domingo, 26 de julio de 1987

PIO BAROJA, CUENTISTA

Pio Baroja, el autor de inolvidables novelas, cultivó tambien otras generos literarios. Se recuerdan sus ensayos, poesias, memorias, articulos periodísticos, cuentos y relatos cortos. Leonardo Romero Tobar destaca la importancia de estos ultimos, "en los que hizo su aprendizaje de narrador y con Ios que contribuyó de modo decisivo a la evolución del genero en la moderna cuentistica española".
Los cuentos, escritos por Baroja al principio de su larga carrera literaria, surgieron como consecuencia del tedio del escritor en un pueblito al que habia acudido para desempeñarse como medico: "Tenia alli un cuademo grande, que compré para poner la lista de las igualas, y como sobraban muchas hojas me puse a lIenarlo de cuentos". Su sobrino, Julio Caro Baroja, afirma que el vasco partió de sus experiencias de estudiante ciudadano, de medico rural, y de industrial madrileño. "A las experiencias vitales hubo de darles un sentido literario -comenta Caro Baroja-, atendiendo a las lecturas propias de los jóvenes de su epoca: no sólo en Madrid, sino tambien en Paris, en Londres, Roma o Berlin". 
Acerca de los temas abordados en las primeras narraciones, Donald Shaw dice: "Un profundo sentido de amargura y repulsión por la miseria de la vida, la crueldad de la gente y la dureza de la sociedad, domina Vidas sombrias. Los temas caracteristicos de estos cuentos son el triunfo de la avaricia y el miedo sobre los impulsos nobles ('La sima”, 'Un justo'), de la desilusión sobre el amor ('Playa de otoño', 'Lo desconocido', 'Agueda'), de la miseria y el sufrimiento sobre la esperanza ('Marichu', 'Parabola' 'Hogar triste'), y el predominio de lo innoble ('Conciencias cansadas'). Un par de cuentos se destacan en el conjunto, a criterio de Shaw: "Especialmente significativos son 'EI arno de la jaula', sobre la sordera e indiferencia de Dios v 'Nihil', cuyo enfasis recae en la futilidad de toda acción revolucionaria". 
En Vidas sombrias encontramos cuentos que nos hablan de esa medicina rural, personalizada pero deficiente, ejercida por galenos que poco podian ganar en pueblos tan pobres. "Noche de medico" v 'Mari Belcha" reflejan claramente las costurnbres vascas de fines del siglo pasado. En ambos presenciamos un nacimiento asistido por el joven doctor Baroja; el cuentista presenta la escena poeticamente: "Yo iba a ver a tu madre a cada paso a la alcoba -dice a Mari Belcha-, una alcoba pequeña, de cuyo techo colgaban, trenzadas, las mazorcas de maiz, ( ... ) yo veia por las ventanas el monte lIeno de nieve y las bandadas de tordos que . cruzaban el aire".
Baroja consideraba muy correcto escribir sobre su tierra y su gente: "Que yo sea vasquista es lógico dice en sus Memorias-, porque a mi me gusta el ambiente gris y húmedo, el campo verde, los montes con robles o con hayas y el humo que sale de las chimeneas como hebras azules y blancas ... ". Eugenio Matus señala que Baroja es un escritor vasco, y defendió su vasquismo frente a Unarnuno y Salaverria; esta fuerte pasion por su raza se evidencia tambien en sus cuentos, ya sea en los de la primera epoca, como en aquellos que les siguieron.
Mary Lee Bretz encuentra una circunstancia decisiva en lo que respecta al vasquismo de Baroja: "Es frecuente atribuir un renacido amor por las regiones vascas a la estancia de Baroja en Cestona como medico rural –anota-. Los relatos escritos en esta epoca y situados en tierra vasca reflejan este cariño por la región, exagerado a veces en un sentimentalismo excesivo". 
En algunas narraciones aparece la indagación acerca de la condicion humana, de sus penurias e infortunios. Entre ellas, mencionarnos a "Marichu", protagonizada por una mujer que ve morir a su niño. Desconsolada, sale en busca de quien pueda devolverle la vida; nadie puede hacerlo, pero un hombre "decrepito, encorvado y de pelo blanco" Ie dice que el chico sólo resucitará si los albergan -a Marichu y a su hijo- en una casa en la que no se recuerde alguna desgracia. Esperanzada, la mujer recorre todas las aldeas, todas las ciudades "y en todas partes reinaba la tristeza y en todas partes el dolor. Cada pueblo era un inmenso hospital lleno de carne enferma, que se quejaba con gritos delirantes". AI ver esto, Marichu comprende que el dolor y la desgracia acompañan al hombre durante toda su existencia. 
Relacionada con este tema, aparece la pregunta barojiana acerca del mas allá y de la existencia de Dios. En el cuentista se oponen dos sentimientos: cuanto Ie enseñaron acerca de la justicia divina y aquello que él, como medico, debe observar cotidianamente. En "EI amo de la jaula", Baroja intenta explicar este dilema: "Hubo un tiernpo glorioso -afirma- en que EI nos oía y las imágenes de !as virgenes y de los santos se nos aparecian en !as grutas de la tierra y en las olas del mar; pero como es cierto que estamos en decadencia y que caminamos a la perdición, ya no nos atiende".
No faltan en los cuentos los toques ironicos; un vasco arnante de su tierra, pero profundamente decepcionado, la critica sin piedad, haciendo gala de la "ironia burlona" de la que habla Bretz. La narración titulada "Las coles del cementerio" es un claro ejemplo de la ironía barojiana; en este cuento -subraya su sobrino- "los tipos vascos rabelesianos hacen su aparición, con aquel tipo de humor que nadie ha sabido recoger mejor que mi tio, hombre mucho mas jovial de lo que se cree y dice la leyenda". 
Estos cuentos se han convertido en un clásico de la literatura española contemporánea; fueron traducidos inclusive al japones y al chino. En ellos, Baroja aparece como el retratista de una sociedad, como el intelectual que, en plena crisis del 98, hundió su estilete en lo mas profundo de las almas.