sábado, 30 de abril de 1988

LOS PROBLEMAS DE LOS NIÑOS

Una guia practica para prevenirlos o tratarlos, por Martin Herbert. Sudamericana - Planeta. Buenos Aires, 1987. 251 paginas. 

A menudo se escucha que los padres están preocupados por un hijo que les da problemas; a criterio del autor, todos, en mayor o menor medida, hemos causado trastornos a nuestros padres, y ello no puede considerarse anormal. De todos modos, para ayudar a familiares y maestros, Herbert ha escrito esta obra, en la que analiza tanto los problemas cotidianos como los mas serios, aunque excluye las alteraciones psiquiatricas graves. 
Enseñará, por otra parte, a detectar las conductas que puedan ser sintoma de alguna anormalidad; hay ciertas señales que avisan de la existencia de algun trastorno que merece ser encarado responsablemente. Los niños no son capaces de expresarse como los adultos; muchas veces no comprenden qué les sucede y, por tanto, no pueden verbalizarlo. EI autor postula Ia teoria de que los padres y maestros pueden acercarse a ellos y establecer una comunicacion directa analizando sus actitudes; observar la conducta de un niño será Ia mejor manera, aunque no la mas sencilla, de compartir su mundo. 
Herbert, Profesor de Psicologia en la Universidad de Leicester, aborda en esta obra interesantes asuntos, que orientarán tanto a padres como a médicos y educadores. La primera parte se ocupa del problema de conducta en sí y de la razon por la cual aparece; seguidamente, se ocupará de los vinculos del amor, las habilidades y las relaciones sociales. La escuela y sus problemas y los temas que preocupan a los padres son otros de los asuntos encarados, con amenidad y didactismo, por el sensato estudioso. 
Completan la obra dos apendices, lecturas recomendadas, bibliografia e indice analitico. Tradujo Maria Dolores Luna.

EL TIEMPO, Azul, 30 de abril de 1988

domingo, 24 de abril de 1988

NORTE Y SUR EN LA ESTETICA ESPAÑOLA

UNA TESIS BAROJIANA

"Todos los escritores han escrito mirando alternativamente a su conciencia y a su publico, para adentro y para afuera", dice Pio Baroja en La Caverna del Humorismo. Según el punto hacia el que el creador dirija su mirada, podrá establecerse la diferencia entre los artistas que dan mas importancia a lo que el vasco denomina "el “testigo interior” y aquellos que se interesan mas por el publico. Los primeros se han convertido en misticos, individualistas o humoristas; los segundos, en cambio, seran oradores, retóricos y peroradores.
Medico al fin, analiza estos tipos de creadores de acuerdo con la circunstancia en que desarrollan sus vidas. El sostiene que el medio geográfico ejerce influencia decisiva en el modo que escogerán para expresar sus vivencias y llega, inclusive, a modificarlas.
Establece en su ensayo una diferenciación meramente fisiológica, en primer lugar, destacando que los hombres que habitan zonas de climas frios apenas abren la boca para hablar, mientras que los que se mueven en climas benignos no temen que el aire invada sus pulmones. Esta distinción tiene su correlato en las posturas ante la sociedad: mientras que unos se aislan, otros frecuentan las reuniones al aire libre. De ellas surgirán los oradores, mas propensos a interesarse por el discurso en si que por cuanto transmite.
La repercusión de estas actitudes en la creación literaria surge como una consecuencia lógica de lo anteriormente expuesto: mientras que los hombres del Norte sólo utilizarán la palabra como vehículo de un contenido, los del Mediodía buscarán una oratoria adornada y elegante, afin a sus costumbres gregarias. Esta contraposición, como todas las esbozadas por Baroja, puede ser demasiado categórica, pero no por ello deja de ser interesante. Es, por sobre todo, un intento de explicar de acuerdo a cuestiones geograficas rasgos que él percibe como constantes en la literatura europea.

Arte y ciencia

La postura individualista nos hace pensar inevitablemente en el subjetivismo. Aún admitiendo que ciertas ciencias son rigurosamente objetivas –como la estadística-, afirma que “en el arte y en gran parte de la ciencia la base es el egotismo, el individualismo”. Dentro del subjetivismo de los artistas, en particular, pueden observarse diversos matices; mientras que algunos son egotistas de una manera velada y suave, otros lo son en modo violento y cinico. La obra literaria surge asi como una proyección del creador, con todas sus peculiaridades; "yo me figuro -anota- que hay movimientos, agitaciones fuera del hombre, que pasan por nuestro molde espiritual y quedan fabricados como letras de imprenta, letras que luego se van combinando".
A la posición individualista en la literatura corresponde la que ha denominado "retórica del tono menor", un tono intimo y sincero. Ella se contrapone a la "retórica del tono mayor", cultivada por importantes personalidades de su tiempo. Esta ultima se caracteriza por intentar conferir solemnidad a hechos que probablemente no lo posean de por sí. Aun a los lectores alcanza esta diferenciación, ya que considera que las preferencias de cada ser humano tienen intima relación con su identificación mas profunda; quienes admiran una obra de arte "ven en sus modelos una proyección mejorada de si mismos y son creadores mientras los interpretan".

Realismo

Ante estas consideraciones surge la noción de realismo. Baroja se manifiesta contrario a la mimesis; considera que no puede haber una copia absolutamente objetiva de la realidad. Un ejemplo ilustra su aseveración: "Si Holbein, Durero, el Ticiano y el Greco vivieran, podrían copiar Ios cuatro la misma figura, esforzarse en hacer un retrato parecido, y, sin embargo, cada uno Ie daria un caracter irremisiblemente suyo". Lógicamente, la obra mas lograda no será para Baroja aquella que mejor imite la realidad circundante, sino aquella que exprese con mayor fidelidad la personalidad del creador.
EI estilo, tan estudiado por los criticos de todos los tiempos, adquirirá un nuevo sentido, ya que el vasco, dejando de lado las consideraciones retóricas, dirá que es la manera en que cada hombre se representa el mundo y la forma en que interviene en su representación. "Para mi -agrega - el ideal de un autor seria que su estilo fuera siempre inesperado; un estilo que no se pudiera imitar a fuerza de personal".
La originalidad de su concepción artistica no impidió que Baroja fuera elegido miembro de la Real Academia Española. Frente a las palabras huecas, eligió la autenticidad; frente a la belleza formal, su propia verdad.

(EL TIEMPO, Azul, 24 de abril de 1988)

domingo, 17 de abril de 1988

LILY SOSA DE NEWTON: LAS MUJERES ARGENTINAS

Lily Sosa de Newton está dedicada desde hace muchos años a una investigación que la apasiona: la historia de las mujeres de nuestro país. Partiendo desde aquellas que vinieron con los conquistadores, llega hasta nuestros días, en los que la situación femenina ha cambiado considerablemente. Próximo a salir un nuevo libro sobre el tema. nos acercamos a la editorial en la que se desempeña como directora de Prensa. Allí mantuvimos, para LA CAPITAL, el siguiente diálogo: 
- Ha escrito un libro que se titula Las mujeres argentinas, de ayer a hoy, publicó tres ediciones –hasta la fecha- del Diccionario biográfico de mujeres argentinas, dirige la colección "Las mujeres" de Plus Ultra y escribe artículos periodísticos sobre este asunto. ¿Cómo surgió su interés por las personalidades femeninas de nuestro pasado? 
- El tema me interesó siempre. Cuando tenía veinte años, leí Tres guineas, de Virginia Wolf, publicado por Sur. Esa lectura despertó en mi el interés por el feminismo, por su historia. y comencé a buscar material. 
- ¿Qué hizo con el material reunido? 
- Artículos para un diario. Recién casada, fui a vivir a Santa Fe; allí aparecieron mis primeras notas en un diario que cerró. En 1967 apareció mi libro Las argentinas, de ayer a hoy; esta. obra resume las investigaciones que habia realizado hasta ese momento. En ella, enfoco e1 tema de la mujer desde e1 punta de vista histórico. Algunas jugaron un papel importante junto a sus maridos; otras, las mas, se destacaron por sus propios méritos. 
- Usted es, a nuestro criterio, quien mejor puede hablarnos de las características de la mujer de nuestro país, dado que conoce muchísimo sobre el particular. 
- Existe una tipología de la mujer argentina, pero debe dividirse el grupo según se trate de figuras nacidas en el siglo pasado o en el presente. No podemos hablar de las mujeres anteriores al siglo diecinueve porque no disponemos de los datos indispensables para un estudio de esta indole; recién a partir de las Invasiones Inglesas podremos hablar de individualidades, de personajes definidos. 
- ¿Qué rasgos aparecen, entonces, en las mujeres del siglo pasado? 
- Se caracterizaron por su gran iniciativa y por su independencia. Sentían mucha inquietud por la cultura: fueron periodistas, maestras. Entre ellas se destaca Mariquita Sánchez de Thompson, una figura fundamental de nuestro pasado. Estas damas tuvieron vida propia; no vivieron a la sombra de los hombres. Es más, muchas veces, estando sus maridos en la guerra, debieron procurarse e1 sustento para ellas y para sus hijos: en esa epoca, hacían dulces, costuras. y otros trabajos caseros para vender. 
- Ahora existen otras posibilidades. 
- Claro. La situación empieza a cambiar en las dos últimas décadas del siglo diecinueve. Despues de 1880 se fundan las escuelas normales; las mujeres empiezan entonces a estudiar la carrera docente, que es 1a primera carrera de la mujer argentina. Se produce un trasvasamiento social: la mujer que ha obtenido un titulo se puede considerar superior a la misma familia, inclusive. Las maestras de aquella época accederán, rindiendo las equivalencias entre el normal y el bachiller, a la enseñanza universitaria. 
- ¿Por qué carreras se inclinaron? 
- Entre las primeras universitarias, encontramos a las que se graduaron en Medicina. Cecilia Grierson, la primera médica argentina, egresó de 1a universidad en 1885. En 1903 se recibieron las primeras doctoras en Filosofia y Letras; en 1917, las primeras ingenieras y, diez años después, las primeras arquitectas. Como vemos, ciertas carreras tardaron muchos años en tener alumnas, mas no fue porque se lo impidieran. sino porque las jóvenes no se sentían inclinadas, en un principio, a ciertas disciplinas. 
- ¿Qué rasgo caracteriza a la mujer de nuestro pais? 
- Yo diría que el interes por el perfeccionamiento cultural, por via de los estudios superiores. 
- ¿Como obtuvo los datos sobre estas mujeres, que muchos de nosotros no conocíamos? 
- Consulté mucha bibliografía; fui a bibliotecas, leí diarios... Pero tambien tuve informacion oral de parte de los descendientes de las personalidades fallecidas. Para las figuras contemporáneas, me base en mi investigación y en los datos que ellas mismas me proporcionaron. Ademas, cuando alguien se enteraba de que yo estaba preparando la primera edición de mi trabajo, me acercaba material, me proponía nombres. 
- Su Diccionario surge a partir del libro publicado en 1967, no es cierto? 
- Sí. Me dio tanto trabajo conseguir el material para escribir el libro que quise evitarle esa tarea a aquellos que se interesaran por el mismo tema. Pensé que era útil porque, si bien existe información. la misma no está sistematizada. Creo que en mi Diccionario podrán encontrar datos sobre las mujeres mas importantes de nuestra tierra, ya sean actrices, odontólogas, filántropas, o personajes que pasaron a la leyenda. como la Difunta Correa. 
- Han salido ya tres ediciones, y usted sigue juntando material. 
- Claro, porque mi libro debe ampliarse a medida que pasa el tiempo, con las nuevas generaciones. Por otra parte, como digo en e1 prólogo, faltan muchas mujeres. y eso es algo que quiero completar Todavía se puede agregar mucha gente. Continuamente estoy recibiendo material; me hacen llegar datos que son sumamente interesantes. 
- ¿Cómo ha titulado el libro que saldrá próximamente? 
- Forma parte de la colección "Hoy descubro", que dirigen María Esther Grivot de Abate y Maria Ruth Pardo Belgrano; es una colección destinada a los adolescentes, entonces el titulo completo será Hoy descubro las mujeres argentinas. Desarrollo el tema a lo largo de nuestra historia, tomándolo desde diferentes aspectos, como la educación y el trabajo. 
- Se referirá –suponemos- al voto femenino... 
- Sí, una conquista tardía, aunque países tan avanzados como Suiza lo obtuvieron después que nosotros. 

(LA CAPITAL, Rosario, 1988)

domingo, 10 de abril de 1988

JUAN JOSE DELANEY. LA EPOPEYA IRLANDESA

Juan José Delaney se desempeña como Profesor Adjunto de la Cátedra de Literatura Argentina en la Universidad del Salvador, de la que egresó. Dirigió la revista El gato negro y publicó varios volúmenes de cuentos, entre ellos, Tréboles del Sur, obra que mereció elogiosos comentarios de Enrique Anderson Imbert y Rodolfo Modern. 
El escritor dedica a sus antepasados estos quince textos que transcurren a lo largo de más de un siglo. El tema común a todos estos textos es el de la inmigración irlandesa, de la esforzada búsqueda de un mundo mejor. En este libro presenta seres ficticios y hechos verosímiles, sin embargo, en él se evidencia una evocación de la realidad que surge de datos concretos que Delaney maneja con autoridad. 
El se muestra como un conocedor de todo cuanto atañe a su colectividad. Nos habla de la religión, de las lecturas que hacen los irlandeses, la música que los emociona, los internados en los que se albergan niños y niñas, las comidas típicas, las bebidas, la educación sexual –inexistente en un modo de vida puritano-, el idioma –que aparece como un obstáculo en el trato cotidiano y como una ventaja en cuanto a las perspectivas laborales-, las localidades en que se encuentran los inmigrantes de ese origen –Rojas, Moreno, Palermo, Flores y Villa Urquiza-, los pensionados, las fiestas patronales, los apellidos castellanizados y la historia de Irlanda. 
Lo entrevistamos para este suplemento. Este fue el diálogo que mantuvimos: 
- ¿En qué vertiente literaria inscribirías tus cuentos? 
- Como lector y autor, siempre me incliné por la literatura fantástica, pero la temática de este libro no me permitió alejarme de hechos históricos y concretos, como de situaciones que, de alguna manera, ocurrieron. Digamos entonces que, en general, los cuentos se inscriben dentro del realismo, aunque con ciertas vinculaciones con lo fantástico y lo psicológico. 
- Imaginamos que un trabajo de este tipo tiene que estar basado en documentación, ya sea escrita o transmitida oralmente por tus familiares. 
- Toda la información que obraba en mi poder la había recibido por transmisión oral. Las memorias, nostalgias y anécdotas de mis padres, parientes y amigos mayores, en efecto, me habían dotado del material como para emprender la tarea sin incurrir en imprecisiones. No obstante ello, recorrí la escasa bibliografía que hay sobre el tema. 
- La que incluyó, también publicaciones. 
- Sí. Existe un semanario hiberno-argentino, The Southern Cross, que tiene unos ciento trece años de existencia y que registra la actividad cultural, religiosa, social y deportiva de la comunidad; su actual director, el padre Federico Richards, generosamente me permitió revisar todo ese valioso material. 
- Suponemos que entre esas historias habrá muchas protagonizadas, veladamente, por gente ligada a vos. 
- Como se dijo –y al menos en mi caso, doy fe de que es cierto-, todo texto literario es, esencialmente, autobiográfico. Por más que haya disfrazado mis historias, detrás de las palabras, está mi propia experiencia vital. Debo decir que también redacté sucesos de los que me hubiera gustado ser protagonista. Finalmente, no por nada dediqué el libro “a los irlandeses, vivos y muertos, que andan por mi sangre“. 

EL TIEMPO, Azul, 10 de abril de 1988.
Reproducido en The Southern Cross, 30 de septiembre de 1988.

SEIS DECADAS DE POESIA

Carmen Conde Abellán es poeta, novelista, autora de estudios críticos, cuentos y teatro infantil. En el año 1978, fue elegida miembro de la Real Academia:Española; contestó su discurso don Guillermo Díaz-Plaja. Carmen Conde simbolizaba así una gran conquista femenina: por primera vez, desde 1714, año en que Felipe V fundara la institución; una mujer era incluida entre sus integrantes. Dos años despues, Marguerite Yourcenar era recibida en la Academia Francesa. 
La escritora nació en Cartagena, puerto mediterráneo, el dia de la Asunción de la Virgen; 15 de agosto de 1907. Descendía, por su padre, de gallegos de Orense; su madre era hija de murcianos y lorquinos. Hija unica,·pasó·su infancia entre Cartagena y Melilla, ciudad a la que se trasladan en 1914. Sus vivencias de entonces han quedado en el libro Júbilos (1934), en el que evoca una niñez dulce y despreocupada; los moros con que ella compartió sus horas infantiles han formado parte de este conjunto de prosas poéticas, escritas mientras esperaba el nacimiento de su hija. Una de estas prosas, titulada "Javiva”, evoca a una amiga de la autora: “La morita era fina, cual el agua rizada del viento. Corria yo junto a ella encantada de oír la greguería de sus collares de oro, de sus sartas de monedas, de sus ajorcas talladas”. 

El amor, la guerra 

En 1927 conoce a Antonio Oliver Belmás, con quien contrae matrimonio en 1931. En diálogo con Antonio Requeni, la poeta recuerda al marido como su principal jnfluencia literaria; el fue quien marcó el curso de sus ulteriores creaciones, haciendole conocer escritores diferentes de los que estaba acostumbrada a leer y que cambiaron diametralmente su visión de la poesía. Fue Oliver Belmás quien seleccionó los poemas que formaron el libro enviado a la editorial “La Lectura”, así apareció el primer libro de Conde. El amor por su esposo se evidencia en numerosos poemas, como el que dice: “Yo no te pregunto adónde me llevas./ Ni por qué./ Ni para qué./ ¿Tú quieres caminar?, pues yo te sigo”. 
Los poemas recogidos en Derramen su sangre las sombras (1983) datan de cincuenta años antes, una época espléndida para la poeta que, sin embargo, se vuelve inesperadamente trágica. En junio de 1933, Carmen Conde esperaba un hijo de Oliver Belmás; el niño era el centro de su atención, tanto en la vida cotidiana como en la efusión lírica- Mas la criatura nació muerta. Así lo recuerda la madre, en una acongojada prosa: “¡María del Mar y de la muerte se llamó la niña! Porque nació sin vida, tanta como yo creía haberle dado mía. Como en una barca se fue a bordo de su nombre azul y anchísimo, más allá de mí”. Este fragmento es de octubre del mismo año; la poeta inicia un largo camino. 
La Guerra Civil los sorprende. Antonio queda recluido en Murcia y ella se refugia en la casa de un matrimonio amigo. Sus poesías de estos años hablan del profundo horror que despertaba en ella la visión de los campos yermos, de la lucha fratricida. Ante tanto dolor, afirma: “¡Si las mujeres oyeran el clamor de sus entrañas, acabarían las guerras!”. A partir de 1945 aparecen las obras que marcan su rotunda afirmación como poeta; ellas son Ansia de la gracia, de ese año, y Mujer sin Edén, de 1947. Las publicaciones se suceden; la escritora se repone lentamente de las amarguras causadas por la contienda. 

La académica 

La década del sesenta le depara, sin embargo, grandes dolores; la muerte de su madre y, en especial, la de su marido, la sumen en un hondo pesar, que se traduce en tres años de aislamiento. “Antonio Oliver Belmás (...) fue un hombre muy valioso, con una gran sensibilidad, excelente poeta y mucho más inteligente que yo, pues, a su lado, siempre fui un ser primario”, dijo a Requeni. El dolor ante la pérdida del ser amado se encuentra plasmado poéticamente en “Réquiem por nosotros dos”, creación en la que se pregunta por su pasado y la senda que recorrieron juntos. 
Por esa época, Carmen Conde ya había ganado muchos premios; su obra era estudiada en muchas tesis en universidades europeas y norteamericanas. De la década del ochenta, cuando la poeta cuenta ya más de setenta años de edad, es “Cántico al amor”, creación que demuestra que, a pesar de todo, la felicidad es posible. Y lo es, porque el pasado actúa como una poderosa fuente de alegría: “La vida es inmortal, yo se la doy/ a otra que me espera/ e irá naciéndose”. 

La vida y la obra de Carmen Conde son la expresión de una voluntad de crecer dentro del cauce de lo absolutamente femenino; apasionada por su marido y por la maternidad –que no llegó a concretar-, no acepta de ningún modo ser relegada a un segundo plano. Es mujer, pero mujer que acompaña a un hombre y que es acompañada por él, no mujer que quiere ser un hombre. 
En su poesía alienta esta confianza en la propia condición; la femineidad y toda la rica gama de sentimientos cobran vida nueva en estos versos. Carmen Conde realizó una gran conquista: abrió a las escritoras las puertas de la Academia; tan es así, que poco tiempo después ingresó a la institución Elena Quiroga. “Yo soy poetisa –dijo-, que es el nombre de la mujer que hace versos. La mujer que pretende que la llamen ‘poeta’ demuestra querer ser como el hombre, como si tuviera un complejo de inferioridad por ser mujer”. 
Cimentada en lo más profundo de la existencia, la poesía de Conde estremece con la fuerza de una obra perdurable. 

(DIARIO DE CUYO, San Juan, 10 de abril de 1988)