jueves, 21 de diciembre de 2000

NO ES LA MARIPOSA NEGRA

por Marcelo Birmajer. Buenos Aires, Sudamericana, 2000. (Sudamericana joven) 

El volumen incluye siete relatos que tienen en común el período en que transcurren: la niñez. El primero de ellos es –para mí- el más conmovedor. Narra la misteriosa vinculación que existe -¿casualmente?- entre una mariposa negra y la muerte de un ser querido. Un hombre mayor recuerda lo sucedido muchos años antes, en su infancia, y esta remembranza está teñida de la nostalgia de la tercera edad. El relato brinda a Birmajer oportunidad para evocar la figura de la madre –que contenía a los hijos y a su amigo, al tiempo que les enseñaba pautas valiosas para la vida- y para describir a los chicos, solidarios con el drama del pequeño invitado. 
El paso del tiempo se advierte en el cuento referido a “Carlitos”, un personaje al que el escritor vuelve a ver veinte años después; en el relato que evoca al tío Efraín, reencontrado quince años más tarde; en el recuerdo del extraño suceso protagonizado por Ezequiel, y en las páginas referidas a la infancia en la escuela Herzl y a las vacaciones en Mar del Plata. 
Uno de los textos nos plantea las circunstancias en las que surge la creación literaria, su inexistente relación con la escritura y la reacción del ambiente literario ante una serie de descubrimientos. Tanto este cuento como los anteriores muestran a un autor talentoso que cautiva cada día a un público más vasto.

sábado, 9 de diciembre de 2000

LA NOCHE QUE ME QUIERAS

por Jorge Torres Zavaleta. Buenos Aires, Emece, 2000. 

En la Librería Clasica y Moderna de Buenos Aires fue presentado hace unos dias el nuevo libro de Jorge Torres Zavaleta. EI escritor nacio en esta ciudad, en 1951. Dirige talleres literarios y desde 1974 es colaborador de La Nación, donde ha publicado cuentos y criticas de libros. Escribio guiones de cine y dicto seminarios sobre literatura en diversas instituciones. Ha sido Jurado en el Premio Fortabat y en el concurso literario de La Nacion. Publico EI hombre del sexto dia (1977, cuentos), EI primer viaje (Emece, 1985, novela), EI palacio de verano (I989, cuentos) y. La casa de la Ilanura (I983, novela). Ha recibido, entre otros premios, el Primer y Segundo Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, el Premio Fortabat al mejor libro de cuentos por El Palacio de Verano, Antorchas -ex beca Fullbright-, Carmen Gandara, Inca y Revista Plural, de Mexico. 
Es esta su tercera novela. Sobre el genero en cuestion nos dijo, en un reportaje que Ie hicimos con motivo de la aparición de EI primer viaje: «La novela tiene todo el encanto de lo que no está admitido en el cuento: podés dar ecos, repeticiones, leitmotiv, podes ir completando las cosas, agotandolas lentamente y dandoles vuelta atacandolas de distintos angulos. Esa complejidad de la novela meresulta muy grata, tanto que creo que, poco a poco, me voy acercando a ella». 
La noche que me quieras muestra la culminacion de esa aproximacion de la que hablaba en 1987. En esta obra un protagonista de avanzada edad recuerda su juventud, cuando, después de matar en un duelo al marido de una amante, decidio viajar a Paris. El presente de ese anciano que recuerda transcurre en 1988 y se altema con su rememoracion, que se inicia con episodios sucedidos a partir de 1928; lo narrado acerca de una y otra etapa permite al lector conocer exhaustivamente al protagonista, un octogenario que analiza desde su personal perspectiva tanto su propia vida cuanto las circunstancias por las que atravesaban la Argentina y el mundo. 
Lajuventud de ese hombre, tan lejana ya, está unida indisolublemente a una figura mitica, Carlos Gardel, quien lo trata afectuosamente. Las paginas en que el protagonista se entrevista con El Zorzal para ofrecerIe las letras de tango que compuso brindan al lector una imagen vivida del cantor. Un personaje lo describe asi, recordando lo comentado por uno de los peones: «Gardel Ie hablaba en lunfardo, y como este muchacho era del interior y recien habia llegado a Buenos Aires, no Ie entendia ni medio. Dijo que siempre le hacía preguntas sobre su trabajo: si losyobacas dormian bien, como habian trabajado, Carlitos se interesaba por lagente, por eso lo adoraban». 
Otra presencia recorre con su magnetismo toda la novela, y es tan fundamental como Gardel para el anciano, aunque por motivos bien diferentes. Se trata de Mora, la mujer a quien amó durante decadas, aquella que buscaba un matrimonio por dinero y al mismo tiempo se sintio atraida por este joven con pocas posibilidades economicas. La evocación de los primeros dias de esta fugaz relación es -a nuestro criterio- uno de los mayores logros de la novela. La figura de Mora se engrandece a medida que avanza la narracion, y la vemos como una estrella que guia a este erratico protagonista. 
El novelista describe, ademas, a los personajes con los que Arturo se relaciona: son los jóvenes que disfrutan de la vida ociosa en Paris, del juego y las mujeres, mientras el mundo se aproxima hacia una terrible tragedia. Un anciano amigo recuerda aquella epoca: «Me parece -dijo Eduardo- que entonces la gente andaba mucho mas mezclada. Ibamos a cada bailongo. Yo creo que la noche era como una zona franca. Despues el pais cambió». Con respecto a la Argentina, los vaticinios permiten vislumbrar la crisis del 30. A pesar de todo ellos siguen dilapidando, sin creer que algo aciago sucederá. 
La vision del escritor es indudablemente critica. No calla su opinion acerca de personalidades o de aquellos que no lo son: seres a veces terribles, a veces grotescos, pertenecientes a distintos grupos sociales. Insiste en que los franceses estaban cansados de los papelones de los argentinos en la Ciudad Luz, y en mas de una oportunidad hace gala de su sentido del humor al recordar situaciones realmente absurdas. Ya anciano, es la politica el tema de sus reflexiones, en la soledad de su habitación o en dialogo con sus antiguos compañeros de andanzas. 
La inmigracion; tan importante en el 30, se encuentra evocada en la obra, por ejemplo, cuando el autor habla del gallego, del vasco, de los gringos a quienes no les gusta el dulce de leche, «una verdadera falta de educación».
Llama la atencion la ingente documentación consultada, los libros que sin duda habra leido para poder pintar una epoca como el lo hace. En lo referido al turf y al tango se muestra erudito, pero su conocimiento no vuelve fatigosa la lectura; por el contrario, la enriquece. 
Jorge Torres Zavaleta ha escrito una novela excepcional, en la que confluyen la indolencia de la juventud y la nostalgia de la vejez, un fin de siglo XX anodino y el esplendor de un tiempo que no volverá.