miércoles, 30 de abril de 1986

MEMORIA PLURAL

Entrevistas a escritores latinoamericanos, por Danubio Torres Fierro. Buenos Aires, Sudamericana, 1986. 291 páginas.

Escritores de diversos países -Argentina, Mejico, Brasil, Cuba y Perú- residentes, algunos de ellos, lejos de su patria, responden al periodista uruguayo Danubio Torres Fierro. El método de trabajo que ha ideado para estas entrevistas consiste -segun nos lo explica en la "Presentación"- en la grabacion de la conversación, su transcripcion y el examen de la misma por el entrevistado, a efectos de comprobar si su pensamiento ha sido reflejado fielmente. En otros casos,en cambio, la charla no ha sido posible y el escritor contestó a un cuestionario enviado por Torres. En alguna oportunidad, por ultimo, la conversacion no ha sido grabada ni el periodista contaba con respuestas por escrito, por lo que debio recurrir exclusivamente a su memoria. 
Torres ha elegido para sus entrevistas a quince autores latinoamericanos nacidos entre los años 1908 y 1937; su ubicacion en el tiempo los aproxima, mas no asi su origen y las experiencias que les tocaron en suerte. El proposito del periodista ha sido adecuadamente interpretado por los responsables de la editorial, que en la contratapa destacan: "a traves de esa memoria plural se traza una suerte de mapa de una literatura en un momento determinado, de su desarrollo." 
La diversidad de los juicios emitidos por los entrevistados, sus experiencias e influencias, nos ilustran acerca de un intenso movimiento cultural que nos toca muy de cerca. Los reportajes han sido efectuados entre 1975 y 1982; esta circunstancia, aunque hace que los interlocutores se refieran a sucesos ya pasados, otorga a sus consideraciones la necesaria relacion a una determinada época, lo que permite comparar la forma en que cada uno de ellos la ha vivenciado. 
Las preguntas que se hace a los creadores giran siempre sobre la misma temática; es cada uno de ellos, con su personal forma de enfocarla, quien la vuelve amena y variada. El cuestionario plantea, por ejemplo, el interrogante acerca del clima familiar y cultural en que se desarrolló el entrevistado. Ernesto Sábato recuerda sus estudios de Ciencias Exactas; Jose Bianco afirma que, en sus años juveniles, ignoraba la existencia de la Facultad de Filosofia y Letras, ubicada, en ese entonces, en el edificio del Rectorado; el cubano Guillermo Cabrera Infante recuerda la prision a que fueron sometidos sus padres por cuestiones politicas. En estas circunstancias surgió un nuevo escritor, nutrido por los sufrimientos y por las alegrias que tan indeleblemente marcan los primeros años. 
Se ha inquirido también sobre las influencias que gravitaron en el ánimo de los creadores. Adolfo Bioy Casares menciona el "Ulyses" de James Joyce, las letras de tango, las obras de Gabriel Miró; pero el periodista ha divisado tambien en su vasta biblioteca las obras de Stevenson, De Quincey, Sarmiento, Kafka, Proust y el mismo Borges. Acerca de este ultimo escritor, comenta Bioy: "Cuando conoci a Borges me parecio que conoci la literatura viviente. En ese momento yo ya tenia un gran fervor por la literatura, pero la literatura estaba en los libros y de allí no salia ni se proyectaba". El chileno Jorge Edwards afirma que, a los catorce años, era tal su aficion a la lectura que su padre intentó prohibirsela, temiendo que la misma le produjera el mismo efecto que a Don Quijote; Severo Sarduy recuerda su 
vinculacion al grupo de "Ciclon", conformado por autores como Rodriguez Feo y Virgilio Piñera, y su relacion con Lezama Lima, que "ya entonces era un mito". 
La iniciacion del escritor es otro de los temas que atraen a Torres Fierro. Joao Cabral de Melo Neto, poeta brasileño, nos habla de sus primeras epocas, marcadas por el surrealismo, y de la evolucion de esta corriente estetica en su obra; Alberto Girri manifiesta que lo que mas le atrajo de la literatura fue su aspecto aparentemente ritual y magico -que el doctor Castagnino ha analizado exhaustivamente en su "Fenomenologia de lo poetico"-; esta condicion de la palabra le hizo intuir que el acto creador llegaria a trascenderlo y enriquecerlo. El autor de "La Casa Verde" evoca su iniciacion profundamente vinculada a la obra de un filosofo; guiado por Jean Paul Sartre inició Vargas Llosa el complejo camino de la creacion. 
Completan el trabajo los reportajes a Haroldo de Campos, Salvador Elizondo, Carlos Fuentes, Enrique Molina, Olga Orozco y Manuel Puig -que por ese entonces estaba escribiendo su novela "El Beso de la Mujer Araña". Tanto en estas entrevistas como en las anteriormente mencionadas, vemos en Torres Fierro un interlocutor hábil, que actua como un medio entre el reporteado y el publico, librandonos de las molestas intromisiones que suelen advertirse en algunos trabajos de este tipo. Por otra parte, las preguntas que plantea son inteligentes, y revelan un conocimiento cabal de la biografía del autor a quien estan dirigidas y de su obra. 
El volumen reúne quince logrados reportajes a escritores, de renombre en el ambito de la literatura hispanoamericana; la idoneidad del autor y la acertada eleccion de los entrevistados hacen de esta obra un complemento a los estudios especificos de la produccion literaria. En sus paginas, amenas y esclarecedoras, encontraremos muchas c1aves para un mejor y mas fructifero acercamiento a una literatura surgida de nuestro tiempo y nuestra tierra. El libro incluye datos biobibliograficos de los escritores y una reseña de su actividad dentro de la cultura de su pais.
El periodista, nacido en Uruguay en 1947, se ha especializado en la organización de suplementos y revistas culturales: colaboró en varias publicaciones de su pais ("Marcha", "Acción", "Epoca"); de España ("El Pais", "La Vanguardia"); de Francia ("Esprit") y fue jefe de redacción de "Plural" -cuando la dirigió Octavio Paz- y de la "Revista de la Universidad de Mejico", entre los años 1980 y 1985. 

(LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca, 30 de abril de 1986)

jueves, 17 de abril de 1986

EL INQUISIDOR

por Henri Gougaud. Editorial Atlantida. Buenos Aires, 1985. 222 paginas.

En el año 1321, en Tolosa, una figura inspiraba el temor de aquellos que no profesaban el Catolicismo; era Jacques Novelli, el Inquisidor. El monje habia obtenido ese cargo merced a las influencias de su tio Arnaud Novelli, un cardenal ya moribundo, y lo desempeñaba con tanto rigor como incomprensión. No podemos decir que el hermano Novelli careciera de sentimientos -muy por el contrario, él había llorado al acompañar a un judio a1 cadalso, lamentando que el infiel no hubiera abjurado de sus creencias-; una fuerza superior lo impulsaba: su propia virtud, que lo alejaba de la Humanidad y le impedía comprender el dolor y las tentaciones que acosaban a quienes lo rodeaban. Su fama crecia dia a dia; se lo consideraba incapaz de pecar y, por ello mismo, un juez insobornable. 
Pero no era éste el destino que le estaba reservado al Inquisidor; él, que habia desdeñado a quienes gozaban de los placeres mundanos, se enamoró perdidamente de su rehén Stephanie. Este amor lo transformó por completo, le hizo ver lo severo que había sido poco tiempo atrás; el Inquisidor abandonó su cargo, ya no se sentia capaz de juzgar a sus semejantes. 
Este es, muy resumido, el argumento de la novela de Gougaud, publicada en Francia por la prestigiosa editorial Du Seil. El relato nos plantea muy diversas formas de vivir la religión: la del anciano Cardenal, la del joven Novelli, la de otros obispos y monjes que alternaban la práctica de su ministerio con el disfrute de los placeres que les estaban negados. Pero -a nuestro criterio- el valor de la novela reside en la confrontacion realizada entre las dos concepciones de la religión del mismo Novelli; la evolucion del protagonista es sugerida, en cierto modo, por un filosofo hebreo a quien habia hecho encerrar en la prision de l'Ecarlate. Este sabio lo conduce hacia una mayor humanidad en el juicio y hacia una humildad legitima. 
La narración es agil, atrapa al lector. El tema es muy interesante, ya que presenta una faceta menos conocida de la controvertida institución. Contribuye en no poca medida al interés del libro la espléndida tarea de traducción llevada a cabo por Eduardo Gudiño Kieffer, quien ha respetado el sabor coloquial y la elegancia del estilo.

(LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca, 17 de abril de 1986)

jueves, 3 de abril de 1986

DONDE YO JUGABA

por Glyn Hughes. Buenos Aires, Sudamericana, 1985. 239 páginas.

En el año 1982, Glyn Hughes fue galardonado con dos importantes premios; su novela "Donde yo jugaba" ganó el Guardian Fiction Prize y el David Highan Prize for Fiction. El autor, nacido en Yorkshire, había publicado anteriormente "Fate prospects", un libro sobre Grecia y tres libros de poesia. La novela laureada le sirvió como punto de partida para la concreción de la obra teatral titulada "Mary Hepton's Heaven”.
“Donde yo jugaba" es una novela de tema histórico; la acción transcurre en Inglaterra durante el siglo XVIlI, epoca convulsionada por los problemas religiosos. El protagonista es William Grimshaw, pastor protestante que agobió a la comunidad con su particular manera de entender la religion. Muchas biografías se escribieron sobre su persona -señala Hughes-, pero la única basada en una investigación profunda es la elaborada por Frank Baker, "William Grimshaw", (Epwroth Press, 1963); el estudioso tuvo gran incidencia en la composicion del protagonista –afirma Hughes-, como así también numerosos tratados que menciona. Como vemos, la novela goza de un nutrido y serio apoyo bibliográfico; en la redacción de la misma tuvo importancia el hecho de que al escritor se le otorgara, entre los años 1979 y 1981, una beca del Bishop Grosseteste College de Lincoln. 
William Grimshaw habia abrazado la carrera pastoral porque -según confesaba-, proveía un seguro bienestar material; estas fueron en principio sus motivaciones, al igual que las de su hermano. En el año 1733, el pastor llega a Yorkshire, donde conoce a Sarah Lockwood, con quien vive un apasionado romance que culmina en matrimonio. La joven sufria de tuberculosis -debido a las malas artes de los enemigos de su padre, comentaban- y falleció al poco tiempo de casada, dejando dos hijos pequeños. El pastor, que en vida de su mujer habia sido un hombre normal y feliz, quedó desolado. Le resultaba imposible sobreponerse a la tragedia de haber perdido a su esposa; se lo veía indeciso y nervioso. Pero un día, Grimshaw creyó ver que un rayo de luz alumbraba el libro que leia; asombrado, lo cerró, y al volverlo a abrir, el rayo nuevamente iluminó las páginas. Este fue el inicio de un cambio fundamental en la psicología del pastor: se volvió totalmente obsesivo con la idea de la muerte y del mas allá; comenzó a dedicarse a hacer observar los preceptos religiosos, para lo que utilizaba inclusive un látigo. 
Desde el momento en que el "milagro" cambió la vida de Grimshaw, fue pecado cantar, beber, reír, en dia domingo. Paralelamente, el hombre, totalmente enajenado, recurria a subterfugios a veces demasiado pueriles para obtener la obediencia de los ingenuos aldeanos. En una oportunidad, llegó a disfrazarse de demonio, y asustaba a los feligreses por las noches, exhortándolos a volver a la buena senda. Grimshaw, sin embargo, no era cariñoso ni comprensivo con quienes lo rodeaban; muy por el contrario, lanzaba sermones en los que humillaba desmedidamente al pueblo, y en los que resaltaba que lo unico importante era estar preparado para morir.
Llama la atención la repercusión que esta atroz manera de educar tuvo en las mentes infantiles. A los nueve o diez años, el hijo del pastor se entretenia ayudando a matar cerdos y torturando ranas; este niño, pasados unos años, seria un joven disoluto que dilapidaría la herencia recibida de su abuelo. Su hermana, debil y enfermiza, murió a muy corta edad, sin haber conocido jamás el cariño de su padre, el calor de un hogar. Mas significativo es lo sucedido a dos jovenes que, educados en esa atmosfera de fanatismo, llegaron a provocar su muerte, con el objeto de unirse a Dios. En todos los casos se hablaba de "estar preparados" para morir. Nárrase en la novela que, con motivo de hacer temer al chico los horrores del infierno, un padre le propinaba metódicas palizas para que comprendiera cuál seria su castigo. En este ambiente vivía Inglaterra durante el siglo XVIII, bajo la dominacion del Reverendo Grimshaw quien, acosado por sus deseos reprimidos, se había erigido en guardian del culto debido a Dios. 
Esta atmosfera de muerte y agonia hallaba tambien su origen en la situacion que el pais atravesaba durante esa epoca. La peste asolaba las casas, produciendo innumerables muertes; los niños pequeños -relata el novelista- ahorraban un penique por semana, para contribuir a pagar su propio ataúd. La novela refleja un tiempo pasado en sus particulares aspectos: la miseria a que se veian sometidos los aldeanos; las maniobras políticas de los pañeros, deseosos de conservar su poderío, hallan cabal expresión en la obra. Hughes recuerda tambien las circunstancias en que se trabajaba dentro de las minas, donde los niños permanecían dias enteros en zonas humedas y oscuras. Las mujeres no recibían mejor trato que sus hijos; cuando el marido así lo decidía, podía "rematarlas". Esta practica consistía en conducir a la esposa, con un lazo al cuello, a través de la ciudad, hasta llegar a un entarimado donde se la ofrecía en venta; ganaba, como es de suponer, el mejor postor, quien se retiraba con la nueva adquisición. 
En esta novela, cuyo título surge de un poema de William Blake, Hughes retrata una etapa del pasado de su país. Si bien comprendemos que, como artista, ha reelaborado algunos de los hechos y creado otros, en su obra persiste una tenaz voluntad de evocar una epoca dificil en la que religión, superstición e intereses creados se mezclaban peligrosamente. Aunque vertebrada a traves de la personalidad de Grimshaw, la narración trasciende la esfera personal y familiar de este singular personaje y abarca un mundo mucho mas rico y complejo. Tradujo Lucrecia Moreno de Saenz.

(LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca, 3 de abril de 1986)