martes, 15 de noviembre de 1988

PSICOLOGIA DEL TORTURADOR

por Bruno Bettelheim, Rodolphe Bydlowski, Franco Fornari, Micheline Guiton, Monique Milhaud-Bydlowski y Roland Villeneuve. Buenos Aires, Editorial Rodolfo Alonso, 1973. 178 páginas. 

En mi búsqueda de material relacionado con la inmigración, he dado con un libro que se vincula a ella en tanto nos habla de una de sus causas: la guerra. Muchos cuentos y novelas de autores argentinos y extranjeros son testimonio de los dias pasados en conflicto, o de aquellas horas aciagas en las que la amenaza se cernia sobre los atribulados habitantes. Gran cantidad de seres humanos pereció en las contiendas y en los campos de concentración, pero muchos otros lograron sobrevivir y, algunos, emigraron hacia America. La obra que nos ocupa trata, entre otros temas, el de la supervivencia en condiciones como las que mencionamos.
El libro reúne escritos de Bruno Bettelheim, Rodolphe Bydlowski, Franco Fornari, Micheline Guiton, Monique Milhaud-Bydlowski y Roland Villeneuve. Está dividido en cuatro partes, a las que me referiré seguidamente. 
En la primera de ellas, titulada «La tortura y el torturador», Rodolphe Bydlowski, Micheline Guiton y Monique Milhaud-Bydlowski, afirman que «los psicoanalistas de distintos paises se preocuparon, sobre todo, por los efectos de la tortura en las victimas del torturador. Se hicieron pocos esfuerzos por estudiar la conducta del torturador y sus componentes psicoanaliticos». Ellos se refieren a los contextos culturales aleman y frances, y muestran las dos clases de torturadores que pudieron observar, sus caracteristicas y modo de proceder.
El estudio de Bruno Bettelheim, «Conducta individual y social en situaciones extremas», es para nosotros el mas interesante del libro. El autor fue prisionero en dos campos de concentracion alemanes y, como no se le permitia hacer anotaciones, compuso toda su obra de memoria. Según sus palabras, «no estudió su conducta y la de sus compañeros de prisión con el fin de contribuir a la investigacion cientifica. El estudio de estas conductas fue un mecanismo desarrollado ad hoc por él para tener algun interes intelectual y estar así mejor equipado para soportar la vida en el campo. Su actividad en la observacion y reunion de los datos debe considerarse mas bien un tipo particular de defensa desarrollado en una situacion extrema». En su trabajo analiza los principales efectos que se perseguían en los campos de concentracion; dichos efectos se daban tanto en las victimas como en los victimarios, y variaban de acuerdo con el fin que se deseara obtener. Bettelheim sostiene que el campo de concentración era un «medio para producir en los prisioneros cambios que los transformaran en subditos mas utiles del Estado nazi»; estos cambios se obtienen enfrentando al prisionero a situaciones extremas: el choque inicial de encontrarse ilegalmente prisionero, el traslado al campo y las primeras experiencias en él, la adaptación a la situación del campo y, por ultimo, el momento en el que el prisionero ya esta adaptado. Una vez en Estados Unidos, redacta cuanto tenia en su mente a pesar de la desnutrición que minaba su memoria, y se ocupa de las diferencias entre los prisioneros viejos y los nuevos, de las reacciones de cada uno de ellos de acuerdo a su clase social y de los cambios de actitudes respecto de la familia propia y los amigos, así como tambien de las ilusiones acerca de la vida f'utura.
Franco Fornari escribe «El proceso al nazismo», estudio en el que afirma que «Fueron necesarios Hitler y las bombas atómicas para permitirnos operar aquel definitivo proceso de verificación, por el cual podemos finalmente tomar conciencia del hecho que, cuando el Estado usurpa, sin liberarlas, las originarias y fundamentales funciones de supervivencia (que originariamente son liberadas para cada hombre por la madre), pierde originariamente su sentido». 
En «Muerte y resurrección de la tortura», Roland Villeneuve hace una aterradora recorrida por lahistoria de la humanidad, en la que alude a las convicciones de griegos y romanos, negreros, frailes españoles, traficantes de indios y otros personajes, hasta llegar a nuestros dias. La trayectoria descripta por el hombre a lo largo de tantos siglos lo lleva a esta reflexión: «La bestia humana no cambia; su sadismo menos aun. Y si han hecho falta millones de años para pasar del mono al hombre 'basta muy poco tiempo para pasar del hombre al animal'». 
La lectura completa de la obra trasciende aquello que enuncia el titulo con que se la editó. Aborda la psicologia del torturador, es cierto, pero tambien arroja luz sobre aspectos relacionados con la tortura que es necesario conocer. 

EL TIEMPO
15 de noviembre de 1998

domingo, 13 de noviembre de 1988

Adrián Linari: "Creo en el hombre nuevo"

Adrián Linari es un joven seminarista que se ha establecido en el Noreste de nuestro país, donde -al decir de Adolfo Pérez Zelaschi- "vive en, entre y con las comunidades indígenas y los pobladores mas pobres". De sus profundas meditaciones y sus vivencias en esa zona del territorio argentino, ha surgido DE MI ABUELO -NOSOTROS, LOS CREADORES DEL HOMBRE, su primer libro, publicado por CID hace muy pocos días. 
Sobre esta obra, que incluye muchos cuentos aparecidos en este suplemento, conversamos con Adrián. 
- ¿Cómo te presentarías a los lectores? 
- Me pone en un brete. No se que decir. Tal vez valga decir que tuve un abuelo que estaba hecho de pan y de ramas, que fue quien me enamoro de la escritura, y una abuela que era de canción y de sonrisas, que fue la que me enseñó a soñar. Puede poner que estoy en deuda con todos los poetas y escritores que viven entre Macondo y Comala, y que cada tanto me subo a la grupa de Don Quijote de la Mancha, sobre todo para escucharlo a Sancho. Y, para terminar, puede decir que nunca aprendí tanto como en este mundo quebracheño y montaraz, donde existe la Minga y el hacha es bandera contra el hambre. Creo que el resto no tiene mayor importancia. 
- ¿Qué tareas desempeñas en la actualidad? 
- Estoy trabajando para un proyecto diocesano de promoción humana en esta parroquia del noroeste santafesino que va desde Villa Minetti hasta Gato Colorado, limitando a1 norte con el Chaco, y al poniente con Santiago del Estero. Campesinos, cosecheros, hacheros, ladrilleros y changarines conforman esta geografía humana con la que voy caminando. 
- ¿Crees que tus cuentos guardan relación con la labor que llevas a cabo? 
- Escribir es, ante todo, una necesidad. Creo que si viviera solo en una isla del Pacifico, sin posibilidades de comunicación con la gente, seguiria escribiendo. De todas maneras, esta forma de expresión es parte de la opción de vida que he elegido. Me prometí no vivir nunca el divorcio entre lo que se dice y lo que se vive. Espero poder seguir cumpliendo con esa promesa. Hay otro punto mas que viene al caso: en un mundo en el que las mayorias no pueden gozar del pan de la palabra escrita, uno sabe que está escribiendo para un sector reducido, y que justamente no coincide con éste con el cual está caminando. Y esto se transforma en todo un reto. Hay un libro que no tiene desperdicio; se llama Mentalidades Argentinas, de Perez Amuchástegui. Según él, la finalidad de Hernandez al escribir el Martin Fierro era, por un lado, la de denunciar una praxis criminal del gobierno de entonces, y por otro, penetrar en aquel mundo gaucho que no sabia leer, para entusiasmarlo con la lectura. Y lo logró. Y aqui, en el chaco santafesino, lo sigue logrando. 
- Veo en tus textos una preocupación constante por la superación de la Humanidad, ¿siempre podemos forjar nuestro destino, "crear al hombre"? 
- Creo en el Hombre Nuevo; si el Hombre Nuevo no fuese posible, todo, desde el Evangelio hasta las luchas tendientes a forjar un mundo un poquito mas humano, conformaría un absurdo, un grito perdido en el horizonte. Sin embargo, hay condicionamientos que se nos imponen. Vamos hasta el fondo del asunto: nos quieren encauzar, imponernos arquetipos -los de la era Rambo, por ejemplo-, encerrarnos en este totalitarismo que, como tal, no tiene sentido humano. El bombardeo a la propia cultura es un hecho deliberado que nos impide –o, al menos, eso es lo que intenta el que bombardea- forjar nuestro destino como comunidad concreta. 
- ¿A qué condicionamientos te referís específicamente? 
- El hambre, el exodo constante en busca de fuentes laborales, etcetera, son condicionamientos poderosísimos; casi se vuelven determinaciones. Digo «casi», aunque a veces terminen en la sepultura; digo «casi», porque si no, el futuro no seria posible, y mirando hacia atras, vemos que un poquititito aI menos hemos crecido. Entonces, a pesar de estas casi determinaciones, creo que es posible seguir creciendo hacia lo humano. 
- En tus cuentos, hablas del ser humano independientemente de su dios, ¿estamos tan solos frente a nuestro destino? 
- Vamos por partes que esto tiene mucha miga. En primer lugar, creo que hay que superar ese divorcio, ese dualismo tan peligroso entre lo de mas allá y lo de mas acá, como se dice. Digo tan peligroso porque, bien entrado el modernismo, a unos cuantos semejante lectura maniquea los llevó a la hoguera. Como Teilhard de Chardin, creo que todo lo que humaniza, cristifica, y todo lo que cristifica, humaniza. Es un solo camino, una sola historia; llámese la de una sociedad sin a1ienaciones, llámese la del Reino de Dios. 
- ¿Estamos solos en esta labor? 
- Yo creo, al reves del dicho, que es Dios quien propone y es el hombre quien dispone. La historia del Pueblo de Israel es una propuesta de Dios y un Sí o un No dado por respuesta desde la gente. Es Yave quien invita a partir a la Tierra Prometida, y es Abraham quien recoge el guante. Y ese Yavé va caminando constantemente con los suyos. No, no estamos solos, pero crear el Hombre Nuevo implica tomar decisiones, y todo el que debe tomar decisiones sabe que la libertad de optar tiene sabor -entre otros sabores- a soledad tremenda. 
- ¿En qué hombre crees? 
- No creo en el hombre apolíneo, en el semidios que solo transforma todo un mundo; ese hombre es soberbio, solitario. Creo en el Nosotros, en ese caminar comunitario que, en algunos momentos, sí, habrá que andar a solas, pero en nombre de todos, por todos y para todos. Circunstancialmente. 
- ¿Qué esperas de tu libro? 
- Que deje de ser mío para que sea de Nosotros. Que en verdad aporte algo en esta caminata hacia el Hombre Nuevo, hacia el Nosotros. 

(PREGON, Jujuy, 20 de noviembre de 1988)

EL PENSAMIENTO DE CERVANTES

por Américo Castro. Editorial Crítica. Barcelona. 406 páginas.

El volumen que nos ocupa es un facsimil de la obra publicada en 1925 en los anejos de la "Revlsta de filología española". Se reproduce, dada la importancia de este estudio, la tapa, contratapa, índice y anuncios de otras publicaciones, tal como aparecían en la primera edición. 
A principios de siglo, Américo Castro pensaba la obra de Cervantes según las pautas corrientes en su tiempo; se lo veía como el creador del Quijote, como un artista genial, pero no se ahondaba en otro tipo de cuestiones. En 1916, el ensayista comienza a advertir otras posibilidades al analizar el tema del honor. En esa oportunidad comprueba que el escritor reacciona en forma diferente de los dramaturgos; la divergencia de criterios no podia entenderse -dice Castro- como fruto de un espíritu compasivo y cristiano, sino como resultado de la concepción renacentista de la vida. A partir de ese momento, un nuevo panorama se abre ante el estudioso. Iluminado por su intuicion, enfoca diversos puntos del pensamiento cervantino. Encontraremos, como era de esperar, el tema de la realidad; este asunto fue particularmente importante para los hombres del Renacimiento. Vinculado a él está el de la experiencia: "La experiencia en todas las cosas es la mejor maestra de las artes". Es, para el escritor, fuente y garantia de conocimiento. 
Américo Castro se ocupa también de aspectos cotidianos, como el matrimonio; a lo largo de esclarecedoras páginas presenta la opinión de Cervantes sobre los casamientos concertados por los familiares, y sobre las consecuencias de esta práctica social. Asimismo, analiza el conocimiento de las ciencias que evidencia el autor, su tratamiento del tema de la astrología y de la hechicería, la caracterización que hace del pueblo español. 
"El pensamiento de Cervantes" ahonda en la creacion de una de las maximas flguras de la literatura universal, descubriendo sus aspectos críticos y sus cuestionamientos, algunos de ellos de inusitada actualidad. 
Este aporte significa, pues, un nuevo contacto con una obra precursora en multiples planos del arte y del pensamiento. 

(LA PRENSA, 13 de noviembre de 1988)

domingo, 6 de noviembre de 1988

Roberto Glorioso: “elaborar un yo universal"

Roberto Glorioso nació y vive en Azul. Escribe cuento, poesía y teatro, y ha sido distinguido con numerosos premios, entre los que recordamos el Premio Estímulo a los escritores del interior, otorgado por la Sociedad de Escritores de La Plata, el Primer Premio Cuento en el Concurso Centenario de la Sociedad Rural y dos galardones de LU 10 Radio Azul, en 1985 y 1986 respectivamente. Publicó Los olvidos imperecederos y Comuniones de silencio. 
Hace pocos días ha aparecido su tercer libro de poesía, Lejanías conjuradas. Dos temas se reiteran en estos poemas -el fuego y el hombre-; esos temas podrían reducirse a uno solo: el del fuego prometeico. "Mi suburbio interior/ ya desespera/ por volcarse/ a los fuegos/ de otra historia", canta. ¿Cuál será esa historia? Una nueva vida que lo aleje de los pesares, o la vida mas íntima que le revele su propio ser inmerso en el mundo. En "Meridiano" encontramos también la idea del fuego: "Camino/ arrancando los/ incendios/ del expatriado/ meridiano/ que me traza”. Como ser humano, el poeta siente que el universo no le pertenece, que es un hombre en el vasto desierto de la contemporaneidad. Y entonces, piensa en Dios... Hondos, metafísicos, madurados en la soledad de la efusión lírica, estos textos quieren compartir un mensaje que, si no es de esperanza, lo es de autenticidad. En ellos -dijo Miguel Angel Viola-, "están ya encendidas las hogueras del futuro". 
Sobre esta obra, publicada por la editorial azuleña América, conversamos con el escritor, durante su reciente visita a en Buenos Aires. 
- Este libro se abre con la "Anticipación", de Miguel Angel Viola. En esas páginas, Viola habla de una notoria evolución en tu poesía, ¿estás de acuerdo con él? 
- Siempre debemos estar agradecidos a los criterios de la bondad, pero creo que una simple lectura de mi obra anterior supone que concuerde con el juicio de Miguel Angel Viola, a quien no llegué a conocer personalmente porque la muerte nos ganó de mano. 
- ¿En qué radica, entonces, la evolución? 
- Lejanías conjuradas, además de evidenciar una caótica frescura, sufre un despojo idiomático donde las palabras son las esenciales para determinar las transgresiones de uno mismo frente a los temas de la poesía. 
- ¿Por qué elegiste ese titulo? 
- Este título nace del insomnio o quizás de imágenes oníricas, pero no puedo precisar exactamente por que lo elegí. Sí se que esas dos palabras, desde que se me presentaron como una visión imprevista, fueron las que mejor definían la propuesta del libro. 
- Cada poema está dedicado, ¿Cuál es la relación que te une a las personas mencionadas? 
- Una relación de gratitud y amistad. Ellos son los elementos formativos, los seres horizonte, que desde el vamos me estimularon. y corrigieron, haciendo lo posible para que no me apartara de este camino. 
- Dios y el hombre aparecen como motivos en tu lírica, ¿qué buscás al tratar estos temas? 
- De los seis grandes temas que desde siempre deslumbraron al poeta, y que son nada más y nada menos que la tierra, el hombre, el amor, el dolor, la muerte y Dios, inconscientemente hago hincapié en esas dos prioridades como una manera de abarcar, más allá de la propia identidad, el territorio o la comarca de todos. Pienso que prescindo de un yo personal, para elaborar un yo universal. 
- ¿Sos creyente? ¿Cuál es tu idea de la trascendencia? 
-Creo en ese Dios que, más allá del silencio, nos está dando todas las respuestas, pero también creo que la idea de trascendencia la develaremos en el último instante de la tregua. 

(EL TIEMPO, Azul, 1988)