domingo, 22 de septiembre de 1996

THEOPHILUS NORTH

por Thornton Wilder.

Thornton Wilder (1897-1975), el autor de Los idus de marzo, tomó el descubrimiento de Schliemann como punto de partida para una novela. En su obra Theophilus North presenta un personaje anciano que, medio siglo despues, recuerda lo sucedido durante cuatro meses del año 1926. En la primavera de ese año, Theophilus renunció a su empleo. Habia enseñado en una escuela preparatoria de varones y se sentía agotado interiormente. "A juzgar por las apariencias -comenta-, era un maestro animoso y cumplidor; sin embargo, en el fondo era un cínico, desprovisto casi por completo de simpatia humana, salvo para los miembros de mi familia". Conduciendo un automóvil que le habia comprado a un compañero, se lanzó a las rutas, sin destino cierto. 
Poco duró su vagabundeo, pues enseguida lo maravilló la ciudad de Newport. El explica el por qué de esa atracción: "Una de mis ambiciones descartadas habia sido ser arqueólogo; hasta habia pasado la mayor parte de un año en Roma, estudiando allí los metodos y progresos de esta disciplina. Pero largo tiempo antes, a semejanza de muchos otros adolescentes, había sufrido la fascinación de la hazaña de Schliemann al descubrir el emplazamiento de la antigua Troya -esas nueve ciudades que se suceden una encima de otra-. En los cuatro meses y medio que me dispongo a describir, comprobé -o creí comprobar- que Newport, en Rhode Island, presentaba a su vez nueve ciudades: algunas sobrepuestas; algunas, muy poco relacionadas con las otras; diversamente bellas, absurdas o vulgares... y una de ellas casi escuálida". 
Estas nueve ciudades comprenden la del siglo XVII, la del siglo XVIII, la del puerto, la del ejercito y la armada, la de las famlias de refinada intelectualidad, la de los plutócratas, la de los servidores, la de los comparsas y parasitos, y la tipica ciudad norteamericana de la clase media. 
Nueve son también las aspiraciones de North: ser santo, antropólogo, arqueólogo, detective, actor, mago, amante, bribón y -la última y dominante"- ser un hombre libre. Newport, con sus nueve ciudades, le da la oportunidad de ver concretadas estas aspiraciones. 
Schliemann es una presencia constante en la novela. Theo siente que él está cumpliendo una mision tan importante como la del arqueólogo alemán, y no vacila en transmitir sus observaciones a quienes lo rodean. Admite, claro está, una diferencia con Schliemann: el arqueólogo disponía de una solida fortuna personal, mientras que el protagonista no tenía un dólar que le sobrara, pero esta situacion no lo amilanó. Sabia que descubriria, él tambien, nueve ciudades, y que su teoría podria ser finalmente comprobada. 
Troya revive en la obra de este norteamericano que ha sido estudiado en las cátedras universitarias. Theophilus North es un personaje querible, pero es ademas la propuesta para investigar acerca de un momento fundamental en la historia de la Humanidad. Wilder demuestra que la cultura antigua no está muerta, pues florece en un escritor devoto de los clásicos, en un siglo veinte que, en definitiva, tiene que ver con sus orígenes.

(“La ciudad de Wilder”, en El Tiempo, Azul, 22 de septiembre de 1996)