martes, 14 de enero de 1997

ASPECTOS DEL INMIGRANTE EN LA NARRATIVA ARGENTINA

por Hemilce Carrega. El Francotirador Ediciones. Buenos Aires, 1997. 287 paginas. 

La ensayista afirma, en la "Nota preliminar" a esta obra, que nuestra literatura "tal vez como pocas, abunda en paginas pobladas por figuras representativas de inmigrantes. Asi como estos incorporaron rasgos peculiares en nuestra sociedad, del mismo modo lograron estampar -sin saberlo ellos mismos- un sello distintivo en los temas, motivos, tipos y caracteres presentes en obras de muchos escritores nuestros. Una singular realidad de la vida vernácula pública tiene, de esta manera, su version en las letras, con mayores o menores logros estético-literarios, según los casos, pero casi siempre con una proyeccion documental interesante". 
Cárrega sostiene que no intenta abarcar, en este volumen, un material exhaustivo, sino que toma "algunos exponentes con miras a dilucidar caracteristicas socio-culturales de diversa indole, rasgos psicologicos, a la luz de algunos destellos historicos, politicos a veces". 
Los narradores a los que se refiere son Cambaceres, Ocantos, Roberto J. Payro, Fray Mocho, Grandmontagne, Gerchunoff, Borges, Arlt, Quiroga, Mateo Booz, Marechal, Weyland, Emesto L Castro, Syria Poletti, Juan Jose Manauta, Roger PIa, Atols Tapia, Humberto Costantini, H. A. Murena, Barletta, Alfredo Varela, Marta de Paris y Jose Chudnovsky. Ademas, menciona a otros autores de los que se ocupa brevemente. 
En las obras de estos creadores, analiza la estudiosa la relacion entre literatura e historia y la que vincula a personajes de distintos libros entre sí. Explica los textos en paginas profundamente documentadas, en las que aborda, por ejemplo, la coexistencia de gringos y criollos, el trabajo del inmigrante, la movilidad social, la vida de los recien llegados en la capital y en las provincias, la mujer inmigrante y el inmigrante como autor que escribe sobre su experiencia y la de sus allegados. 
Las diferentes posturas de los autores le permiten mostrar desde la vision negativa de la inmigracion hasta aquella que la ensalza, considerandola fuente de beneficios para la nacion. Sucede -como lo destaca Cárrega- que un mismo escritor manifiesta ideas diferentes al respecto según pasan los años; al variar su concepcion de la cuestion, variaran logicamente los textos que de su pluma surjan. 
El pasado y sus dificultades, el presente y sus peculiaridades, el doble proceso de cosmopolitismo de Buenos Aires y muchos otros temas son tratados por la escritora con su conocida solvencia. Es amena, y es clara al expresar conceptos en los que se advierte un estudio profundo de la literatura y de disciplinas relacionadas con ella. Por el interes que sabe despertar en el lector, se puede afirmar que la invitacion que le hace a seguir reflexionando sobre la inmigracion en la literatura no sera desoida. 

EL TIEMPO, 12 de abril de 1998.

lunes, 13 de enero de 1997

LOS VIEJOS CUENTOS DE LA TIA MAGGIE

(Una irlandesa anida en las pampas), por Susana Dillon. Ilustración de tapa e interiores: Angel Vieyra. Río Cuarto, Córdoba, Universidad Nacional de Río Cuarto, 1997. 91 páginas.

El título del volumen que comentamos alude a cuentos traidos desde otras tierras por la tía que, afincada en la Argentina, formó un hogar con un vasco, y fue madre de cinco varones. Es a ella, a quien la autora dedica estas páginas: “Estos cuentos son un homenaje a tía Maggie, aquella irlandesa prototípica que una vez fue trasplantada a las pampas con toda la magia de sus artes domésticas y el inefable encanto de las personas dulces y simples cuyo recuerdo aroma mi infancia. (…) En su memoria reconstruyo estas leyendas de la tierra de nuestros ancestros, para que otros también tengan oportunidad de participar de la oralidad de este pueblo nuestro, tan tocado por los infortunios, pero también por la varita mágica de la fantasía”.
El libro es eso -un libro de cuentos tradicionales irlandeses precedidos por información acerca de las fuentes-, pero es mucho más, ya que los cuentos son engarzados en el relato de Susana Dillon, en el recuerdo de sus lejanos años de la niñez, una época feliz e ingenua. Esa evocación es tan interesante como los cuentos a los que acompaña. 
La tía no sólo brinda a los pequeños un rato de solaz; les enseña una forma de vida, respetando a quienes piensan de otra forma, y tienen una historia diferente. Uno de los personajes más destacados es El Eleuterio, un gaucho aindiado; a propósito del mismo, se comparan las creencias irlandesa y autóctona, destacando que tanto una como otras deben ser valoradas y transmitidas de generación en generación. “Cuando pasaron los años –afirma Dillon- y me interesé por los cultos aborígenes, comencé a profundizar esta analogía entre los duendes de la antigua Irlanda y los tinguiritas de nuestro joven país. Tía Maggie nos lo hizo notar, allá en su hogar argentino con fuertes raíces gaélicas”.
Es, en suma, un magnífico libro de cuentos para chicos y grandes, bien escrito y bellamente ilustrado, y es también una interesante historia de vida, que arroja luz acerca de la inmigración y su inserción en nuestra sociedad.

domingo, 12 de enero de 1997

LOS ARMENIOS EN BUENOS AIRES

La reconstrucciòn de la identidad (1900-1950), por Nelida Boulgourdjian-Toufeksian Buenos Aires, Centro Armenio, 1997. 

Este libro fue distinguido con el Primer Premio en el concurso organizado por el Centro Armenio, cuyo “jurado estuvo integrado por la historiadora Hebe Clementi, por el Primado de la Iglesia Apostòlica Armenia de la Argentina y por el escritor Jorge Torres Zavaleta”. Aunque se circunscribe a una zona de nuestro paìs, el estudio arroja luz sobre aspectos que tienen que ver con la llegada de los extranjeros y su vida en la nueva tierra. 
La historiadora se refiere a la “Gran Diàspora”, que originò las comunidades armenias de Europa y de las Amèricas. Para definir este tèrmino, que “significa en griego dispersiòn e implica la existencia primera de un grupo que se dispersa en un todo o en parte”, se remite a M. Bruneau, quien considera que “dicho tèrmino reùne tres caracterìsticas esenciales: la conciencia de reivindicar una identidad ètnica o nacional; la existencia de una organizaciòn polìtica, religiosa o cultural del grupo dispersado, es decir, la riqueza de su vida asociativa; y la existencia de contactos bajo diversas formas, reales o imaginarias, con el territorio o paìs de origen”. Por tanto, “Se es miembro de una diàspora por elecciòn, por decisiòn voluntaria y consciente”. 
Sostiene que “Actualmente, la diàspora està fragmentada en una cincuentena de comunidades que se extienden desde el Medio Oriente –Lìbano, Siria, Turquìa, Irak, Iràn, Egipto, Israel, Chipre- al mundo occidental _Francia, Grecia, Gran Bretaña, Bèlgica, Alemania, Suiza, Italia, Austria, Estados Unidos, Canadà, Mèxico, Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, Chile, entre otros”. 
Afirma que “Los armenios de la Argentina emergen de una inmigraciòn que comienza a principios de siglo. Ellos constituyen una comunidad poco estudiada hasta el presente, precedida por otras màs antiguas –italianos, españoles, sirio libaneses y judìos-“. Al igual que otros inmigrantes que llegaron a nuestro suelo, ellos se vieron determinados por la ruptura con sus raìces “a crear estrategias comunitarias en los nuevos lugares de asentamiento, en una tentativa por reproducir las ya practicadas en su lugar de origen. La vida institucional –entidades benèficas, polìticas, regionales y culturales-, contribuyò a facilitar el proceso de adaptaciòn”. 
La historiadora sostiene que la falta de registros adecuados para la estimaciòn del nùmero de armenios ingresados a la Argentina es una de las dificultades a las que se enfrenta su labor, ya que “en las fuentes argentinas no se desagregan los armenios de los otros grupos migratorios provenientes del imperio otomano, tales como sirios y libaneses. En las Memorias de la Direcciòn Nacional de Migraciones, hasta 1920, no estàn diferenciados de los otomanos y los turcos”. 
Por eso, ella relevò las Listas de Pasajeros de la Direcciòn Nacional de Migraciones entre los años 1900 y 1923 inclusive. “Según las Memorias de Migraciones –agrega-, el año 1923 es el que presenta el saldo màs alto de la dècada. La informaciòn cuantitativa sustentada por el imaginario colectivo demuestra que la firma del Tratado de Lausana (1923) y la consecuente imposibilidad de permanecer en Turquìa, determinò a los armenios a emigrar definitivamente”. 
Son interesantes, asimismo, los datos que la historiadora nos presenta acerca de la travesìa de los inmigrantes: “Las condiciones en que viajaban los inmigrantes no se correspondìan con las descripciones de los folletos de propaganda distribuidos por el gobierno argentino. En 1907 se tomaron medidas para mejorar la travesìa, disponiendo que cada pasajero tenìa derecho a una superficie mìnima de 1,30 metros cuadrados, a una cama de 1,80 metros de largo, a utilizar cocinas y baños a bordo asì como al control mèdico”. 
Ya en la Argentina, se verifica “el proceso de reconstrucciòn de la identidad en el nuevo lugar de asentamiento”, objeto de este libro tan profusamente documentado.