martes, 27 de diciembre de 1988

APROXIMACION A LA ESTETICA BAROJIANA

El 28 de diciembre de 1872 nacía en el País Vasco don Pío Baroja y Nessi, considerado por la crítica –junto con Unamuno y Machado- uno de “los tres grandes” de la Generación de 1898. Su obra, de una riqueza y variedad inconfundibles, ha abierto caminos a quienes la admiraron; escritores de la talla de Camilo José Cela y Ernest Hemingway, entre otros, se reconocen deudores del gran novelista español.

Taedium vitae

Tanto sus contemporáneos como los críticos actuales analizaron la estética barojiana. Resulta sorprendente comprobar que un novelista distinguido con el lauro académico tenga convicciones tan poco ortodoxas en lo que a arte se refiere. El advenimiento de Baroja a la literatura ha sido fruto de una determinada situación; el mismo autor manifestó haberse volcado a la creación porque la vida le había negado experiencias fascinantes: “Soy un hombre curioso y que se aburre desde la más tierna infancia. Si hubiera sido un hombre rico y hubiera podido pasar la vida alegremente, creo que no hubiera escrito”.
Eugenio Matus, crítico hispanoamericano, sostiene que la literatura es, para Baroja, “un remedio contra el mal de vivir”. Su afirmación se basa en el hecho de que la creación permite al artista soñar otros mundos y protagonizar sucesos que en su propia vida le son ajenos. El arte, ocupación a la que llega por circunstancias fortuitas, tiene para Baroja connotaciones lúdicras; el novelista destaca el aspecto de la literatura como juego, por su carácter desinteresado.

Realismo

Al recorrer la obra de Baroja –ensayística, narrativa o autobiográfica-, la idea que surge con más vigor es la preocupación por el realismo. En Camino de perfección, el narrador expresa su credo artístico: “El arte debe ser la representación de la naturaleza, matizada al reflejarse en un temperamento”.. La postura realista conlleva, sin embargo, cierta consciencia de las limitaciones de la mímesis; Baroja no se deja seducir por la ilusión de la objetividad. Esta afirmación del vasco, puesta en boca de uno de sus personajes, nos recuerda una frase de M. H. Abrahams; en El espejo y la lámpara, Abrahams dice: “Aunque una obra de arte, por ejemplo, se parezca mucho a un espejo, es también, en aspectos importantes, enteramente diferente”.
Pío Baroja ha advertido esta peculiaridad de la imitación; entre los escritores que se autoproclaman realistas podemos encontrar significativas diferencias al encarar un mismo tema. Sin embargo, haciendo esta salvedad, el cuentista insiste en que el arte “no es un conjunto de reglas ni nada; sino que es la vida: el espíritu de las cosas reflejado en el espíritu del hombre”; la forma en que esta realidad es evocada puede ser totalmente diferente, según la psicología y la circunstancia personal de quien la transfigura poéticamente.

Libertad

Otra de las principales preocupaciones de Pío Baroja es la libertad de que debe gozar todo hombre que se aboca a la literatura. No le interesan las reglas, ni la corrección en el uso del idioma; lo único verdaderamente importante es la expresión del yo, de sus propias vivencias y aficiones. Ignorante de todo aquello que a técnica se refiere –pues la niega deliberadamente-, Baroja pide al arte una libertad que no todas las sensibilidades admiten. En uno de sus escritos teóricos sobre la novela, afirma: “haremos todas las extravagancias, y nos permitiremos todas las libertades”. Este ha sido su postulado a través de décadas de incansable producción.
Donald Shaw destaca esta faceta de la concepción artística del vasco: “El creía que la capacidad de crear obras literarias es algo totalmente inexplicable, un don misterioso, al que no puede reemplazar el conocimiento de las doctrinas y técnicas literarias, y que elude constantemente sus dictados”. Esta es –creemos- la única posibilidad estética de un hombre que se destacó por su individualismo y su ansia de independencia.

Concepción artística

En su discurso de ingreso a la Real Academia Española, Baroja definió su concepción artística: “Me considero dentro de la literatura como hombre sin normas, a campo traviesa, un poco a la buena de Dios”; habiendo leído la obra barojiana, nada nos autoriza a pensar que el desconocimiento de reglas y técnicas haya menoscabado sus condiciones literarias. Baroja ha manifestado: “Yo, cuando leo obras excesivamente trabajadas y bien escritas, pienso: Si esto tuviera partes descuidadas y un poco abandonadas a la inspiración, quizá se leyera con más facilidad”; el novelista considera que una obra lograda de acuerdo a rígidos cánones, una obra perfecta, es como el producto de una máquina de hacer tarjetas o chocolates. A pesar de lo irreverente de estas palabras, debemos reconocer que surgen como reacción a la estética imperante en su momento; debemos reconocer, por otra parte, que Baroja está acertado cuando habla del valor afectivo de la incorrección gramatical, de su calidez y espontaneidad.
Estos postulados estéticos son los que destaca Ortega y Gasset, en un artículo de El Espectador: “Leemos páginas tras página y vamos adquiriendo la sensación de que no interesan al autor los personajes, ni lo que hacen, ni el aire que entre ellos se desliza, ni el arte de la novela, ni el arte en general”. Entonces, qué es lo que interesa a Baroja? Nada más ni nada menos que expresarse, que exteriorizar ese espíritu en el que –al decir de Ortega- se evidencia “un desdén de indio nuevo hacia nuestra vieja excelencia literaria”.

Evadirse, entretenerse...

Baroja adhiere a la literatura de entretenimiento; en este aspecto creemos vislumbrar la psicología del lector de folletines, especie de la que sus obras han heredado no pocas características. Raúl H. Castagnino, refiriéndose a la literatura de evasión, sostiene que es “una envoltura que puede aislarnos de la circunstancia oprimente”, ¡cuánto nos recuerda esta afirmación las ideas del mismo Baroja! El novelista vasco decía que el hombre imaginativo, capaz de inventar historias que divirtieran, le parecía un hombre superior; esta concepción del arte tiene sus raíces –suponemos- en el papel desempeñado por la literatura cuando Baroja era médico en Cestona. "En aquella época me dediqué a escribir cuentos e impresiones en el cuaderno donde tenía el registro de los igualados”, pronunció ante sus colegas el flamante académico; la creación literaria había ayudado al joven doctor Baroja a sobrellevar sus tediosos días de médico sin enfermos. La posibilidad de evadirse de la realidad mediante el arte es resaltada por uno de los personajes barojianos; en El mundo es ansí, la contemplación estética produce una sensación de placer: “Parece que se borra la noción de la vida real con sus penalidades y sus tristezas; parece que ya no hay en la vida miseria, enfermedades, trabajo, nada triste ni depresivo, quizá tampoco nada grande”.
Domingo Yndurain comenta esta personal concepción de actividad creadora: “Tenemos, en primer lugar, que para Baroja la literatura ha perdido toda finalidad trascendente. Para él se trata sólo de pasar un buen rato”. Pero no sólo pasa un momento agradable el autor; la distracción también se da en el lector. Así lo considera Juan Valera, el autor de Pepita Jiménez: “me he entretenido y con eso basta para que yo celebre al autor y recomiende la lectura de su libro”. Como vemos, este tipo de obras encontraba más de un adepto entre las personalidades del momento.
Frente a esta postura evasiva encontramos la que se encarna en el academicismo, en los cánones rígidos que coartan las potencias expresivas del artista. De todos modos, el arte era para Baroja uno de los temas fundamentales de la vida humana, y le proporcionaba no pocas inquietudes, por eso hace que Fernando Ossorio decida apartar a su hijo de “ideas perturbadoras, tétricas, de arte y de religión”.
.....

Este es, a grandes rasgos, el credo estético de una de las figuras descollantes de las letras hispánicas contemporáneas, credo cimentado en tres pilares fundamentales: realismo, libertad y subjetividad. Baroja ha sido, ante todo, un espíritu inquieto, amante de la independencia; este sentimiento se evidencia también en su obra.
Al escribir estas líneas, la imagen el morador de la casa de Itzea acude a nuestra memoria. Pío Baroja, “hombre humilde y errante”, ha señalado un camino.

(EL DIARIO, Paraná, 27 de diciembre de 1988)

domingo, 18 de diciembre de 1988

Carlos Roberto Morán, escritor y periodista

Carlos Roberto Morán nació y vive en Santa Fe. Es periodista, Secretario de Redacción de "Hoy en la Noticia", de dicha ciudad, y tiene a su cargo la sección de crítica literaria que ha titulado "Piedra de Sol", en "La Capital" de Rosario. Colabora también con otros medios de nuestro país y de México -en el Suplemento "Sabado" de "Unomasuno"-, Uruguay, Venezuela, Puerto Rico y Estados Unidos. Sus cuentos han aparecido en estos países y también en España y Alemania Federal; uno de ellos, "Rodeo", se encuentra traducido al polaco en la "Antologfa del nuevo cuento argentino", publicada en Cracovia en este año. Sus volumenes de narrativa, "Territorio Posible" y "Noticias desde el sur" han sido editados en México; antes de fin de año aparecerá "Noticias de Sergio Oberti", su primera obra de edición argentina. Quisimos saber cómo ve la literatura desde la doble perspectiva de escritor y periodista; sobre este tema conversamos para "La Cultura en EL TIEMPO".
- ¿Cuándo comenzó a trabajar como periodista? 
- Fue en 1968, en Santa Fe, en un medio grafico. He seguido en ello hasta el presente, cada vez mas escéptico respecto de los medios de comunicación en la Argentina, convencido de que la "libertad de expresión" se refiere, en el pais, mas que nada a las empresas, antes que a los periodistas. 
- ¿Cómo se siente en esta profesion? 
- No me siento demasiado cómodo, porque no muy seguido contribuye a la creatividad. Es obvio, hablo desde mi experiencia. Soy periodista porque conozco el oficio y lo hago -me dicen- pasablemente bien; en realidad, soy y me siento escritor, pero no stempre es facil admitirlo socialmente, y en general se trata de un segundo oficio que, en los hechos prácticos y como a mi me ocurre, se expresa en forma intermitente. 
- ¿Cuál es, a su criterio, la relación entre sus dos oficios? 
- La relación mas obvia -que a su vez genera amplia confusión- está dada por la palabra, pero el periodista se refiere siempre a la anecdota, y el escritor -lo pueden decir muy bien Joyce, Kafka, Proust, Borges, Nabokov-, a lo que acompaña a la anécdota. El resto es la confusión consumista que hace llamar "escritores" a los fabricautes de best-sellers, a quienes narran como si escribieran revistas de actualidad; pero estos hechos tan poco c1aros no pueden llamar la atención de manera excesiva, porque vivimos en una epoca donde todos son interrogantes y las respuestas brillan por su ausencia. 
- ¿Considera que su labor periodística tiene alguna incidencia en sus creaciones? 
- Mi labor periodistica -lo aclaro- es mi ganapan, tarea que sí trato de hacer con responsabilidad. Cuanto mas se vincula con la literatura, menos rutinaria se vuelve, y tambien se vincula con la creatividad; pero soy fundamentalmente un escritor de ficciones, y ellas "traducen" -por decirlo de algún modo- tristezas, alegrías, cansancios, frustraciones, logros, felicidades y derrotas. En ese sentido puede haber incidencia de lo periodístico. Tambien -lo admito- por ciertas maneras de narrar, pero yo con el periodismo tengo muchos litigios, y albergo, respecto de la creación, muchos temores. La creación -me digo- va por otra parte. Ella tiene que ver 
con la reflexión que trato de hacer, a traves de la palabra, para contarme el mundo. 

El crítico

- Como autor de "Piedra de Sol", ¿qué podría decirnos de la literatura de nuestro país en este momento? 
- Como diría Rabanal, la literatura argentina "nada en aguas bajas" actualmente. Es difícil publicar, no hay estímulos para el escritor, no se propician los encuentros, la confrontación de ideas y proyectos. Se advierten los esfuerzos aislados, los proyectos que naufragan, una y otra vez. Algunos escritores, especialmente en Buenos Aires, hacen libros por encargo o escriben sus textos tomando muy en cuenta los vaivenes del mercado; es una especie de "verdad" (obviamente, una mentira) asumida como tal. Hablo -en general- de los escritores de Buenos Aires que alguna, aunque muy menguada, posibilidad tienen de publicar. 
- ¿Qué autores prefiere usted?
- De los escritores conocidos y vivos me quedo con pocos: Bioy Casares, muy parcialmente Sabato, Blaisten, Puig, Nestor Sanchez, Piglia, Gusman, Castillo, el citado Rabanal.
- ¿Y los escritores de las provincias? 
- En el "interior", palabra reduccionista que no me gusta pero que sirve en la circunstancia, lejos del oportunismo del mercado, con intermitencias y dificuItades, hay quienes elaboran una obra valiosa: el rosarino Lagunas, el santafesino Butti, el cordobes Filloy, el salteño Aparicio, el ahora rionegrino Angelino. Supongo que habrá gente desconocida que tambien hace lo suyo, pero es muy difícil tener noticias de ella, tomar contacto con sus obras de escasa o nula circulaci6n. Es la realidad de un país que no tiene confianza alguna en su cultura, y consecuentemente la anula en base de palabras huecas y concreta indiferencia.

(EL TIEMPO, Azul, 18 de diciembre de 1988)

domingo, 11 de diciembre de 1988

Fernando Sorrentino: la fluidez de un estilo

Fernando Sorrentino es cuentista, antólogo y director de la revista de narrativa Lucanor, junto con Juan José Delaney. Ha publicado sus "trabajos en los diarios La Nación y La Prensa y en la revista Letras de Buenos Aires, que dirige Victoria Pueyrredón. A fines del año en curso aparecerá, publicado por la University of Texas Press, un volumen de relatos de su autoría. Sobre este asunto conversamos para LA CAPITAL. 
- ¿Quién seleccionó los cuentos que integran Sanitary Centennial and Selected Short Stories? 
- La selección la realizó el propio traductor, Thomas C. Meehan, y supongo que quiso mostrar una especie de “mapa” de lo que yo había escrito a lo largo de doce o quince años, como lo indica el hecho de que que ha "picoteado" en uno y otro volumen: hay un cuento de Imperios y servidumbres, dos de El,mejor de los mundos posibles y dos de En defensa propia 
- Entonces, será difícil encontrar un rasgo que los unifique. 
- Aqui ocurre como con los hijos, que, aunque sean muy diferentes, siempre se parecen un poco entre sí y un poco a sus padres. Es decir, de haber una unidad, ella se debe a que yo soy el autor de todos los relatos y, como tal, no puedo evitar parecerme a mí mismo. 
- Imaginamos que estarás muy contento, pero ésta no es tu primera aparicion en ingles, no? 
- Es mi primera aparición en un libro que sea todo de relatos míos. Antes de ahora, aparecieron en diversas revistas literarias de Estados Unidos, tales como Mundus Artium, The Texas Quarterly, Translation, Footprint Magazine, Nomroa, Webster Review' y otras unos cuantos cuentos míos, traducidos por el citado Meehan y por otros estudiosos de las literaturas hispánicas. 
- ¿Recordás los nombres de los traductores? 
- Por supuesto. Los tradujeron Norman Thomas di Giovanni, el traductor de la mayor parte de la obra de Borges; Naomi Lindstrom y Clark M. Zlotchew, entre otros. Zlotchew es, además, quien tradujo al ingles mi libro Siete conversaciones can Jorge Luis Borges, que apareció en Nueva York en 1982. 
- ¿Qué estás escribiendo ahora? 
- Cada vez que me preguntan esto, me invade una especie de vergüenza o de remordimiento. Y es que, por una u otra razón, jamás trabajo sistemáticamente en la creación literaria: llamále desorganización, pereza, falta de tiempo, escepticismo o lo que quieras. Pero, como me conviene buscarme un, pretexto, podría decir (y es cierto) que tengo la maldita costumbre de encarar al mismo tiempo muchas actividades distintas, entre las cuales la literatura es sólo una más: 
- ¿Eso es bueno o es malo? 
- Yo escribo únicamente cuando ya estoy seguro de lo que voy a hacer y cuando la fabricación de la escritura no tropieza con inconvenientes; cuando el texto me opone resistencia, prefiero darme por vencido y abandonarlo. Esto tiene su ventaja, que se traduce en la fluidez de un estilo no afectado por el fastidio del esfuerzo. 
- Hecha esta aclaración, vuelvo a preguntarte en que trabajás actualmente. 
- Me falta redactar el tercero de tres relatos largos (unas cincuenta páginas cada uno), con los que pienso formar un libro que me gusta bastante. Estoy preparando un segundo libro de cuentos, que recopila algunos relatos del agotado Imperios y servidumbres y otros aún no publicados en volumen. 
- Tenés tambien una novela inédita. 
- Sí. Creo que este año aparecerá la: novela que terminé en enero de 1986, que quiere ser fantástica. Se titula La infantina Soledad. 
- ¿Cómo ves tu obra en relación con el público lector? ¿Estás satisfecho con la repercusión que tienen tus cuentos en nuestro país? 
- Con excepción de los Cuentos del mentiroso, de los que la Editorial Plus Ultra vendió ya más de cuarenta mil ejemplares, los otros libros míos han demostrado no tener mas de cinco mil lectores cada uno. Lo cual es razonable, porque no creo que. en la República Argentina, haya mucha mas gente que lea literatura. 
- ¿Qué leen los demás? 
- Lamentablemente, el resto está constituido por ocasionales y burdos lectores de best sellers. 

(LA CAPITAL, Rosario, 11 de diciembre de 1988)

martes, 15 de noviembre de 1988

PSICOLOGIA DEL TORTURADOR

por Bruno Bettelheim, Rodolphe Bydlowski, Franco Fornari, Micheline Guiton, Monique Milhaud-Bydlowski y Roland Villeneuve. Buenos Aires, Editorial Rodolfo Alonso, 1973. 178 páginas. 

En mi búsqueda de material relacionado con la inmigración, he dado con un libro que se vincula a ella en tanto nos habla de una de sus causas: la guerra. Muchos cuentos y novelas de autores argentinos y extranjeros son testimonio de los dias pasados en conflicto, o de aquellas horas aciagas en las que la amenaza se cernia sobre los atribulados habitantes. Gran cantidad de seres humanos pereció en las contiendas y en los campos de concentración, pero muchos otros lograron sobrevivir y, algunos, emigraron hacia America. La obra que nos ocupa trata, entre otros temas, el de la supervivencia en condiciones como las que mencionamos.
El libro reúne escritos de Bruno Bettelheim, Rodolphe Bydlowski, Franco Fornari, Micheline Guiton, Monique Milhaud-Bydlowski y Roland Villeneuve. Está dividido en cuatro partes, a las que me referiré seguidamente. 
En la primera de ellas, titulada «La tortura y el torturador», Rodolphe Bydlowski, Micheline Guiton y Monique Milhaud-Bydlowski, afirman que «los psicoanalistas de distintos paises se preocuparon, sobre todo, por los efectos de la tortura en las victimas del torturador. Se hicieron pocos esfuerzos por estudiar la conducta del torturador y sus componentes psicoanaliticos». Ellos se refieren a los contextos culturales aleman y frances, y muestran las dos clases de torturadores que pudieron observar, sus caracteristicas y modo de proceder.
El estudio de Bruno Bettelheim, «Conducta individual y social en situaciones extremas», es para nosotros el mas interesante del libro. El autor fue prisionero en dos campos de concentracion alemanes y, como no se le permitia hacer anotaciones, compuso toda su obra de memoria. Según sus palabras, «no estudió su conducta y la de sus compañeros de prisión con el fin de contribuir a la investigacion cientifica. El estudio de estas conductas fue un mecanismo desarrollado ad hoc por él para tener algun interes intelectual y estar así mejor equipado para soportar la vida en el campo. Su actividad en la observacion y reunion de los datos debe considerarse mas bien un tipo particular de defensa desarrollado en una situacion extrema». En su trabajo analiza los principales efectos que se perseguían en los campos de concentracion; dichos efectos se daban tanto en las victimas como en los victimarios, y variaban de acuerdo con el fin que se deseara obtener. Bettelheim sostiene que el campo de concentración era un «medio para producir en los prisioneros cambios que los transformaran en subditos mas utiles del Estado nazi»; estos cambios se obtienen enfrentando al prisionero a situaciones extremas: el choque inicial de encontrarse ilegalmente prisionero, el traslado al campo y las primeras experiencias en él, la adaptación a la situación del campo y, por ultimo, el momento en el que el prisionero ya esta adaptado. Una vez en Estados Unidos, redacta cuanto tenia en su mente a pesar de la desnutrición que minaba su memoria, y se ocupa de las diferencias entre los prisioneros viejos y los nuevos, de las reacciones de cada uno de ellos de acuerdo a su clase social y de los cambios de actitudes respecto de la familia propia y los amigos, así como tambien de las ilusiones acerca de la vida f'utura.
Franco Fornari escribe «El proceso al nazismo», estudio en el que afirma que «Fueron necesarios Hitler y las bombas atómicas para permitirnos operar aquel definitivo proceso de verificación, por el cual podemos finalmente tomar conciencia del hecho que, cuando el Estado usurpa, sin liberarlas, las originarias y fundamentales funciones de supervivencia (que originariamente son liberadas para cada hombre por la madre), pierde originariamente su sentido». 
En «Muerte y resurrección de la tortura», Roland Villeneuve hace una aterradora recorrida por lahistoria de la humanidad, en la que alude a las convicciones de griegos y romanos, negreros, frailes españoles, traficantes de indios y otros personajes, hasta llegar a nuestros dias. La trayectoria descripta por el hombre a lo largo de tantos siglos lo lleva a esta reflexión: «La bestia humana no cambia; su sadismo menos aun. Y si han hecho falta millones de años para pasar del mono al hombre 'basta muy poco tiempo para pasar del hombre al animal'». 
La lectura completa de la obra trasciende aquello que enuncia el titulo con que se la editó. Aborda la psicologia del torturador, es cierto, pero tambien arroja luz sobre aspectos relacionados con la tortura que es necesario conocer. 

EL TIEMPO
15 de noviembre de 1998

domingo, 13 de noviembre de 1988

Adrián Linari: "Creo en el hombre nuevo"

Adrián Linari es un joven seminarista que se ha establecido en el Noreste de nuestro país, donde -al decir de Adolfo Pérez Zelaschi- "vive en, entre y con las comunidades indígenas y los pobladores mas pobres". De sus profundas meditaciones y sus vivencias en esa zona del territorio argentino, ha surgido DE MI ABUELO -NOSOTROS, LOS CREADORES DEL HOMBRE, su primer libro, publicado por CID hace muy pocos días. 
Sobre esta obra, que incluye muchos cuentos aparecidos en este suplemento, conversamos con Adrián. 
- ¿Cómo te presentarías a los lectores? 
- Me pone en un brete. No se que decir. Tal vez valga decir que tuve un abuelo que estaba hecho de pan y de ramas, que fue quien me enamoro de la escritura, y una abuela que era de canción y de sonrisas, que fue la que me enseñó a soñar. Puede poner que estoy en deuda con todos los poetas y escritores que viven entre Macondo y Comala, y que cada tanto me subo a la grupa de Don Quijote de la Mancha, sobre todo para escucharlo a Sancho. Y, para terminar, puede decir que nunca aprendí tanto como en este mundo quebracheño y montaraz, donde existe la Minga y el hacha es bandera contra el hambre. Creo que el resto no tiene mayor importancia. 
- ¿Qué tareas desempeñas en la actualidad? 
- Estoy trabajando para un proyecto diocesano de promoción humana en esta parroquia del noroeste santafesino que va desde Villa Minetti hasta Gato Colorado, limitando a1 norte con el Chaco, y al poniente con Santiago del Estero. Campesinos, cosecheros, hacheros, ladrilleros y changarines conforman esta geografía humana con la que voy caminando. 
- ¿Crees que tus cuentos guardan relación con la labor que llevas a cabo? 
- Escribir es, ante todo, una necesidad. Creo que si viviera solo en una isla del Pacifico, sin posibilidades de comunicación con la gente, seguiria escribiendo. De todas maneras, esta forma de expresión es parte de la opción de vida que he elegido. Me prometí no vivir nunca el divorcio entre lo que se dice y lo que se vive. Espero poder seguir cumpliendo con esa promesa. Hay otro punto mas que viene al caso: en un mundo en el que las mayorias no pueden gozar del pan de la palabra escrita, uno sabe que está escribiendo para un sector reducido, y que justamente no coincide con éste con el cual está caminando. Y esto se transforma en todo un reto. Hay un libro que no tiene desperdicio; se llama Mentalidades Argentinas, de Perez Amuchástegui. Según él, la finalidad de Hernandez al escribir el Martin Fierro era, por un lado, la de denunciar una praxis criminal del gobierno de entonces, y por otro, penetrar en aquel mundo gaucho que no sabia leer, para entusiasmarlo con la lectura. Y lo logró. Y aqui, en el chaco santafesino, lo sigue logrando. 
- Veo en tus textos una preocupación constante por la superación de la Humanidad, ¿siempre podemos forjar nuestro destino, "crear al hombre"? 
- Creo en el Hombre Nuevo; si el Hombre Nuevo no fuese posible, todo, desde el Evangelio hasta las luchas tendientes a forjar un mundo un poquito mas humano, conformaría un absurdo, un grito perdido en el horizonte. Sin embargo, hay condicionamientos que se nos imponen. Vamos hasta el fondo del asunto: nos quieren encauzar, imponernos arquetipos -los de la era Rambo, por ejemplo-, encerrarnos en este totalitarismo que, como tal, no tiene sentido humano. El bombardeo a la propia cultura es un hecho deliberado que nos impide –o, al menos, eso es lo que intenta el que bombardea- forjar nuestro destino como comunidad concreta. 
- ¿A qué condicionamientos te referís específicamente? 
- El hambre, el exodo constante en busca de fuentes laborales, etcetera, son condicionamientos poderosísimos; casi se vuelven determinaciones. Digo «casi», aunque a veces terminen en la sepultura; digo «casi», porque si no, el futuro no seria posible, y mirando hacia atras, vemos que un poquititito aI menos hemos crecido. Entonces, a pesar de estas casi determinaciones, creo que es posible seguir creciendo hacia lo humano. 
- En tus cuentos, hablas del ser humano independientemente de su dios, ¿estamos tan solos frente a nuestro destino? 
- Vamos por partes que esto tiene mucha miga. En primer lugar, creo que hay que superar ese divorcio, ese dualismo tan peligroso entre lo de mas allá y lo de mas acá, como se dice. Digo tan peligroso porque, bien entrado el modernismo, a unos cuantos semejante lectura maniquea los llevó a la hoguera. Como Teilhard de Chardin, creo que todo lo que humaniza, cristifica, y todo lo que cristifica, humaniza. Es un solo camino, una sola historia; llámese la de una sociedad sin a1ienaciones, llámese la del Reino de Dios. 
- ¿Estamos solos en esta labor? 
- Yo creo, al reves del dicho, que es Dios quien propone y es el hombre quien dispone. La historia del Pueblo de Israel es una propuesta de Dios y un Sí o un No dado por respuesta desde la gente. Es Yave quien invita a partir a la Tierra Prometida, y es Abraham quien recoge el guante. Y ese Yavé va caminando constantemente con los suyos. No, no estamos solos, pero crear el Hombre Nuevo implica tomar decisiones, y todo el que debe tomar decisiones sabe que la libertad de optar tiene sabor -entre otros sabores- a soledad tremenda. 
- ¿En qué hombre crees? 
- No creo en el hombre apolíneo, en el semidios que solo transforma todo un mundo; ese hombre es soberbio, solitario. Creo en el Nosotros, en ese caminar comunitario que, en algunos momentos, sí, habrá que andar a solas, pero en nombre de todos, por todos y para todos. Circunstancialmente. 
- ¿Qué esperas de tu libro? 
- Que deje de ser mío para que sea de Nosotros. Que en verdad aporte algo en esta caminata hacia el Hombre Nuevo, hacia el Nosotros. 

(PREGON, Jujuy, 20 de noviembre de 1988)

EL PENSAMIENTO DE CERVANTES

por Américo Castro. Editorial Crítica. Barcelona. 406 páginas.

El volumen que nos ocupa es un facsimil de la obra publicada en 1925 en los anejos de la "Revlsta de filología española". Se reproduce, dada la importancia de este estudio, la tapa, contratapa, índice y anuncios de otras publicaciones, tal como aparecían en la primera edición. 
A principios de siglo, Américo Castro pensaba la obra de Cervantes según las pautas corrientes en su tiempo; se lo veía como el creador del Quijote, como un artista genial, pero no se ahondaba en otro tipo de cuestiones. En 1916, el ensayista comienza a advertir otras posibilidades al analizar el tema del honor. En esa oportunidad comprueba que el escritor reacciona en forma diferente de los dramaturgos; la divergencia de criterios no podia entenderse -dice Castro- como fruto de un espíritu compasivo y cristiano, sino como resultado de la concepción renacentista de la vida. A partir de ese momento, un nuevo panorama se abre ante el estudioso. Iluminado por su intuicion, enfoca diversos puntos del pensamiento cervantino. Encontraremos, como era de esperar, el tema de la realidad; este asunto fue particularmente importante para los hombres del Renacimiento. Vinculado a él está el de la experiencia: "La experiencia en todas las cosas es la mejor maestra de las artes". Es, para el escritor, fuente y garantia de conocimiento. 
Américo Castro se ocupa también de aspectos cotidianos, como el matrimonio; a lo largo de esclarecedoras páginas presenta la opinión de Cervantes sobre los casamientos concertados por los familiares, y sobre las consecuencias de esta práctica social. Asimismo, analiza el conocimiento de las ciencias que evidencia el autor, su tratamiento del tema de la astrología y de la hechicería, la caracterización que hace del pueblo español. 
"El pensamiento de Cervantes" ahonda en la creacion de una de las maximas flguras de la literatura universal, descubriendo sus aspectos críticos y sus cuestionamientos, algunos de ellos de inusitada actualidad. 
Este aporte significa, pues, un nuevo contacto con una obra precursora en multiples planos del arte y del pensamiento. 

(LA PRENSA, 13 de noviembre de 1988)

domingo, 6 de noviembre de 1988

Roberto Glorioso: “elaborar un yo universal"

Roberto Glorioso nació y vive en Azul. Escribe cuento, poesía y teatro, y ha sido distinguido con numerosos premios, entre los que recordamos el Premio Estímulo a los escritores del interior, otorgado por la Sociedad de Escritores de La Plata, el Primer Premio Cuento en el Concurso Centenario de la Sociedad Rural y dos galardones de LU 10 Radio Azul, en 1985 y 1986 respectivamente. Publicó Los olvidos imperecederos y Comuniones de silencio. 
Hace pocos días ha aparecido su tercer libro de poesía, Lejanías conjuradas. Dos temas se reiteran en estos poemas -el fuego y el hombre-; esos temas podrían reducirse a uno solo: el del fuego prometeico. "Mi suburbio interior/ ya desespera/ por volcarse/ a los fuegos/ de otra historia", canta. ¿Cuál será esa historia? Una nueva vida que lo aleje de los pesares, o la vida mas íntima que le revele su propio ser inmerso en el mundo. En "Meridiano" encontramos también la idea del fuego: "Camino/ arrancando los/ incendios/ del expatriado/ meridiano/ que me traza”. Como ser humano, el poeta siente que el universo no le pertenece, que es un hombre en el vasto desierto de la contemporaneidad. Y entonces, piensa en Dios... Hondos, metafísicos, madurados en la soledad de la efusión lírica, estos textos quieren compartir un mensaje que, si no es de esperanza, lo es de autenticidad. En ellos -dijo Miguel Angel Viola-, "están ya encendidas las hogueras del futuro". 
Sobre esta obra, publicada por la editorial azuleña América, conversamos con el escritor, durante su reciente visita a en Buenos Aires. 
- Este libro se abre con la "Anticipación", de Miguel Angel Viola. En esas páginas, Viola habla de una notoria evolución en tu poesía, ¿estás de acuerdo con él? 
- Siempre debemos estar agradecidos a los criterios de la bondad, pero creo que una simple lectura de mi obra anterior supone que concuerde con el juicio de Miguel Angel Viola, a quien no llegué a conocer personalmente porque la muerte nos ganó de mano. 
- ¿En qué radica, entonces, la evolución? 
- Lejanías conjuradas, además de evidenciar una caótica frescura, sufre un despojo idiomático donde las palabras son las esenciales para determinar las transgresiones de uno mismo frente a los temas de la poesía. 
- ¿Por qué elegiste ese titulo? 
- Este título nace del insomnio o quizás de imágenes oníricas, pero no puedo precisar exactamente por que lo elegí. Sí se que esas dos palabras, desde que se me presentaron como una visión imprevista, fueron las que mejor definían la propuesta del libro. 
- Cada poema está dedicado, ¿Cuál es la relación que te une a las personas mencionadas? 
- Una relación de gratitud y amistad. Ellos son los elementos formativos, los seres horizonte, que desde el vamos me estimularon. y corrigieron, haciendo lo posible para que no me apartara de este camino. 
- Dios y el hombre aparecen como motivos en tu lírica, ¿qué buscás al tratar estos temas? 
- De los seis grandes temas que desde siempre deslumbraron al poeta, y que son nada más y nada menos que la tierra, el hombre, el amor, el dolor, la muerte y Dios, inconscientemente hago hincapié en esas dos prioridades como una manera de abarcar, más allá de la propia identidad, el territorio o la comarca de todos. Pienso que prescindo de un yo personal, para elaborar un yo universal. 
- ¿Sos creyente? ¿Cuál es tu idea de la trascendencia? 
-Creo en ese Dios que, más allá del silencio, nos está dando todas las respuestas, pero también creo que la idea de trascendencia la develaremos en el último instante de la tregua. 

(EL TIEMPO, Azul, 1988)

domingo, 16 de octubre de 1988

MARIA CRISTINA BRUSCA: ACUARELAS PARA EL RECUERDO

María Cristina Brusca es ilustradora. Ha realizado tapas para los volúmenes de muchas editoriales, entre las que se cuentan Orión, Torres Agüero, Legasa y Sudamericana. Para esta última está ilustrando Recuerdos de la abuela, un libro sumamente original que fascinará a los lectores, ya que ha sido pensado para que participen en él. Para conversar acerca de su trayectoria y acerca de esta obra, la entrevistamos en su estudio en el barrio porteño de Flores. 
- Las ilustraciones que nos mostrás revelan un profundo conocimiento de la técnica, ¿con quienes te formaste? 
- Estudié la especialidad de Libro y Publicidad en la Escuela Fernando Fader,y después me recibi de Profesora Nacional de Diseño Gráfico en el Instituto Superior del Profesorado Técnico. También estudié dibujo y escultura durante varios años en talleres particulares, con Manassero y Leo Vinci. 
- ¿Cuándo empezaste a dlbujar tapas? 
- A partir de 1973 alterné la actividad plastica con el trabajo de grafica en mi pequeño estudio de diseño. Hacía tapas e ilustraciones para varias editoriales. Uno de los trabajos mas interesantes fue el diseño e ilustración de las miniaturas de Torres Aguero; me refiero a las tapas de las colecciones de tango "Cancionero" y de poesía lunfarda basada en la gráfica de principios de siglo: las partituras de tango, la revista Caras y Caretas, los afiches y la publicidad de la època. Por ese entonces comencé a ilustrar libros para niños, una actividad que me fue ganando, y a la que me dedico ahora casi exclusivamente. 
- Nombramos algunos de los libros que ilustraste para chicos. 
- Bisa Vuela y El Diablo Ingles, de María Elena Walsh; La puerta del sótano, de Graciela Montes, y El paseo de los viejitos, de Laura Devetach. Para la Editorial Orión realicé las tapas de la Colección Tobogán, para chicos de ocho a trece años, dirigida por Poldy Bird. Es una colección muy cuidada, desde la selección de textos hasta la impresión y encuadernación de los libros y, por supuesto, las tapas. 
- ¿Cómo hacés cada tapa? ¿Conversas con Poldy Bird? 
- Sí. Para hacerlas, luego de una primera leida a los textos, charlamos con Poldy acerca del contenido, su sentido literario, el autor, el titulo, y de allí surge la imagen que queremos comunicar a los chicos con la tapa. 
- ¿Cómo debe ser esta imagen? 
- Ademas de ser bella y clara, debe -para mi- conservar la alegría y el humor. Como te decía, después de conversar con la directora, hago dos bocetos o maquetas de tapa, que Ie presento a Poldy. Ella es muy exigente y conoce bastante del terna. De manera que discutimos hasta elegir uno, a veces con modificaciones; por ejemplo, la letra del titulo más grande o mas chica, un cambio en los personajes o el color del fondo. 
- ¿Y después? 
- Preparo el original para la impresión. Este trabajo depende de la imagen que se va a utilizar; puede ser una ilustración realizada por mí o por otro ilustrador, una fotografía o una reproducción de un cuadro. Compongo la tipografia para los títulos y el autor; estos elementos van montados en un cartón donde escribo, además, una cantidad de indicaciones tecnicas, para el fotocromista, que es el encargado de hacer las peIículas para la impresión. 
- ¿Qué estas dibujando ahora? 
- Actualmente, ademas de mi trabajo para la Colección Tobogán, hago las tapas de Editorial Legasa, y estoy terminando para Sudamericana las ilustraciones de Recuerdos de la Abuela, un libro dirigido por Canela, con el diseño de Helena Holms. 

Una novedad en la Argentina 

- Este tipo de libro aun no es conocido por el publico de nuestro pais, aunque se han editado algunos similares en otros lugares del mundo. ¿Podrias describirlo? 
- Como su título lo indica, será escrito por cada una de nuestras abuelas con los datos, anécdotas, fotos de sus padres, hijos y nietos. Las guiarán los textos de Mirta Goldberg, y será un libro o album de la historia de cada familia, el primero en nuestro pais de estas caracterlsticas. 
- Es un volumen para completar con textos y fotos. Debe haber sido un trabajo muy exigente para vos, por su originalidad. 
- Fue una tarea muy interesante. A traves de sesenta y cuatro paginas ilustradas en acuarela, procuré rescatar para la memoria los objetos, costumbres y actitudes que fueron nuestros desde principios de siglo hasta hoy. 
- Tu trabajo de ilustradora debió contemplar también la participación de cada abuela. 
- Claro, y esto se traduce en ciertas necesidades de la obra. Fue un dificilísimo trabajo de diseño. El libro tiene que estar bien hecho, claro y bello sin escribir, pero no tiene que quedar sobrecargado cuando está escrito. 
- Veo, en los originales que tengo en mis manos, que cada generación de la familia está ilustrada con motivos de época. ¿De dónde los tomaste? 
- Realice un importante trabajo de documentación; busco ilustrar cada momento a través de objetos o actitudes corporales. La historia de la familia comienza, según la idea de la autora, a principios de siglo o antes, pues la abuela escribe sobre sus propios abuelos; entonces, tuve que conseguir postales y revistas de la época, fotos de diferentes familias, objetos que pertenecieron a nuestros antepasados, catálogos de viñetería comercial. Utilicé todo aquello que puede servir para testimoniar la vida cotidiana en un país que no tiene memoria, que no piensa en las cosas que deja de lado en su afán de progreso. 

(EL TIEMPO, Azul, 1988)

jueves, 13 de octubre de 1988

Graciela Scheines: para leer a Bioy Casares

Graciela Scheines es licenciada en Letras por la Universidad Nacional del Sur y doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires. Fue docente en ambas casas de altos estudios e investigadora del Instituto de Literatura Argentina de la universidad capitalina. Es autora de Juguetes y jugadores -premio de Ensayo Coca Cola, 1981-, Los juegos de la vida cotidiana y El viaje y la otra realidad, publicado por Editorial Felro hace muy poco tiempo. Sobre esta última obra conversamos, para LA CAPITAL. 
- ¿Cómo conociste a Adolfo Bioy Casares? 
-Yo me desempeñaba como investigadora en el Instituto de Literatura Argentina, donde trabajaba bajo la dirección del profesor Pagés Larraya. Habia elegido la obra de Bioy y, despues de un tiempo, el profesor Pagés me dijo que la próxima etapa era entrevistar al autor. Averigüé su número de telefono y comencé a llamarlo; cada vez que me comunicaba, alguien iba a preguntar y me contestaba que había salido de viaje. Imaginate cómo me sentía. 
-¿Qué hiciste entonces? 
- Le envié mi libro Juguetes y jugadores -mi tesis de doctorado, dirigida por Eugenio Pucciarelli- y una cartita, diciéndole a qué hora y qué día iba a llamarlo, aclarándole que precisaba una sola entrevista. Llame ese día, y me atendió. No fue una única entrevista: fui, durante un año a verlo casi todas las semanas. 
-Me imagino que habrás aprovechado para dilucidar muchos puntos de tu ensayo. 
- Sí. Hablamos sobre su obra. Yo la tenia muy trabajada; había analizado sus cuentos y novelas fantásticas. Pero también encontramos otros temas en común. 
- ¿Sobre literatura? 
- Mas precisamente sobre un escritor. Yo soy de Bahia Blanca. En el año '30, Ezequiel Martinez Estrada compró una chacra en Goyena, con el dinero del Premio Nacional de Literatura, otorgado a Radiografía de la Pampa. Mi padre, Gregorio Scheines, era muy amigo de Martinez Estrada y su esposa, Agustina; cuando yo era chica pasábamos los veranos en la chacra de ellos. Cuando el ensayista enviaba cartas, para que mi padre nos las leyera, las firmaba "Tío Ezepiel", pues yo aún no sabia pronunciar correctamente su nombre. Como Bioy Casares conoció mucho a Martinez Estrada, pudimos compartir anécdotas familiares, y se dio un intercambio muy grande. Por otra parte, Bioy tiene una gran afinidad con mi padre: yo diria que es una afinidad de tipo generacional, han compartido lecturas, amigos, personajes de la literatura... Ellos sólo se conocian por carta, pero había un contexto que los aproximaba. 

Diálogos, cuentos 

- ¿Cuáles son, a tu criterio, las ideas que vertebran tu ensayo? 
- Son dos. Primeramente; destaco la forma original en que trata el cuento fantástico; esta forma es muy diferente a la tradicional. El cuento fantástico; que tuvo su epoca de oro en el siglo XIX, es definido por Todorov o Caillois mas o menos así: "En un ambiente cotidiano, familiar, lentamente empieza a filtrarse lo sobrenatural, o irrumpe violentamente". En Bioy no ocurre así; el personaje viaja a una tierra lejana o a la quinta de un amigo; y allí vive una aventura fantástica. Luego surge el problema de si.pueden volver o no. Algunos vuelven, aunque marcados; otros, no pueden regresar, quedan atrapados en la realidad sobrenatural. 
- ¿Cuál es la segunda idea vertebradora? 
- Busco las obsesiones del autor en novelas y cuentos. Estas obsesiones se dan con diversos matices. Por ejemplo, casi siempre aparecen medicos, hospitales, especialidades geneticas. Cabe destacar que los hospitales aparecen camuflados; los médicos están al margen de la medicina oficial; son casi, brujos. No están sustentados en la medicina oficial; trabajan en lugares perdidos de la Patagonia, siempre disimulados tras una apariencia. Encontraremos clinicas psiquiatricas en las que se realizan experiencias genéticas; se intenta producir personajes en serie con evolución muy rapida, que crecen a una velocidad muy superior a lo normal. Es constante la voluntad de vencer barreras casi metafísicas. Se da el viaje en el tiempo, la búsqueda de la eternidad. 
- ¿Cuál fue el grado de incidencia de Bioy en tu trabajo? 
- No modificó nada, aunque sí agregamos algo. Nosotros habíamos mantenido un diálogo muy rico, en el que yo le hacía preguntas desde dentro de su obra; fragmentos de estas conversaciones fueron incluidas en el volumen. Algunas veces, el escritor confirma mi teoría; otras, aporta datos de su infancia, recuerda algún juego de su niñez. 
- Tambien incluiste cinco cuentos.¿A qué obedece esta decisión? 
- Estos cuentos fueron elegidos entre los dos; fueron un regalo del autor. El me dijo que quería leer mi trabajo; se lo llevé y me dio su opinión: "Mire, Graciela. ¿Ve mi escritorio? Está lleno de carpetas y monografías sobre mi obra, llegadas desde distintos países, pero yo prefiero su ensayo; en él hay aire, frescura, originalidad". Te aclaro que no manejé bibliografía; lo encaré como un juego. No leí lo que otros escribieron sobre el mismo tema, sino que busqué, yo sola, características, temas recurrentes. 
- Los cinco cuentos no fueron el único regalo del escritor, ¿no? 
- Me hizo otro regalo: me sugirió que su nombre apareciera en la tapa, junto al mío, y así fue editada la obra. 

(LA CAPITAL, Rosario, l3 de octubre de 1988)

domingo, 18 de septiembre de 1988

Domingo Bravo: la docencia y el quichua

Domingo Bravo es conocido en el norte de nuestro país por sus méritos de estudioso del quichua, al que ha dedicado su vida entera; tres de sus trabajos han sido premiados y publicados por la Universidad Nacional de Tucumán. 
Pero también ha sido maestro durante largos años; esta etapa es evocada en su Cuaderno de Impresiones, reeditado recientemente por la Editorial Herca de su provincia. En el año 1942 Domingo A. Bravo escribió a introducción a esta obra; allí nos dice que ha compuesto su libro "con retazos de vida”. Son recuerdos de sus años de maestro, en las escuelas Domingo Carrizo, de Rio Hondo; Felix Frias, de la ciudad de Frias; Almafuerte, de La Banda. y la Escuela Normal Doctor Jose Benjamin Gorostiaga, de la misma ciudad, ubicadas todas ellas en la provincia de Santiago del Estero. En alguna oportunidad el autor se refiere a la década del 30, pero no podemos decir a ciencia cierta si todos los recuerdos provienen de ese período. En las páginas encontramos la descripcion de las condiciones en las que se brinda enseñanza en el interior del pais. La pobreza aflige tanto a los alumnos como a sus maestros. En "Compensación" encontraremos la pintura de las afrentosas circunstancias por las que atraviesa el docente a quien se adeudan varios meses de sueldo. Pero no todo es tristeza y escepticismo en estos relatos, pues los ilumina una misma ternura; el amor por los alumnos. que hace llevadera la vida ingrata de quien se ha dedicado a elIos. En estas narraciones aparece el maestro como el guia espiritual, el asistente social, el reemplazante de un padre que no está ya en este mundo... Todas las tareas son las suyas, y todo se espera de él. Reconocido en nuestro medio por su actividad literaria y periodistica, Domingo Bravo nos hace lIegar, en este libro, un calido mensaje de amor y de superación, pero nos dirige tambien un lIamado de atención que no debe ser desoído. De la educación de un pueblo depende su futuro. 
Bravo es, además, poeta, autor de "versos santiagüeños", como gusta decir. Sobre estas diferentes facetas de su personalidad, versó la entrevista que mantuvimos para “La Cultura. en EL TIEMPO". 
- ¿Por qué ha titulado su libro Cuaderno de Impresiones? 
- Porque lo he compuesto con retazos de vida, he ahí la razón de su titulo. Son episodios escolares presentados por orden cronológico, casi con rigorismo de historia. 
- Deducimos que, tratándose de "retazos de vida", los personajes no serán creación suya. 
- No. Todos los personajes que intervienen en él son reales y ocupan, con nombre y apeIlido, sendas páginas en los libros de estadísticas. La imaginación ha entrado, únicamente, como auxiliar de forma para dar alguna plasticidad y colorido a la factura literaria. 
- La obra se abre con la evocación de esa jornada memorable en la que usted rindió su último examen y se graduó de maestro. ¿Cómo la recuerda. pasados más de cincuenta años? 
- Esa emoción sólo pudo ser igualada, años más tarde, por la que me proporcionó el Rectorado de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, al nombrarme "Profesor Honoris Causa" de dicha casa de altos estudios. 
- ¿Cuándo sucedió esto último? 
- El 23 de octubre de 1985, siendo Rector el Ingeniero Civil Enrique A. López. 
- De modo que ser maestro y ser profesor son las actividades que mas alegría le proporcionaron. 
- Sí, fueron para mí momentos de honda significación: el momento en que la Escuela Normal me hizo maestro, anhelo abrigado desde mi niñez, y aquel en el que la Universidad Nacional de Santiago del Estero, por la generosa decisión de sus miembros, me nombró Profesor Honoris Causa. 
- Su labor tuvo mucho que ver con la incorporación del quichua como materia universitaria. ¿Cómo se denomina esta asignatura? 
- La materia ha sido incorporada por la Universidad a sus programas de enseñanza bajo el titulo de Lingüística Regional Quichua Santiagueño-Castellano, dentro de la amplitud de la Lingüística General, donde funciona como valioso tema el bilingüismo castellano-quichua de nuestra provincia. 
- ¿Cuáles son los aspectos que se estudian? 
- El contenido de la materia recoge las esencias del terruño que nos llegan como mensaje de eternidad desde los hontanares profundos de la raza, desde más allá de la historia, desde el fondo del tiempo. Santiago del Estero tiene el privilegio de recoger ese mensaje, y nuestra Universidad, de llevarlo a la cátedra en el documento vivo de la lengua, porque el vehículo natural de la comunicación de la cultura de un pueblo es su idioma. 
- Pero usted también es poeta. Hablemos de Visiones, su último libro de poemas. ¿Cómo lo definiría? 
- Es algo así como el cuaderno de bitácora de las sensaciones producidas en mi ánimo por los cambiantes giros que ofrece la bidimensión de mi mundo: el interior, que se encuentra dentro de mí, y el exterior, en el cual me encuentro inmerso yo. 
- Los temas de sus poemas son sumamente variados. ¿Cómo surge su lírica?
- Ninguno de mis temas ha sido buscado deliberadamente. Todos vinieron a mi universo en espontáneo movimiento de seres y de cosas. Por eso mis versos no tienen pretensión alguna. Nacieron en mí y salieron del ámbito bidimensional de mi mundo con el espontáneo movimiento del alma herida por una emoción; hoy, cobrando alas en las páginas de un libro, tienden su vuelo hacia otros mundos. 

(EL TIEMPO, Azul, 18 de septiembre de 1988)