jueves, 14 de enero de 1993

PUEBLOS DE ARENA

por Laura Nicastro. Grupo Editor Latinoamericano. Buenos Aires, 1992. 94 páginas. 
Es este el cuarto libro de la escritora, distinguida anteriormente con la Faja de Honor de la SADE y el Premio Arturo Mejía Nieto, entre otros galardones. En él encontramos míticos relatos que se vinculan por estar contados por una misma voz. Esta voz, sin embargo, no hace más que transmitir aquello que otras voces le comunican, a partir de una peculiar experiencia iniciática.
Son pueblos de arena, porque sus aconteceres son efímeros, y podría decirse que plantean una cierta evolución, pero también puede entendérselos como integrantes de un mundo visto desde diferentes ángulos.
Aunque originales en su concepción narrativa, los pueblos tienen rasgos en común: primeramente, todos los habitantes de esas comunidades desarrollan sus vidas de acuerdo con una misión de noción a desempeñar todos ellos saben que deben trabajar para conseguir algo. Paradójicamente, esa noción de misión se encuentra estrechamente ligada a la ignorancia: estos seres, tan actuales en su angustia existencial, no saben por qué luchan, ni para qué sirve esforzarse tanto.
Por otra parte, en los personajes de los relatos alienta la conciencia de la posteridad, tanto en quienes cuidan e1 aire, como aquél que sabe que un día una semilla fructificará, a partir de su carne vuelta tierra.
Los pueblos de arena nos recuerdan que muchas comunidades habitaron el planeta y, como ellos, desaparecieron sin que nada pudiera impedirlo. Como ellos, tuvieron sus menesteres y sus creencias, sus temores y sus misterios. Así aparecen los seres evocados por el Muchacho, quien decide tomar para sí el rol de Narrador del clan.
La descripción de seres y costumbres que nos resultan extraños sirve a 1a autora para demostrar que la verdadera vida se da solamente cuando el hombre aprende a reír, y eso no es fácil.
En una línea diferente de la que caracterizó a sus primeros libros, los cuentos que comentamos propician una mirada hacia la interioridad, hacia el Origen, al tiempo que resaltan la importancia de la actividad artística como transmisora de belleza y preservadora del patrimonio cultural de una comunidad.
El manejo del 1enguaje es muy acertado, en todas las historias, y muy especialmente en "Los sicofantes", una narración de gran plasticidad, y en "Creación", texto que resume y clarifica el sentido de ese universo forjado hábilmente por Nicastro. 

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