretaría de Cultura y Comunicación de la Presidencia de la Nación y el Instituto Nacional del Teatro, así que es muy probable que me ponga en contacto con el ingeniero Zuccatto del Teatro Español de Azul para pedirle alguna fecha.
-Por lo que podemos leer en el programa, este ciclo incluye obras de diversa procedencia.
-Es cierto. Ponemos en escena piezas del teatro universal -como Hamlet y Romeo y Julieta de Shakespeare y El avaro de Moliere-, obras argentinas -como Las de Barranco y Jettatore, de Gregorio de Laferrere y Antígona Velez de Leopoldo Marechal- y obras españolas -entre las que menciono Fuenteovejuna de Lope de Vega y Los árboles mueren de pie de Alejandro Casona-. Tenemos además un repertorio de teatro infantil, en el que ofrecemos las obras Rescate en la isla de los piratas y EI pavoroso caso del murciélago, de Gabriela Fehling.
-En otra oportunidad nos contaste que estás tratando de que el teatro llegue a niños y adolescentes. ¿Seguís con esa inquietud?
Claro que sí. Amen de estas giras, en este momento estoy realizando funciones del «Ciclo de Teatro Clásico» que auspicia la Secretaría de Cultura, que está destinado a colegios primarios y secundarios y que cuenta con diecisiete obras teatrales en cartel.
- ¿Los alumnos asisten al teatro en un horario especial? ¿Cuándo se realizan las funciones?
-Se realizan en horario de clase en el Teatro Colonial o en nuestra segunda sala, que es el Teatron. Este ciclo convoca a unos cuarenta mil espectadores por año.
-No es ésta la unica propuesta del Teatro Colonial pensada para los alumnos, verdad?
-No. Les damos también la oportunidad para que ellos mismos presenten obras. Estoy organizado la quinta entrega de "Teatralísima”, Olimpíadas Intercolegiales de Teatro.
- ¿Cómo es una olimpíada intercolegial de teatro?
-Es un certamen donde se presentan escuelas primarias y secundarias para hacer las obras que fueron preparando los alumnos guiados por sus profesores. Los chicos actúan en el Colonial y esa función es vista por un jurado cuyo presidente es el vicepresidente de APTRA, el periodista Manlio Accinelli.
- ¿En qué rubros compiten?
- Son muchos los aspectos que consideramos. Algunos de estos rubros son “Mejor comedia infantil”, «Mejor escenografía», «Mejor Adaptación», «Revelación infantil», «Revelación juvenil». Entregamos también el premio «Alberto Closas de oro».
- Ofrecen a 1os chicos la posibilidad de aproximarse al teatro casi como un juego. Me llama la atención la enorme actividad que desplegás.
- Te puedo contar más: tambien estoy preparando encuentros corales. En el teatro en este momento hay unas presentaciones que se denominan «Artisticas», en donde participan cincuenta elencos de teatro, danza y música de todos los géneros, y por supuesto, sigo planeando las giras internacionales de "Hamlet", que ya recorrió países como Uruguay, Bolivia, Ecuador, Republica Dominicana y Panamá. Esta previsto para el mes de setiembre presentarse en el Festival de Manizales en Colombia; en octubre, en la Fira de Teatre de Barcelona, España, y en el verano próximo, en la ciudad de Viña del Mar, en Chile.
- ¿Nada más? No te alcanzan las horas del día!
- Hay más. También estamos preparando un interesante proyecto donde una obra teatral sale en simultáneo por teatro, televisión y radio. Bueno, como verás, trabajo no falta...
- Y entusiasmo te sobra. Gracias por dialogar con nosotros.
-Gracias a ustedes. Hasta pronto!

(EL TIEMPO, Azul, 20 de mayo de 2001)