jueves, 26 de marzo de 1987

EL ARTE, UNA EXPERIENCIA VITAL

La actitud estetica se encuentra presente en la vida de todo ser humano, cualquiera sea el estrato social al que pertenezca y el grado de instrucción al que haya tenido acceso. Aun las culturas mas primitivas poseen una tradicion artística comun y vuelcan en ella sus emociones, volviendolas imperecederas; puede tratarse de una monumental obra literaria, de una composicion musical o, simplemente, un cacharro de arcilla. 
Fernando Moliné ha expresado, en su libro Fundamentos de la Teoría del Arte, interesantes opiniones al respecto. Segun el estudioso, frente al hecho estetico se hacen posibles diversas actitudes, a las que otorga jerarquía de roles; habla así acerca del rol del artista, el receptor, el crítico, el docente y el mecenas. 
EI rol se caracteriza --nos dice-- por ser “una conducta reiterada, de la cual puede ser consciente un hombre en cuanto a la responsabilidad o funcion cultural cumplida". En el caso específico del rol artístico, cabe acotar que el mismo se da en coparticipacion con otros roles, integrandose así a la totalidad de las conductas del ser humano. 

El artista 

En primer lugar, el hombre puede asumir frente al arte la actitud de creador. La polemica acerca de las condiciones en que se efectua la actividad artistica se sostiene desde hace centurias. Antes de la era cristiana, PIatón establece su personal posicion estetica, sustentada en principios filosoficos y religiosos. Según leemos en Ion, la creación es el fruto de la inspiración de los dioses, hecho que explica que el artista sea capaz de expresarse en un lenguaje creativo y no en otro y sólo acerca de determinados temas. Unicamente el influjo de la divinidad puede hacer que el rapsoda con quien mantiene el dialogo vibre con los versos de Homero, y no pueda emocionarse con los de otro poeta. Luego de examinar cuidadosamente la cuestión, mediante el conocido .método dialógico, el filosofo concluye: “no al arte sino a una inspiración divina se debe el que digas tan bellas cosas sobre Homero, por estar tú poseido y sin ninguna ciencia”. 
Otros autores, por el contrario, estiman que la creación obedece más al respeto de las normas que a la inspiración. Algunos de ellos son Nicolas Boileau y Edgar Alan Poe, quien en su "Metodo de Composición" explica racionalmente el camino seguido para crear el poema "EI cuervo". indicando, inclusive, la razon por la que eligió el estribillo "never more". Obviamente, el trabajo no hubiera sido fructífero de no preexistir un talento como el del poeta, pero es interesante destacar la atención que el mismo otorga al proceso de maduración de la obra. En cuanto a la genesis, estudiosos de nuestro siglo, como C. Jung, nos alertan sobre las fuerzas subconscientes que pueden imperar en la mente del creador al elegir un tema, fuerzas que muchas veces son desconocidas por él. 

El receptor 

El segundo de los roles estudiados por Moliné -y el que se da más frecuentemente- es el de recipiendario. Todos somos, de alguna manera, destinatarios del arte; el rol de receptor no es, en absoluto, pasivo. Este es e! postulado fundamental de la teoria de Umberto Eco, quien. expresa en su Obra Abierta: "La apertura es la condicion de todo gozo estético y toda forma susceptible de gozo en cuanto dotada de valor estético es abierta". Ahora bien, en la actiud de apertura pueden percibirse variados efectos; algunas obras nos conmoverán, otras no lograrán hacerlo. Cuando el artista llega, a traves del tiempo y el espacio, al espiritu de quien recibe su legado, se verifica la experiencia sinfronica, entendiendo por "sinfronimo” -señala Raul H. Castagnino- la “coincidencia espiritual, de estilo, de módulo vital, entre el hombre de una época y los de todas las épocas, de los proximos y los dispersos en el tiempo y el espacio". Este concepto está vinculado -a criterio del académico- con el de clasicismo, ya que lo que indica el carácter clasico de una obra es, precisamente; "su capacidad para lograr resonancia en espiritus distantes". 

El crítico 

Participando de los dos anteriores, encontramos el tercer rol: la actividad crítica. Todo critico es, si ejerce seriamente su oficio, un receptor de la obra, a la que analiza y trata de explicar, y un creador, ya que colabora en la concrecion de ese objeto artístico. El juicio es, lógicamente, subjetivo, y se ve influenciado por ciertos cánones vigentes, que cambiarán según las epocas. Andre Richard considera que los juicios de valor se afirman en una regla o doctrina critica; las más importantes, a lo largo de la historia de la Humanidad, fueron el criterio de la semejanza, el de potencia, los postulados ideológicos, canónicos (el academismo) y los históricos. Las obras podían ser elogiadas o rechazadas teniendo en cuenta exclusivamente la observancia de los criterios vigentes. A ello se debió, en muchas oportunidades, la desfavorable acogida que un libro o una composicion musical sufrieron en su tiempo, ocasionada simplemente en la no adecuacion a ciertos criterios. 
El juicio cumple una funcion orientadora; es de esperar que la misma sea sincera y libre de parcialidades, pero, de todos modos, no puede negarse que es un ser humano, con sus preferencias y sus aprensiones, quien la está ejerciendo. De su personal posicion frente al artista y su obra dependerán sus apreciaciones, las que, muchas veces, pueden variar con el correr del tiempo. Artistas desdeñados en su epoca nos parecen hoy geniales; recordamos, por ejemplo, a Henri Rousseau, tan censurado por sus contemporaneos. Pero no es el unico; el ser humano es resistente al cambio y suele recibir en forma poco favorable las nuevas manifestaciones, tan diferentes de aquello a lo que esta acostumbrado. En estas situaciones, se hace imprescindible la labor del critico; rescatando el sentido etimológico de la pa1abra, Alfonso Reyes afirma: "Ante todo, la critica no es necesariamente censura en el sentido ordinario. La critica también encomia y aplaude. Mas aun, explica el encomio y enriquece el disfrute". 

El docente 

La enseñanza del arte en los niveles primario y secundario tiene una importancia decisiva en la formación del niño; lo mismo puede decirse -y· quizas con mayor razon- en lo que respecta a la educacion preescolar. El aprendizaje de diversas actividades esteticas tiene la funcion de lograr en el pequeño la consolidacion de. sus habilidades psicomotrices; la progresiva dificultad de las tareas que debe realizar afianzarán su confianza en si mismo y en cuanto puede hacer. Pero, lamentablemente, muchas veces los pedagogos consideran que ésa es toda la funcion del arte en la escuela. En la Universidad, por el contrario, el adiestramiento no es psicomotriz sino intelectual; en los altos estudios se observa una importancia, a menudo desmedida, de los datos especificos, las biografias, las fechas que pronto se olvidarán. 
El arte es, esencialmente, la expresion de un yo creador -minimo, pero creador al fin- que se exterioriza y, a1 mismo tiempo, se sociabiliza con quienes lo rodean. Es importante, en la enseñanza del arte, crear una atmosfera de libertad y apertura; la imitacion y los rigidos canones nos conduciran mas a la artesania que al arte en sí. Esto no es una novedad de la psicología moderna; Platon lo habia afirmado siglos atras: "Decia -comenta Herbert Read- que toda gracia de movimientos y armonia de vivir -la disposición moral del alma misma- son determinadas por el sentimiento estético: por el reconocimiento del ritmo y la armonia". 

El mecenas 

Mucho se ha discutido -discusión esteril, dada la situación de nuestro pais- acerca de la forma en que el artista debe procurar su subsistencia. Alineados en dos bandos opuestos se encuentran quienes sostienen que debe dedicarse por completo a su inspiración y quienes afirman que es saludable desempeñar otra ocupación. 
En un trabajo recogido por la UNESCO, Taha Hussein expresa su parecer sobre el tema. Si bien la existencia del mecenazgo proporciona al creador la tranquila y ansiada seguridad economica, puede ser un poderoso freno para su talento. "¿Puede un escritor -se pregunta- contentarse con ser unicamente escritor? ¿Tiene un artista derecho a ser solamente un señor que talla e1 mármol o que pone colores sobre un lienzo?". La principal objecion que encuentra al artista dedicado por entero a su arte es que, inevitablemente, se encontrará aislado del mundo circundante; ello tendrá –a criterio del autor- una nefasta repercusión en su obra. Vivir desligado de la cotidianeidad lo privará de las experiencias necesarias para crear, quitará de su espiritu todo acicate creativo. A modo de ejemplo, recuerda a Aristóteles, preceptor de Alejandro, a Chateaubriand, embajador de Francia y despues ministro, a Cervantes, lesionado en Lepanto. 
Por otra parte –agrega-, la ocupacion que garantiza el sustento del artista le proporciona, asimismo, distracción, le permite distanciarse de su obra y madurarla "para verla en la perspectiva que permite apreciar lo que se ha comenzado y adonde se va". 
Como vemos, la cuestion puede observarse desde diferentes puntos de vista; la expresión artistica -móvil fundamental de un espiritu dotado para ella- no sucumbe a las necesidades vitales, es más, se integra a ellas; a lo sumo, podrá florecer en un momento posterior pero no puede afirmarse, de ninguna manera, que esto sea negativo. 

Tomando como punto de partida las consideraciones de Moliné hemos expuesto las principales actitudes del ser humano ante el hecho estetico, los multiples roles que puede asumir. Muchos de ellos -de más esta decirlo- pueden darse simultaneamente; de hecho, lo comprobamos en figuras de nuestra cultura: el creador suele ser docente o critico y, al mismo tiempo, un inteligente receptor de la obra de sus colegas. El arte no es una actividad para determinados grupos encerrados en si mismos; es una experiencia vital a la que nos enfrentamos, queriéndolo o no, en cada uno de nuestros actos, cada dia de nuestra existencia. 

(LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca)

jueves, 5 de marzo de 1987

INTRODUCCION A LAS ARTES GRAFICAS

La producción gráfica en publicidad, periodismo y diseño gráfico, por Hugo Máximo Santarsiero. Buenos Aires, Ediciones Macchi, 179 páginas.

Hugo Maximo Santarsiero egresó de la Escuela Nacional de Artes Gráficas con el titulo de Diseñador Gráfico; ¢ursó tambien la Licenciatura en Publicidad en la 
Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social de la Universidad del Salvador. En la actualidad se desempeña como profesor titular asociado en dicha universidad y dicta cursos en diversas instituciones. Como se podrá observar, tiene una vasta experiencia en el tema, ya sea como estudiante o como docente; las dificultades que se presentan, dia a dia, en el estudio de su especialidad le hicieron pensar en la publicacion de este volumen. 
El autor nos dice en el Prólogo que ha tratado de sintetizar los instrumentos y la tecnologia de que dispone actualmente la Publicidad con el objeto de que quienes se manejan en este area sepan cuáles son las reales posibilidades. El propósito no es enseñar el funcionamiento de los equipos -tarea por demas dificil en la teoria-, sino detallar el aporte que los mismos pueden brindar. Santarsiero advierte a sus lectores que este es sólo un primer paso, que los informará, pero el conocimiento que deben tener se logrará sólo al cabo de mucho tiempo de paciente labor.
La obra se divide en siete capitulos. En el primero de ellos el autor deslinda las tareas y responsabilidades de cada uno de los integrantes de una agencia publicitaria. Los diseñadores gráficos producen arte; es una profesión que tiene por finalidad "la venta de productos y servicios a través de medios gráficos (diarios, revistas, folletos, afiches, libros, etc)". A continuacion se ocupa de las tareas del diagramador, el bocetista creativo, los armadores e ilustradores. Explica tambien cómo se realiza un original, entendiendose por este "aquel montaje matriz a partir del cual se obtendran, a traves de un procedimiento manual o fotográfico, las planchas para imprimir". Estos originales estan formados por diversos elementos, que variaran segun la calidad y el sistema de impresion elegido; entre ellos mencionamos los textos, las ilustraciones, el dibujo pluma o lineal, el dibujo ilustrado a la aguada, las fotografías, etc.
El sistema tipografico es estudiado por el autor desde la epoca en que los chinos, unos mil años antes de Cristo, realizaban la impresion tabelaria. Esta consistia en el tallado en relieve de un taco de 
madera blanda, que luego de entintado se presionaba sabre papel, pergamino o tela. Se sabe que utilizaban tambien la xilografia. Los primeros en emplear la xilografia en Europa fueron los fabricantes de naipes; su uso luego se extendió a las obras religiosas. A fines del siglo XIV nace Gutenberg, quien se atribuye de buena fe la invencion de los caracteres móviles, pues ignoraba que los coreanos ya los utilizaban mil años antes.
En "El Sistema Offset", el autor nos informa que el antecedente artístico histórico de este sistema es la litografia, procedimiento descubierto por Aluisius Senefelder, quien ideó un sistema de impresion utilizando piedra calcárea. La impresión litográfica comenzó a utilizarse en Viena a comienzos del siglo XIX; el metodo Offset, en cambio, data de 1920. Santarsiero explica como se prepara un diario o revista mediante este procedimiento, indicando las etapas que lo conforman y haciendo las aclaraciones necesarias. 
El huecograbado es una invención atribuida a Tomas Finiguerra, en el siglo XV; lo encontramos en una obra publicada por Nicolas de Lorenzo en Florencia en 1477. El grabado al buril, el aguafuerte, el aguatinta y la mezzotinta son procedimientos artesanales que sirvieron de punto de partida para la utilizacion de procedimientos industriales fotomecanicos o electrónicos.
Tambien el papel es considerado por el autor. En el septimo capítulo nos dice que sus orígenes se remontan al Antiguo Egipto, alrededor del 2000 A.C. En el siglo I, los chinos idearon un metodo que consistia en la maceración de sustancias que contuviesen fibras celulósicas; esta invención fue mantenida en secreto durante 700 años. En el 704 de nuestra era, los arabes introducen la fabricación del papel en Occidente; un siglo despues los moros llevan esta técnica a España. 
Estos temas y muchos otros de indudable interés son encarados por el docente en su libro. El lenguaje llano y la claridad con que expone sus conocimientos son sumamente accesibles a quienes se inician en el estudio de esta disciplina y al publico en general.
Completan la obra numerosos graficos, las fotografias tomadas por Hector Gimeno y la bibliografia que permitirá ahondar en las diferentes técnicas.

(LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca, 5 de marzo de 1987)