jueves, 30 de octubre de 1986

PADEREWSKI

por Adam Zamoyski. Javier Vergara Editor. Buenos Aires, 1986. 280 paginas.

Un rasgo comun caracteriza a las memorias de Paderewski y a las dos biografías que se publicaron con su anuencia: tanto una como otras ofrecen una, imagen impersonal, una "versión oficial", al decir de Zamoyski. Por otra parte, la escasez de datos que evidencian nos hace difícil comprender las motivaciones que llevaron al músico a tomar decisiones fundamentales. 
Por esas razones, el autor se propuso componer una biografía basada en datos precisos y comprobables; en una labor "detectivesca", recurrió a documentos personales, a cartas intimas, a los archivos y bibliotecas de diversos países, como asi tambien a los diarios de la epoca, en los que pudo encontrar información sobre la reacción de la crítica ante la original personalidad del pianista polaco. No menos contribuyeron a la concreción de la obra los testimonios facilitados por quienes conocieron al musico, fallecido en 1941, y evocaron su arte y su genio.
Contando con estos datos de rigurosa veracidad, Zamoyski se abocó a la tarea de redactar una historia en la que el caracter del biografiado se dibujara con todos sus matices. EI autor ha sabido narrar en forma agil y amena cuanto sucedió; pero tambien es cierto que la vida de Paderewski despierta un interes que trasciende la excelente labor del biógrafo.
Completan la obra mapas, fotografías del pianista y su familia y dos apendices en los que se consignan las obras compuestas y las interpretadas. Tradujo Lilian Schmidt. 

(CLARIN, Buenos Aires, 30 de octubre de 1986)

sábado, 18 de octubre de 1986

GARCIA LORCA visto por los poetas

por Emilio Breda y Agueda Müller (compiladores). Plus Ultra. Buenos Aires, 1986. 261 páginas. 

Emilio Breda, escritor de valiosa trayectoria lírica e hitoriográfica, ha realizado una vasta tarea: reunir, en un solo volumen, cuanto Ios poetas de renombre han escrito sobre el granadino. Este trabajo, realjzado en 1983, es publicado por la editorial en la fecha en que se conmemora el cincuentenario de la muerte de Lorca, que tuvo lugar en Ia madrugada del 19 de agosto de 1936.
La obra se abre con un ensayo de Breda, que analiza la vision que del autor de Yerma tienen y tuvieron los poetas españoles, americanos y argentinos. Para el escritor, "Ia trágica muerte de Federico no es más que una excusa para que sus hermanos, los poetas, exterioricen con el canto el significado mágico y trascendente de su presencia en este rinconcito alejado y austral (casi olvidado) del cosmos que es nuestro planeta, y en particular, en las porciones de tierra firme lIamadas España y América".
A continuación, Breda presenta una antología de noventa y dos poemas, fruto de Ia pluma de ochenta creadores, que realizó en colaboración con Agueda Müller.
En general, el texto transcripto es un poema, aunque pueden encontrarse también fragmentos en prosa o con cierta resonancia dramática. Entre los españoles, cantaron a García Lorca, Rafael Alberti, Antonio Machado, Gerardo Diego, Luis Cernuda y José Carlos Gallardo. La poesía inglesa expresó su emoción en la voz de Geoffrey Parsons; los países americanos nos brindan Ia cálida evocación de Nicolás Guillen, Carlos Drummond de Andrade, Thomas Merton y Alfonso Reyes, entre otros.
La poesía argentina también se hizo eco de este dolor; Ricardo Adúriz, Julia Prilutzky Farny, Alfonsina Storni y Luis Ricardo Furlan aparecen en estas páginas.
Completan la obra los índices y las noticias biobibliográficas sobre los compiladores.

(El Tiempo, Azul, 18 de octubre de 1986) 

lunes, 13 de octubre de 1986

DIARIO DE ADAN Y EVA

por Mark Twain. Editorial Corregidor. Buenos Aires, 1986. 75 paginas.

Samuel Langhorne Clemens, mas conocido por su seudónimo "Mark Twain", nació en el estado de Florida en 1835. A los doce años, la muerte de su padre lo obliga a abandonar los estudios y emplearse como aprendiz de tipógrafo. Vagabundo y aventurero, se marchó de su casa para vivir apasionantes episodios como piloto fluvial, los que luego darían material para sus novelas mas renombradas. En 1862 firma ya con el seudonimo con que se haria famoso, tomado tambien de la jerga marinera. Se estableció definitivamente en Connecticut y allí escribió las obras que nos deleitaron cuando chicos: "Las Aventuras de Tom Sawyer" y "Las Aventuras de Huckleberry Finn", entre otras. Penosas circunstancias amargaron sus ultimos años, hasta su muerte, acaecida en 1910. 
Al recordarlo, es inevitable asociar su personalidad a la de sus heroes, intrepidos y arriesgados, pero Mark Twain no escribió sólo libros de aventuras, los que habrian bastado para cimentar su fama. Otro tipo de obra, como la que hoy nos ocupa, surgió tambien de su pluma, revelandonos un espiritu amplio y fecundo.
El "Diario de Adan y Eva" es una recreacion de la vida de la primera pareja de seres humanos. Aunque el autor no hubiera señalado a quién corresponde cada parte, podríamos reconocerlo perfectamente; creados por un mismo artista, ambos personajes son absolutamente diferentes entre sí, y también lo son sus monólogos o confesiones. 
Adan es un hombre poco afecto a los ruidos y al trabajo. Su calma se ha visto alterada por la aparición de una criatura misteriosa que se ha dedicado a poner nombre a cuanto encuentra en su camino. El primer hombre, que no padece de esta suerte de obsesión, se ve obligado a recurrir a perifrasis para designar lo que lo rodea, pues, precisamente por ser el primer habitante racional del mundo, ignora como llamarlo; de este modo, si quiere decir que Eva llora, expresa que "derrama agua por los agujeros con que mira". Este recurso ideado por Twain, ademas de ser sumamente gracioso, contribuye a crear la sensación de algo nuevo, intocado. 
Eva es vanidosa en grado sumo, y también muy coqueta; su mejor amiga es la muchacha que se refleja en el estanque, nadie la comprende como ella. Es, por otra parte, practica y organizada; llama todo por su nombre y esta muy satisfecha de haber encontrado a Adán para ayudarlo a desenvolverse en el mundo. Es una compañera deseosa de ser útil al hombre, a quien ha reservado la faz directiva de las tareas, por ser mas imaginativo, Ella es quien -como lo enseñan los Libros Sacros- sucumbe ante la tentacion de la serpiente y quien, mas tarde, hace que Adán pruebe la manzana. A partir de ese momento, la vida cambia fundamentalmente: sienten vergüenza y deben trabajar, son echados del Paraiso. 
Uno de los pasajes mas graciosos del libro es -a nuestro criterio-, el que narra el nacimiento de Cain: “lo atrapó en el monte -dice Adan- a unas dos millas de nuestra cueva (podrian ser cuatro millas, no esta segura)". Lo que mas intriga al flamante padre es la especie a la que pertenece esa nueva criatura: “No es uno de los nuestros --comenta-, porque no camina; no es un pajaro, porque no vuela"; la unica solucion viable es desarmarlo y ver cómo esta hecho, pero Eva, obviamente, se opone a ello. El nacimiento de Abel proporciona a Adan nuevas informaciones; así, arriba a una sabia conclusion: “Estuve comparando al nuevo con el viejo, y es perfectamente claro que son de la misma raza". Paralelamente, observa los adelantos realizados por Cain: “El viejo esta mas manso que antes, y puede reir y hablar como la cotorra, lo que sin duda aprendió de tanto estar en su compañía". 
Esta pequeña obra, basada en una tradicion milenaria, presenta notables diferencias con su fuente. En primer lugar -como se habra observado-, esta encarada con un profundo sentido del humor. Por otra parte, aunque reconoce la mano del Creador, se ocupa mas de sus creaturas que de El en sí; son los hombres, con sus vivencias, los que interesan al autor. Pero hay una diferencia que -a nuestro criterio- otorga un sentido totalmente original a la obra: cuando Dios echa a la primera pareja del delicioso lugar en que estaban, Adan y Eva comienzan un largo penar sobre la Tierra; en la obra de Twain, por el contrario, el pecado que los vuelve miserables es visto como un factor positivo, ya que los aproxima en su amor. Despues de la Caida, Adan reflexiona: "Es mejor vivir fuera del Jardin con ella, que dentro de él sin ella". Eva, a su vez, ha descubierto en Adan un ser humano pleno y cariñoso, al que se siente unida entrañablemente; así lo demuestra la plegaria que eleva: "si uno de los dos debe irse primero, mi plegaria es que sea yo, porque el es fuerte y yo soy debil. No le soy tan necesaria como el me lo es a mi". 
Un tema con un marcado contenido religioso y teológico sirve a Twain para imaginar esta cronica del primer amor humano, un amor que se repite en cada uno de los esposos de todos los tiempos. Aunque presentado bajo un aspecto risueño, el relato no deja de tener un hondo contenido ético, destinado a cantar la felicidad de la vida en pareja. 

(LA NUEVA PROVINCIA, 1986)