domingo, 7 de agosto de 1988

Graciela Nidia Araoz: Premio Vicente Aleixandre

Graciela Nidia Aráoz nació en Villa Mercedes, provincia de San Luis. Es profesora en Letras por la Universidad de Cuyo y Licenciada en Filología Románica por Ia Universidad Complutense. El 23 de marzo de este año, un jurado presidido por Luis Rosales la distinguió con el Primer Premio de la XVIII Edición del lauro "Vicente Aleixandre", dotado con 175.000 pesetas, por su poema "Luz en el tacto". Sobre este asunto versó la charla que mantuvimos para "La Cultura en EL TIEMPO". 
- ¿Cuáles son las características del premio? ¿Quiénes pueden presentarse? 
- Puede partlcipar cualquier poeta que escriba en lengua española; este año concursaron siete mil cincuenta y dos obras, procedentes de España y de países latinoamericanos. Lo auspician la "Cadena COPE - Radio Popular" y la Caja de Madrid; se concursa con un solo poema, de alrededor de cincuenta versos. 
- El hecho de que se pueda presentar una sola obra debe volver el certamen muy difícil. 
- CIaro que sí, porque puede ser que el poema no sea del todo logrado. O que la elección no haya sido acertada. 
- ¿Dónde estabas cuando se dictaminó quiénes habían ganado? 
- En Argentina, en la Capital Federal, donde me establecí hace un tiempo. Lo que sucede es que este premio tiene una historia curiosa: yo no mandé la poesía, sino un amigo mío. Dos días antes de que se expidiera el jurado, él me avisó -por teléfono, desde España- que había sido seleccionada. ¡Te imaginarás qué tensión! EI 23 de marzo me llamaron muy temprano y me dijeron que había sido distinguida con el primer premio, mientras que el segundo, el tercero y la mención habian recaido en poetas españoles. 
- ¿Quiénes integraban el jurado? 
- Luis Rosales, poeta y miembro de la Real Academia Española, José Hierro, Luis Lòpez Anglada, Eladio Cabañero, Angel García López y Fernando Mora. Actuaba como secretario Andrés Barriales. 
- ¿Cómo te sentís después de haber sido distinguida con un premlo tan Importante? 
- Siento un mayor compromiso conmigo misma. Todo parte de uno; el compromiso es primero conmigo. Y luego es con los demás. Tengo la certeza de estar ante un nuevo riesgo, pero el riesgo me atrae, porque impIica libertad y crecimiento. 
- ¿Cuál fue Ia repercusión de tan grata noticia? 
- En nuestro país, fue difundida por radio, televisión y distintos diarios. El mismo día en que me notificaron el premio, me realizaron reportajes teIefónicos para programas españoles, algunos de los cuales salían al aire en el preciso momento en que yo estaba dialogando con el periodista. 
- ¿Fuiste a buscar eI trofeo? 
- No. Lo recibió en mi nombre Javier Casadevante, quien había enviado el poema. En cuanto a la selección del mismo, te diré que Javier tenía la poesía en su poder; yo no me acordaba de habérsela dado. Me la debe haber pedido hace tiempo. 
- Has publicado Equipaje de silencio en 1982. ¿Cómo ves, desde 1988, ese primer libro de poemas? 
- Creo que ha habido una evolución. A partir de 1984, aproximadamente. Han servido como transición los Iibros que conservo inéditos, escritos después del que que mencionás. La evolución atañe tanto a mi mundo interior como a los juegos que realizo con la palabra. 
- Como todo poeta, nos hablas de Ia relación entre el yo lírico y su modo de expresión. 
- Sí. En mi caso, hubo un cambio interno que se desborda en la palabra. Los acontecimientos importantes hacen que los refleje en la creación: aparecen expresados con mayor libertad y fluidez que antes. 
- Reafirmás que la autobiografía subyace en toda creación lírica. 
- Desde luego. Toda poesía implica autobiografía, pero dicho esto con ciertas salvedades. Un poeta sostenía que, en la efusión Iírica, todo lo que no es autobiografía es plagio; Borges también señalaba lo mismo. 
- ¿Reconoces influencias en tu obra? 
- No creo que se noten, aunque no soy yo quien debe decirlo. Leo con atención a muchos autores. pero no creo que pueda hablarse de influencías específicas. Me interesan Alejandra Pizarnik, Miguel Hemández, Luis Cemuda, Luis Rosales, Paul Eluard y Rilke, entre otros muchos. 

(EL TIEMPO, Azul, 1988)