domingo, 27 de marzo de 1988

ARQUEOLOGIA

MUNDOS SUMERGIDOS, por Gabrielle Hoffmann. Buenos Aires, Sudamericana-Planeta, 1987. 275 páginas.

Rescatar las embarcaciones sumergidas en el fondo del mar es una labor que exige, además de una elevada suma de dinero, ser realizada por profesionales, dada la magnitud de los riesgos que presenta. En los primeros años de nuestro siglo no existía un equipo adecuado para efectuar la inmersión -recordemos que aún se buceaba con escafandra-; Jacques Cousteau dará gran impulso a la utilización de los tanques que conocemos, probándolos en sus propias exploraciones. Mientras se localiza y excava un barco, amenaza constantemente la enfermedad de los buceadores, que puede causar paralisis e inclusive la muerte; este mal está ocasionado por la presencia de nitrógeno en los tejidos, desde los cuales pasará a la sangre. 
Cuando, después de años de paciente trabajo, el buque se halla en condiciones de ser izado a la superficie, comienza otro gran problema; si se lo extrae del mar, en el que ha permanecido varios siglos; el contacto con el aire resquebrajará la madera hasta convertirla en un montón de astillas. Para no destruirlos, los científicos han debido restaurar los barcos mientras se los rociaba continuamente con agua; una vez finalizada la tarea -que atenta contra la salud de los arqueologos- se exhibe la nave al publico en una especie de gigantesca piscina con ventanas. Hasta aquí ha llegado la tecnica en la actualidad. 
Estos problemas y muchos otros, aplicados a la narración del rescate de varios buques europeos, son el tema del libro de Gabriele Hoffmann, doctora en historia y esposa de un conservador de embarcaciones antiguas. El ensayo, de neto corte periodístico, se apoya tanto en búsquedas personales de la investigadora -reportajes, visitas a los lugares, informacion grafica y televisiva- cuanto en detallada bibliografia, enumerada en las paginas finales. 
Como libro de aventuras, es apasionante; como trabajo histórico, indudablemente serio. 

(LA PRENSA, Buenos Aires, 27 de marzo de 1988)

Laura Diana Nicastro: el tiempo, el hombre, la eternidad...

domingo, 13 de marzo de 1988

ENTRE CACHACOS

Volumen I, por Gabriel Garcia Marquez. Editorial Sudamericana. Buenos Aires, 1988. 416 paginas.

Los lectores conocen la actividad periodística de Garcia Marquez; la Editorial Sudamericana publicó, en cuidada edicion de Jacques Gilard, los textos escritos por el colombiano en dos diarios de su pais. Por ese entonces, tenia poco mas de veinte años, alrededor de 1950. El volumen que nos ocupa, reúne las colaboraciones que el periodista publicó en "El Espectador" de Bogota, en el lapso comprendido entre los meses de febrero de 1954 y febrero de 1955; a él le seguirán nuevos aportes, en el libro que aparecera próximamente. 
A diferencia de lo que leimos en los "Textos Costeños I y II", en los que trataba temas cotidianos, de orden nacional, los articulos reunidos en "Entre cachacos" se ocupan, fundamentalmente, de 
cine. A traves de ellos conoceremos las opiniones del joven Garcia Marquez sobre un arte que le interesó y le sigue interesando; pero -afirma el prologuista- no tenia muy buen ojo para la crítica: "Los defectos de la crítica cinematográfica de Garcia Marquez se explican en buena parte por las limitaciones objetivas con que tenía que enfrentarse. La primera de todas era que él prácticamente inauguró el genero". 
Su condici6n de precursor es motivo suficiente para que queramos leer sus trabajos, en los que campea la misma vocación de artista que evidenciaba en los textos de los dos libros anteriores. Por otra parte, encontraremos tambien noticias sobre la realidad de su tierra, como el trágico alud que causó varios muertos, relatadas con el inconfundible talento de un gran escritor. 

(EL TIEMPO, Azul, 13 de marzo de 1988)

ANTES HIERE EL ESLABON

por Fernando de Querejazu. Editorial Plus Ultra. Buenos Aires, 360 paginas. 

Fernando de Querejazu es arquitecto y se desempeña como profesor de Historia del arte en universidades, institutos superiores, centros culturales de diversas embajadas y museos. Realizó investigaciones sobre su especialidad en España e Italia, donde tambien estudió con importantes personalidades. Estos datos no son mero curriculum, sino que tienen. mucho que ver con la novela presentada por Plus Ultra.
La acción se desarrolla en la corte de Bruselas durante el Renacimiento; Flandes, entre los años 1504 y 1506, proporcionó al escritor la materia ideal para elaborar una obra en la que la ficción se enlaza con la realidad. Dos personajes imaginados por Querejazu -Claudio de Fornay y la condesa de Veghel- viven apasionantes episodios en una epoca en que se congregan importantes personalidades: los Reyes Católicos, los Borgia, Leonardo y Miguel Angel, Maquiavelo y Erasmo. El autor se apoya en una vasta documentación, que detalla al final del libro; ella ha hecho posible la verosimil reconstrucción de personajes y situaciones, tras la que puede advertirse a un verdadero conocedor.
La “Nota" que precede a la novela nos.informa que Querejazu sentía desde tiempo atras una poderosa atracción hacia Belgica; escribió su obra sin haber estado nunca en ese país y, cuando lo conoció, comprobó que no tenia que cambiar nada fundamental. Ello corroboraba que la investigación había dado sus frutos; la labor incluyó volumenes de la Biblioteca Nacional, del Congreso, de Bruselas, de Madrid y otras ciudades. Esa informacion, adecuadamente novelada, es la que brilla en cada pagina de esta impecable narración.

(EL TIEMPO, Azul, 13 de marzo de 1988) 

domingo, 6 de marzo de 1988

TODOS RECORDARON A CASANDRA

por Antonio Aliberti. Primer Premio 20 aniversario de la Fundación Argentina para la Poesia. Fundación Argentina para la Poesia. Buenos Aires. 1987. 58 pp. 
Por supuesto, no es la mujer la única protagonista de estos bellísimos poemas, pero sí es una constante en todos. En primer lugar, recordamos a la madre, tierno refugio ante la azarosa vida cotidiana; "acariciame la frente/ no me dejes salir”, le pide. Pero la verdad lo reclama; los hijos necesitan que él se instale en su presente de una vez por todas.
La relación de pareja es evocada en "Las dos vidas”, el amor entre “dos que comparten el pan y la rutina"; en este poema aparece el ansia de no perder la individualidad, ya que asi
será mayor el aporte que cada uno hará, con sus fantasias y sus sentidos, al crecimiento mutuo.
"Ella" es la composición en que Maria Rosa Lojo, autora de la nota critica, ve tambien a la madre. Hay una vuelta a la infancia, ya que -comenta la estudiosa- "propone un viaje a contracorriente del tiempo en busca del origen, el rostro sin ultraje, la inauguración de los dias".
La figura femenina es asociada tambien a la magia del lenguaje; sólo que nombrar equivale a mentir, significa una relacion efimera con las cosas sin adentrarse en su esencia: "los ojos se refugian en una fragua/ donde silencio y vacio no han nacido". Y qué es Casandra, al fin y al cabo, sino una mujer profética que advierte sobre los peligros que·se ciernen, una mujer que en la poesia de Aliberti cobra nueva y magnifica vida.

(EL TIEMPO, Azul, 6 de marzo de 1988) 

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO

por Viktor E. Frankl. Editorial Herder. Barcelona, 132 paginas. 

Viktor E. Frankl es catedratico de Neurologia y Psiquiatria en la Universidad de Viena y enseña Logoterapia en la Universidad Internacional de San Diego (California). Es el fundador de la Logoterapia, denominada por diversos autores la "tercera escuela vienesa de psicoterapia", entendiendo como antecesoras el psicoanaIisis y la psicologia individual. Esta teoria fue definida por el medico con las siguientes palabras: "en la Logoterapia, el paciente permanece sentado, bien derecho, pero tiene que oir cosas que, a veces, son muy desagradables de escuchar". 
En esta obra, el doctor Frankl recuerda la experiencia' que lo llevó al descubrimiento de su terapia. En su juventud, ya egresado de la Carrera de Medicina, fue prisionero en un campo de concentracion; allí murieron sus padres, su hermano y su esposa. En tan amarga circunstancia, Frankl se preguntaba que sentido tenia padecer tantos horrores y, halló la respuesta para su interrogante.
En la primera parte, titulada "Un psicólogo en un campo de concentración", analiza las tres etapas par las que atraviesa una persona que sufre esta experiencia. Primeramente, se ocupa de la internación en el campo: la llegada de los prisioneros a Auschwitz, las primeras reacciones, el deseo de “lanzarse contra la alambrada". Las otras dos fases comprenden la vida en la prisión y cuanto acontece luego de ser liberados. 
En la segunda parte, el autor se explaya acerca de su teoría, considerando problemas como la frustración existencial, la neurosis colectiva, el sentido del amor y la transitoriedad de la vida. Completa esta sección la nomina de bibliografia sobre el tema, que incluye libros, articulos periodisticos y peliculas. ' 
De inestimable interes para el especialista, la obra es accesible al publico en general; Frankl aparece en ella como un gran estudioso y, al mismo tiempo, como un hombre profundamente integro.

(EL TIEMPO, Azul, 6 de marzo de 1988)

Vida de Henry James

MARIA ESTHER DE MIGUEL: EL OFICIO DE ESCRIBIR

El nombre de María Esther de Miguel es conocido para los lectores; la recuerdan por su larga trayectoria como cuentista y novelista, que le valió premios como los otorgados por el Fondo Nacional de las Artes, la Municipalidad de Buenos Aires y la Fundación Konex. Desarrolla una vasta actividad en el campo de la cultura; entidades como la Sociedad Argentina de Escritores y el Fondo Nacional de las Artes cuentan con su inteligencia y su voluntad de difundir los reales valores de nuestros creadores. Nos recibió en su departamento, en la Capital Federal, donde mantuvimos el diálogo que transcribimos a continuación: 
-Cuándo escribió su primer cuento 
-No recuerdo bien la fecha. Creo que fue alrededor de 1960. Te estoy hablando de mi primer cuento publicado; se titulaba “La fotografía”, y salió en La Nación. Recién llegaba a Buenos Aires -soy de Larroque, un pequeño pueblo en la provincia de Entre Ríos- y lo mandé al diario, acompañado por una carta a Margarita Caprile. Para mi sorpresa, antes de un mes estaba publicado. 
-Pero antes ya había escrito mucho. 
-Sí, tengo una anécdota muy simpática: a los once años apareció en la revista Figuritas -una especie de Billiken-, una composición de la ”alumna María Esther de Miguel”. Esto causó un gran revuelo en mi familia y en la escuela, ya que lo había mandado sin decir nada a mis padres ni a mi maestra. Tan chica, era independiente... 
-¿Sobre qué tema escribió? 
-Sobre las Malvinas, un tema que también trato en mi último libro, Dos para arriba, uno para abajo. 
-Se considera ligada a alguna generación literaria? 
-En todo caso, sería a la generación del 60, pero la afinidad fue más de compañerismo que literaria. Nos unía la actitud política y estética: nuestra postura ante la aparición de las obras de Sartre, ante el peronismo. 
-¿Quiénes eran los escritores de esa generación? 
-Bueno, podría nombrar a muchos, siempre haciendo la salvedad de que hay notorias diferencias de edad; algunos son mayores y otros más jóvenes que yo. Diría que mis compañeros de generación son Beatriz Guido, Federico Peltzer, Abelardo Castillo y Elvira Orphée, entre otros. 
-¿Ha vivido de la literatura? 
-Nunca he vivido de mis creaciones; para subsistir, he trabajado en Tribunales, fui periodista... en fin, tareas que no tenían que ver con la creación. 
-¿En qué trabaja actualmente? 
-En la actualidad, estoy en el Fondo Nacional de las Artes y colaboro en los diarios La Nación, La Gaceta de Tucumán y otros más del interior. Hasta hace poco colaboré en El Cronista Comercial, pero tuve que dejar de hacerlo. 
-Desde los inicios de la literatura universal, desde el Ion de Platón, se discute si la creación es fruto de la inspiración o del trabajo, ¿cuál es su idea al respecto? 
-Creo que la escritura es una tarea, un oficio, no te hablaría de inspiración, que suena muy antiguo; sí de intuición, de un relámpago que invade al creador, que le llega como un ramalazo. Los medios son disímiles: una palabra, una escena, una frase... Son más que sugerencias, pero luego hay que sentarse y escribir; ahí viene la parte de tarea de la escritura: hay que dejar de lado muchas cosas que a una le gustan, a nivel familiar y a nivel de diversiones, y hay gente que eso no lo comprende. 
-Además, conspira contra el escritor la situación en que se encuentra el país. 
-Por supuesto, no se olvide de que muchos de nosotros hemos sido, durante innumerables años, escritores de sábados y domingos. Y de sábados y domingos retaceados. Durante la semana, hay que trabajar, y los fines de semana, la familia y los amigos quieren que estés con ellos, lo que también es razonable, ¿no? 
-¿Reconoce influencias en sus cuentos? 
-No influencias, aunque puedo nombrarte autores que me interesan mucho: Borges, Guimaraes Rosa, Faulkner... Creo que, esencialmente, soy una francotiradora; escribo según los temas que estoy tratando; por eso, podrá comprobar las grandes diferencias que existen entre mis libros. Tengo un amplio registro de voces y modulaciones; mis obras son hijas de la voz que necesitan. Esto no tiene que ver con el paso de los años, sino con la necesidad de dar distintos envases a las formulaciones. 
-Pero algo permanece, algo que nos hace reconocer en las narraciones a una misma creadora. 
-Sí, la sintaxis; la sintaxis permanece. La melodía siempre es la misma; cambian las fiorituras con que la adorno. 
- ¿Lee novelas? 
-Soy una ávida lectora, ya sea por obligación o por placer. Últimamente, me están interesando las reediciones; leo a Madame de Stäel, a Montaigne, a Octavio Paz... Y releo contínuamente a Borges y a Cervantes, cuyo Quijote aprendí a comprender y valorar en su cabal sentido. 
-En cuanto a los personajes, los hay realista y fantásticos; le interesan ambas condiciones del ser de ficción. 
-Busco el vuelo hacia la fantasía, hacia lo mítico, en obras como En el otro tablero y En el campo las espinas. En otros libros, como en el último, me intereso por los seres realistas. Trato de recuperar la cosa coloquial, los tics, y para ello debo basarme en la realidad. He llegado inclusive a buscar fotos de los lugares que describo en mi narrativa, de modo que nada quede librado al azar, desde el punto de vista de la documentación. Creo que los escritores fallan cuando parten de un esquema mental, en lugar de partir de la vida misma. 
-Usted ha recibido la Estatuilla de Platino en la categoría Novela, otorgada por la Fundación Konex; nos gustaría que nos dijera qué es lo que más la atrae de ese género. 
-La novela me interesa porque es una posibilidad de crear mundos, implica una cosmovisión. Me brinda la posibilidad de moverme, aunque atendiendo siempre a la estructura. Pienso siempre en la estructura cuando leo, y también cuando escribo. Me gusta poder crear un mundo que se abrirá y se cerrará cuando yo así lo disponga. Además, me obliga a documentarme; me ha sucedido cuando escribí, por ejemplo, sobre personajes que sufrían de úlcera. Tuve que averiguar cuáles eran exactamente los síntomas, y cuáles los remedios que se les administraban; de otro modo, mi obra hubiera tenido serias fallas de contenido. 
-Tiene casi terminada una novela. ¿Cómo la titulará? 
-Creo que finalmente se llamará Ceybas City; narra la historia de un pueblito a través de tres familias. En ellas observo las maldades y las abnegaciones que caracterizan al ser humano, pero con un toque de humor. Trato de ver las cosas con humor. 
-Y del cuento, ¿qué le interesa? 
-Del cuento me atrae la brevedad; esa noción de principio, medio y fin. Me atrae la condensación que todo cuento debe tener -a mi entender- en el final, que debe ser inesperado. 
-¿Usted sabe cómo terminarán sus cuentos antes de empezar a escribirlos? 
-Generalmente, sí. Lo tengo pensado incluyendo el desenlace, pero a veces el personaje me supera y tengo que cambiar mis planes. 
-¿Está escribiendo cuentos ahora? 
-Sí. A mí me pasa algo singular: los cuentos se me ocurren en serie, agrupados bajo un mismo tema. Como los de las Malvinas, en Dos para arriba uno para abajo. Ahora me estoy dedicando al humor negro; son cuentos “malditos”, muy cortos, que ya andan por la media docena. Y cuando uno quiere acordarse, ya tiene armado un nuevo volumen. 

(LA VOZ DEL INTERIOR, Córdoba, 1988)