domingo, 16 de octubre de 1988

MARIA CRISTINA BRUSCA: ACUARELAS PARA EL RECUERDO

María Cristina Brusca es ilustradora. Ha realizado tapas para los volúmenes de muchas editoriales, entre las que se cuentan Orión, Torres Agüero, Legasa y Sudamericana. Para esta última está ilustrando Recuerdos de la abuela, un libro sumamente original que fascinará a los lectores, ya que ha sido pensado para que participen en él. Para conversar acerca de su trayectoria y acerca de esta obra, la entrevistamos en su estudio en el barrio porteño de Flores. 
- Las ilustraciones que nos mostrás revelan un profundo conocimiento de la técnica, ¿con quienes te formaste? 
- Estudié la especialidad de Libro y Publicidad en la Escuela Fernando Fader,y después me recibi de Profesora Nacional de Diseño Gráfico en el Instituto Superior del Profesorado Técnico. También estudié dibujo y escultura durante varios años en talleres particulares, con Manassero y Leo Vinci. 
- ¿Cuándo empezaste a dlbujar tapas? 
- A partir de 1973 alterné la actividad plastica con el trabajo de grafica en mi pequeño estudio de diseño. Hacía tapas e ilustraciones para varias editoriales. Uno de los trabajos mas interesantes fue el diseño e ilustración de las miniaturas de Torres Aguero; me refiero a las tapas de las colecciones de tango "Cancionero" y de poesía lunfarda basada en la gráfica de principios de siglo: las partituras de tango, la revista Caras y Caretas, los afiches y la publicidad de la època. Por ese entonces comencé a ilustrar libros para niños, una actividad que me fue ganando, y a la que me dedico ahora casi exclusivamente. 
- Nombramos algunos de los libros que ilustraste para chicos. 
- Bisa Vuela y El Diablo Ingles, de María Elena Walsh; La puerta del sótano, de Graciela Montes, y El paseo de los viejitos, de Laura Devetach. Para la Editorial Orión realicé las tapas de la Colección Tobogán, para chicos de ocho a trece años, dirigida por Poldy Bird. Es una colección muy cuidada, desde la selección de textos hasta la impresión y encuadernación de los libros y, por supuesto, las tapas. 
- ¿Cómo hacés cada tapa? ¿Conversas con Poldy Bird? 
- Sí. Para hacerlas, luego de una primera leida a los textos, charlamos con Poldy acerca del contenido, su sentido literario, el autor, el titulo, y de allí surge la imagen que queremos comunicar a los chicos con la tapa. 
- ¿Cómo debe ser esta imagen? 
- Ademas de ser bella y clara, debe -para mi- conservar la alegría y el humor. Como te decía, después de conversar con la directora, hago dos bocetos o maquetas de tapa, que Ie presento a Poldy. Ella es muy exigente y conoce bastante del terna. De manera que discutimos hasta elegir uno, a veces con modificaciones; por ejemplo, la letra del titulo más grande o mas chica, un cambio en los personajes o el color del fondo. 
- ¿Y después? 
- Preparo el original para la impresión. Este trabajo depende de la imagen que se va a utilizar; puede ser una ilustración realizada por mí o por otro ilustrador, una fotografía o una reproducción de un cuadro. Compongo la tipografia para los títulos y el autor; estos elementos van montados en un cartón donde escribo, además, una cantidad de indicaciones tecnicas, para el fotocromista, que es el encargado de hacer las peIículas para la impresión. 
- ¿Qué estas dibujando ahora? 
- Actualmente, ademas de mi trabajo para la Colección Tobogán, hago las tapas de Editorial Legasa, y estoy terminando para Sudamericana las ilustraciones de Recuerdos de la Abuela, un libro dirigido por Canela, con el diseño de Helena Holms. 

Una novedad en la Argentina 

- Este tipo de libro aun no es conocido por el publico de nuestro pais, aunque se han editado algunos similares en otros lugares del mundo. ¿Podrias describirlo? 
- Como su título lo indica, será escrito por cada una de nuestras abuelas con los datos, anécdotas, fotos de sus padres, hijos y nietos. Las guiarán los textos de Mirta Goldberg, y será un libro o album de la historia de cada familia, el primero en nuestro pais de estas caracterlsticas. 
- Es un volumen para completar con textos y fotos. Debe haber sido un trabajo muy exigente para vos, por su originalidad. 
- Fue una tarea muy interesante. A traves de sesenta y cuatro paginas ilustradas en acuarela, procuré rescatar para la memoria los objetos, costumbres y actitudes que fueron nuestros desde principios de siglo hasta hoy. 
- Tu trabajo de ilustradora debió contemplar también la participación de cada abuela. 
- Claro, y esto se traduce en ciertas necesidades de la obra. Fue un dificilísimo trabajo de diseño. El libro tiene que estar bien hecho, claro y bello sin escribir, pero no tiene que quedar sobrecargado cuando está escrito. 
- Veo, en los originales que tengo en mis manos, que cada generación de la familia está ilustrada con motivos de época. ¿De dónde los tomaste? 
- Realice un importante trabajo de documentación; busco ilustrar cada momento a través de objetos o actitudes corporales. La historia de la familia comienza, según la idea de la autora, a principios de siglo o antes, pues la abuela escribe sobre sus propios abuelos; entonces, tuve que conseguir postales y revistas de la época, fotos de diferentes familias, objetos que pertenecieron a nuestros antepasados, catálogos de viñetería comercial. Utilicé todo aquello que puede servir para testimoniar la vida cotidiana en un país que no tiene memoria, que no piensa en las cosas que deja de lado en su afán de progreso. 

(EL TIEMPO, Azul, 1988)

jueves, 13 de octubre de 1988

Graciela Scheines: para leer a Bioy Casares

Graciela Scheines es licenciada en Letras por la Universidad Nacional del Sur y doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires. Fue docente en ambas casas de altos estudios e investigadora del Instituto de Literatura Argentina de la universidad capitalina. Es autora de Juguetes y jugadores -premio de Ensayo Coca Cola, 1981-, Los juegos de la vida cotidiana y El viaje y la otra realidad, publicado por Editorial Felro hace muy poco tiempo. Sobre esta última obra conversamos, para LA CAPITAL. 
- ¿Cómo conociste a Adolfo Bioy Casares? 
-Yo me desempeñaba como investigadora en el Instituto de Literatura Argentina, donde trabajaba bajo la dirección del profesor Pagés Larraya. Habia elegido la obra de Bioy y, despues de un tiempo, el profesor Pagés me dijo que la próxima etapa era entrevistar al autor. Averigüé su número de telefono y comencé a llamarlo; cada vez que me comunicaba, alguien iba a preguntar y me contestaba que había salido de viaje. Imaginate cómo me sentía. 
-¿Qué hiciste entonces? 
- Le envié mi libro Juguetes y jugadores -mi tesis de doctorado, dirigida por Eugenio Pucciarelli- y una cartita, diciéndole a qué hora y qué día iba a llamarlo, aclarándole que precisaba una sola entrevista. Llame ese día, y me atendió. No fue una única entrevista: fui, durante un año a verlo casi todas las semanas. 
-Me imagino que habrás aprovechado para dilucidar muchos puntos de tu ensayo. 
- Sí. Hablamos sobre su obra. Yo la tenia muy trabajada; había analizado sus cuentos y novelas fantásticas. Pero también encontramos otros temas en común. 
- ¿Sobre literatura? 
- Mas precisamente sobre un escritor. Yo soy de Bahia Blanca. En el año '30, Ezequiel Martinez Estrada compró una chacra en Goyena, con el dinero del Premio Nacional de Literatura, otorgado a Radiografía de la Pampa. Mi padre, Gregorio Scheines, era muy amigo de Martinez Estrada y su esposa, Agustina; cuando yo era chica pasábamos los veranos en la chacra de ellos. Cuando el ensayista enviaba cartas, para que mi padre nos las leyera, las firmaba "Tío Ezepiel", pues yo aún no sabia pronunciar correctamente su nombre. Como Bioy Casares conoció mucho a Martinez Estrada, pudimos compartir anécdotas familiares, y se dio un intercambio muy grande. Por otra parte, Bioy tiene una gran afinidad con mi padre: yo diria que es una afinidad de tipo generacional, han compartido lecturas, amigos, personajes de la literatura... Ellos sólo se conocian por carta, pero había un contexto que los aproximaba. 

Diálogos, cuentos 

- ¿Cuáles son, a tu criterio, las ideas que vertebran tu ensayo? 
- Son dos. Primeramente; destaco la forma original en que trata el cuento fantástico; esta forma es muy diferente a la tradicional. El cuento fantástico; que tuvo su epoca de oro en el siglo XIX, es definido por Todorov o Caillois mas o menos así: "En un ambiente cotidiano, familiar, lentamente empieza a filtrarse lo sobrenatural, o irrumpe violentamente". En Bioy no ocurre así; el personaje viaja a una tierra lejana o a la quinta de un amigo; y allí vive una aventura fantástica. Luego surge el problema de si.pueden volver o no. Algunos vuelven, aunque marcados; otros, no pueden regresar, quedan atrapados en la realidad sobrenatural. 
- ¿Cuál es la segunda idea vertebradora? 
- Busco las obsesiones del autor en novelas y cuentos. Estas obsesiones se dan con diversos matices. Por ejemplo, casi siempre aparecen medicos, hospitales, especialidades geneticas. Cabe destacar que los hospitales aparecen camuflados; los médicos están al margen de la medicina oficial; son casi, brujos. No están sustentados en la medicina oficial; trabajan en lugares perdidos de la Patagonia, siempre disimulados tras una apariencia. Encontraremos clinicas psiquiatricas en las que se realizan experiencias genéticas; se intenta producir personajes en serie con evolución muy rapida, que crecen a una velocidad muy superior a lo normal. Es constante la voluntad de vencer barreras casi metafísicas. Se da el viaje en el tiempo, la búsqueda de la eternidad. 
- ¿Cuál fue el grado de incidencia de Bioy en tu trabajo? 
- No modificó nada, aunque sí agregamos algo. Nosotros habíamos mantenido un diálogo muy rico, en el que yo le hacía preguntas desde dentro de su obra; fragmentos de estas conversaciones fueron incluidas en el volumen. Algunas veces, el escritor confirma mi teoría; otras, aporta datos de su infancia, recuerda algún juego de su niñez. 
- Tambien incluiste cinco cuentos.¿A qué obedece esta decisión? 
- Estos cuentos fueron elegidos entre los dos; fueron un regalo del autor. El me dijo que quería leer mi trabajo; se lo llevé y me dio su opinión: "Mire, Graciela. ¿Ve mi escritorio? Está lleno de carpetas y monografías sobre mi obra, llegadas desde distintos países, pero yo prefiero su ensayo; en él hay aire, frescura, originalidad". Te aclaro que no manejé bibliografía; lo encaré como un juego. No leí lo que otros escribieron sobre el mismo tema, sino que busqué, yo sola, características, temas recurrentes. 
- Los cinco cuentos no fueron el único regalo del escritor, ¿no? 
- Me hizo otro regalo: me sugirió que su nombre apareciera en la tapa, junto al mío, y así fue editada la obra. 

(LA CAPITAL, Rosario, l3 de octubre de 1988)