miércoles, 15 de enero de 1986

PARA UN BESTIARIO DE LAS INDIAS

por Alberto M. Salas. Buenos Aires, Editorial Plus Ultra, 1985. 

María Hortensia Lacau, a quien conocemos tanto por sus denodados esfuerzos en la docencia como por su labor creadora, nos presenta una propuesta sumamente interesante: en su calidad de directora, nos acerca la colección "El Campanario", dedicada a lectores adolescentes y juveniles. Las obras que se agrupa.n bajo esta denominación se caracterizan por ser "rigurosamente literarias, amenas. argentinas e hispanoamericanas, apropiadas por sus valores eticos y motivaciones psicológicas a una edad más o menos móvil que se ubica dentro del ciclo secundario". El material que se ofrece es variado, ya que abarca diversas manifestaciones artisticas, tales como novelas, cuentos, poesias, teatro, etc. 
El libro que hemos leido nos muestra una faceta diferente de la Conquista de America, ya que se ocupa de los animales del nuevo continente. Basándose en bibliografia del siglo XVI -que es indudablemente atrayente-, el autor ha elaborado una serie de ensayos en los que transmite las vivencias que los hombres de 1a Conquista dejaron por escrito. Este tipo de literatura es muy interesante, pero el estar redactada en castellano antiguo la vuelve inaccesible a los alumnos de enseñanza media. Esta particularidad se encuentra agravada por el hecho de que una obra de este tiempo, si está editada convenientemente, debe ser anotada, es decir, debe contar con las explicaciones pertinentes. Las características mencionadas hacen que este tipo de relatos --crónicas de viajeros o de colonizadores- no sean tomados como una fuente de esparcimiento sino como una obligación. Salas frecuentó los relatos impulsado, en un principio, por la necesidad de cumplir con su formación literaria, pero, al mismo tiempo, el amor por la literatura de la Conquista iba creciendo en su espiritu. 
Para un bestiario de las Indias es una recorrida tan erudita como afectuosa por las paginas mas importantes las letras de esa epoca. Entre los autores citados encontramos, en primer lugar, a aquellos que se propusieron dejar un testimonio sobre la tierra nueva; Salas recurre a Martin del Barco Centenera, Fray Bartolome de las Casas y el Inca Garcilaso de la Vega. También las noticias de viajes han sido un material indispensable para la redacción de estos ilustrativos ensayos; marinos de renombre como Cristóbal y Fernando Colon, como Americo Vespucio, son las ilustres fuentes de los trabajos. Pero la lista sigue, abarcando tanto estudios sobre el tema como la utilización de los diccionarios de mayor valor dentro de nuestro idioma: el de la Real Academia Española, el de Corominas y el Tesoro de la Iengua castellana o española, de Sebastián de Covarrubias, que data de 1611. 
Alberto Salas ha preparado la edición teniendo en cuenta la edad e intereses de aquellos ha quienes está dedicada: ha modernizado el lenguaje, quitándole su particular encanto pero volviéndolo sumamente comprensible para el adolescente: por otra parte, ha suprimido -en la medida de lo posible- todo tipo de anotación que, aunque necesaria, puede distraer la lectura de una persona no habituada a ella. Animales de las más diversas clases son evocados en el libro; los hay reales, como los loros y los papagayos; míticos, como los grifos y sirenas; y hay también seres irracionales ligados entrañablemente a la vida cultural de su pais, como el quetzal. 
En los ensayos se advierte una intención didactica evidenciada por e1 detenimiento con que el autor se explaya sobre las características de cada especie. Paralelamente, relata las creencias de indígenas y conquistadores al respecto; incluyendo, cuando el tema así lo permite, alguna anecdota curiosa, sea tragica, sea risueña. En el capitulo dedicado al manatí, el ensayista recuerda que la "bestia" habia causado involuntariamente gran revuelo entre los eclesiásticos: por su aspecto y modo de vida era un enorme pez, pero e1 sabor de su carne era semejante al de la carne de ternera, de modo que no se sabía si debía prohibírselo en días de guardar. Episodios como éste trascienden el tema específicamente zoológico, para ilustrarnos acerca de la idiosincrasia de una sociedad en formacion. 
Algunos temas se destacan por su importancia histórica -en especial los que se dedican a animales reales-; en otros puede advertirse la fecunda imaginación popular. Estos últimos me han parecido mucho mas atractivos -sin olvidar la excelencia de los primeros-, ya que nos introducen en un reino fantastico, en el que se atribuyen cualidades inusitadas a seres de apariencia incierta. A este respecto recordamos trabajos como los dedicados a los grifos y al carbunclo, seres extraños y de maléficos poderes. 
Completan la obra la presentación a cargo de Maria Hortensia Lacau y las palabras con que la misma exhorta al adolescente a participar de la lectura creativamente. La escritora ha ideado también la inclusion de una reflexion del autor, que funciona a manera de puente entre autor y recipiendario, explicándole los motivos que lo llevaron a tratar este tema. las circunstancias en que surgió tal aficion y lo que ella representó para el ensayista. 
El volumen me ha parecido sumamente interesante, ya que concreta un anhelo que todos los que trabajamos por las Letras esperábamos ver realizado: hacer que obras de tiempos pretéritos, pero fundamentales en nuestra historia, se difundan no perdiendo sus valores originales. La lectura de paginas como las de Salas puede entretener e ilustrar, pero -lo que es mucho más importante- puede despertar la inquietud de remitirse, quién sabe en un futuro, a las obras de las que surgieron. Esta virtud es, de suyo, un valioso aporte a la cultura, ya que contribuye a formar buenos y selectivos lectores.

(El Tiempo)

lunes, 13 de enero de 1986

TEATROS LIRICOS DEL MUNDO

por Enzo Valenti Ferro. Emece, Buenos Aires, 1980. 362 paginas.

El 90º aniversario del Teatro Colón es un buen motivo para releer la obra de Valenti Ferro, quien fue director de dicho coliseo entre 1966 y 1972 y posteriormente se desempeñó como director artístico también allí. Ademas, fue director de la Opera Nacional de México y del Teatro Argentino de La Plata, jurado en concursos musicales y líricos nacionales e internacionales y viajero por el mundo, que en sus periplos pudo conocer algunos de los teatros a los que se refiere. 
El volumen que nos ocupa no fue escrito pensando en su pubIicación como tal; proviene de un cicIo de audiciones que escribió para Radio Municipal de Buenos Aires entre 1976 y 1979. Segun sus propias palabras, «la idea de reunir el texto de esas audiciones en un libro surgió.cuando ya se habían emitido no menos de cincuenta programas. Esa idea no influyó, sin embargo, en las audiciones que a partir de entonces se difundieron cada martes por la noche, las cuales siguieron siendo estrictamente radiofónicas. (...) La radiofonía tiene su propio tiempo y su propio estilo, que en nada se parecen a los de un libro». 
Por medio de la evocación que hace Valenti Ferro conocemos o recordamos teatros de Alemania, Argentina, Australia, Austria, Belgica, Brasil, Bulgaria, Canada, Colombia, Costa Rica, Checoslovaquia, Chile, Dinamarca, España, Estados Unidos,; Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Hungría, Israel, Italia, Japón, México, Mónaco, Polonia, Portugal, República Dominicana, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Unión Sovietica, Uruguay y Venezuela. Varios de ellos son presentados mediante fotografias, ademas del texto. 
Como vemos, «La lista de los teatros que figuran en este volumen es bastante extensa y no se advierten en ella, por lo demás, excIusiones imperdonables; pero dista, de todos modos, de ser completa». No todos los teatros de los que habla fueron visitados por él al momento de la edición de esta obra; incluye otros en los que no estuvo y que espera poder conocer. Tanto de unos como de otros ofrece información basada en fuentes a las que recurrió para dar exactitud a. sus impresiones directas de los primeros o para poder transmitir una idea sobre los segundos. 
Este libro sigue siendo de inestimable utilidad para aquellos que se interesan por Ia musica y la arquitectura, pero tambien ¿Por qué no? para quienes están pensando en realizar un viaje que los enriquezca aún más con la visita de los coliseos enumerados en esta obra. 
El libro fue editado con el apoyo económico de la Fundación Alejandro E. Shaw. Las fotografías que lo completan han sido tomadas por diversos fotógrafos, cuyos nombres se consignan en el volumen.

COMO RECONOCER EL ARTE DEL RENACIMIENTO

por Flavio Conti. Editorial Medica y Tecnica B.A., Barcelona, 1980. 63 páginas.

La obra de Flavio Conti pertenece a la colección "Cómo reconocer", que nos brinda, en pocas y amenas páginas, una aproximación a los diferentes momentos culturales de la Humanidad. Ha sido publicada en Italia -su país de origen-, Alemania, Inglaterra, Suecia, Turquía y muchas otras naciones. La edición española de la colección en general es dirigida por Jose Milicua, profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona. 
El estudio del Renacimiento es abordado desde tres diferentes puntos de vista, coincidentes con lo que denominamos, dentro de la plástica, artes mayores: arquitectura, escultura y pintura. 
Según leemos en la Introducción, dos elementos tienen fundamental importancia en la concepción artistica renacentista. En primer lugar, la manifiesta intención de tomar como fuente el arte grecolatino, desdeñando todo cuanto le sucedió en el tiempo; los hombres del Renacimiento se sentían herederos de la Antigüedad e intentaban revivir, si no las formas, al menos el espiritu de los grandes creadores de aquella epoca. El segundo elemento -de capital importancia en la ejecución- es la perspectiva, que permitiria al artista. imaginar su obra, "proyectarla". Este avance tuvo incidencia en la forma practica de entender el arte: el creador pasará de ser un artesano a ser un intelectual de la estetica. Ya no hablaremos de corporaciones, como hasta ese momento, sino de las individualidades descollantes que nos asombran con su talento. 
En la arquitectura, se adoptó el orden arquitectónico grecolatino, hecho que significó, paradójicamente, una mayor libertad para el artista, ya que podia dedicarse a otros aspectos del diseño, una vez decidida de antemano cual seria la estructura y proporciones. El ideal renacentista se halla evidenciado en edificaciones como la Iglesia de la Consolación., en Todi, cuya simetria absoluta nos habla del equilibrio y la armonia que rigieron este periodo. En la escultura, liderada por Lorenzo Ghiberti, advertimos una vuelta a la naturaleza, evidenciada en los festones de flores, frutas y animales con que el maestro ilustró el marco de la Puerta del Paraiso, que podemos observar en el Baptisterio de Florencia. El interés por lo natural abarca tambien al hombre; Donatello, "el mas grande de los escultores del Quatrocento", dio a sus obras un dinamismo que nada tenia que ver con la rigidez de la estatuaria medieval. En este arte puede observarse la influencia de la geometria, ya que encontramos obras -como la Pietá, en la Basilica de San Pedro- concebidas de acuerdo a un esquema. En el caso particular de la obra de Miguel Angel, la composición es piramidal y, para respetar la figura geometrica, el escultor ha: debido reducir las proporciones del Cristo. 
De gran riqueza es la pintura renacentista; entre sus cultores podemos mencionar nombres fundamentales en la Historia del Arte: Leonardo, Tiziano, Masaccio, Rafael, Miguel Angel... Caracterizan al arte pictórico de esta época la monumentalidad, la representación fiel del cuerpo humano y la proporción entre las partes; pero -expresa Conti- "lo que mas sorprende es el efecto tridimensional: las figuras estan pintadas, pero producen un efecto casi escultórico". Por esa epoca se producen varios cambios fundamentales en la pintura de retratos: el modelo, antes de perfil, pasará a ubicarse de tres cuartos, posición mucho más natural; el fondo dejara de ser el reflejo de un paisaje para concentrar la atención en el retratado y el óleo, con sus tonos más cálidos, será el material ideal para este tipo de creación. 
Paralelamente, el escenario adquirirá importancia por sí mismo; en el Renacimiento surge el genero paisajístico, aunque tendrán que pasar muchos años para que se imponga. 
Este es, a grandes rasgos, el contenido de la obra, que se completa con gran cantidad de fotos, esquemas y un diccionario de los términos fundamentales. En una reducida extensión hemos encontrado los lineamientos de un arte que hoy, pasados cinco siglos, nos sigue maravillando e influenciando. A partir de esta pequeña obra, el lector, orientado por un estudioso con indudable capacidad docente, podra profundizar hasta lograr un verdadero dominio del tema. Tradujo Elena de Grau Aznar.

(EL TIEMPO, Azul, 10 de agosto de 1986)
Imagen: Portada de la edición de Edunsa, 1996

viernes, 10 de enero de 1986

ARTE Y ENSEÑANZA ARTÍSTICA EN LA ARGENTINA

por J. A. Garcia Martinez. Fundacion Banco de Boston. Buenos Aires, 1986. 202 páginas. 

Pocas son las obras en las que se encara el tema de la enseñanza artistica en nuestro pais; centrada en las grandes personalidades, la historia de nuestra evolucion estetica nos habla mas de las obras de arte que de aquellos que contribuyeron, con su denodada y silenciosa labor, a formar a los grandes artistas. Por esta razon, la obra de J. A. Garcia Martinez se vuelve imprescindible para docentes, estudiosos y alumnos de arte; especialmente dedicada a las Artes Plásticas, presenta un panorama general de los estudios artisticos, deteniendose en sus momentos fundamentales. 
Sus meritos posibilitaron que la Fundacion del Banco de Boston se hiciera cargo de la edicion. Al respecto, veamos que nos dice Benito Portela, presidente de la institucion: "la Fundacion del Banco de Boston ha querido presentar al pais un libro en el que su autor no solo se apoya en la evolucion historica, social y cultural, sino tambien en el arte mismo, mostrandolo en funcion de la enseñanza y reconociendo que los movimientos plasticos tienen sus antecedentes en el pais en una constelacion pedagogica previa que, a su vez, es paralela a una determinada eclosion espiritual." Nada mas acertado que estas palabras para definir el tono del volumen; el hecho artistico, inmerso en la circunstancia en que surge, es visto en relacion con la misma, con mirada integradora. 
La educacion artistica en la Argentina puede dividirse, a criterio del autor, en tres grandes etapas. La primera de ellas es la "Formacion", que comienza, realmente, en 1799, cuando Belgrano crea la Escuela de Dibujo. Dos memorias anuales son la clara evidencia de cuanto el procer pensaba acerca del arte; en ambas, leidas al iniciarse las sesiones del Instituto del Consulado, expresa que el dibujo "es el alma de las artes" y exhorta al Gobierno a ocuparse seriamente de la cuestion. 
Segun Garcia Martinez, "la academia de dibujo constituyo un paso positivo y significo tambien un primer jalon en el desarrollo del arte argentino". Esta escuela fue suprimida el 28 de mayo de 1802. Un año antes habia abierto sus puertas la academia de Jose de Salas. Las personalidades del padre Castañeda y del suizo Jose Guth se destacaron tambien en este periodo de vacilaciones y esfuerzos. Por ese entonces, se pensaba ya en la conveniencia de crear un Museo de Arte; las adversas condiciones en que se encontraba el pais, principalmente por la guerra con Brasil, demoraron la concrecion de ese importante proyecto. 
EI año 1876 marca el inicio de la segunda etapa, denominada "la Organizacion". En esa fecha se crea la Sociedad Estimulo de Bellas Artes y, dos años después, su escuela. La generacion del 80 enriquece nuestra cultura estableciendo un sistema de Becas, en el año 1897, manteniendo una relacion mas o menos f1uida con Europa y creando el Museo Nacional de Bellas Artes. Las penurias economicas que agobiaban a esta academia fueron el motivo por el cual, en el primer ano de nuestro siglo se propone la nacionalizacion. La oficializacion de la misma se llevo a cabo cinco años mas tarde, durante la presidencia de Manuel Quintana, con Joaquin V. Gonzalez como ministro de Instruccion Pública. Esta fecha marca la finalizacion de la segunda instancia. 
En 1905 la enseñanza artistica ya se encuentra organizada y pueden observarse los frutos de tan ingente tarea. Se inicia, por tanto, la etapa de consolidacion, que -segun Garcia Martinez- se extiende hasta el año 1958, en que "se cambian los programas, se reestructuran las escuelas y se aplica el Plan de Estudios que sigue en vigencia." Caracteriza a este periodo la acentuacion del interes por la plastica y la presencia de numerosos artistas que transmiten su experiencia a los discipulos. Entre ellos se destacan Martin Malharro, Alfredo Guido, Julio E. Payro y, fundamentalmente, Raquel Forner, Horacio Butler, Pettoruti y Spilimbergo. 
La cuarta parte del libro se ocupa, finalmente, de la "Situacion actual de la enseñanza artistica." En estas paginas, el autor se pregunta acerca de la validez del actual Plan de Estudios, acerca de las bases de una nueva pedagogia del arte y la conveniencia de conservar el sistema vigente. EI escritor se refiere, por otra parte, al problema de la enseñanza del arte en relacion con el alumno atipico y a ' su desarrollo en el interior del pais. 
El volumen que nos ocupa se inscribe en la linea que el autor denominó "pensamiento artistico argentino", que ha desarrollado ya en Sarmiento y el Arte de su Tiempo (1979) y abordará en su proxima obra, EI Romanticismo en la Argentina. García Martinez, teorico, historiador y critico de arte, ha desempeñado una importante labor docente en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredon. Publicó Dimensiones de la Creación Estetica, Arte y Pensamiento del Siglo XX y Crisis y Revolucion en el Arte de hoy, entre otros trabajos. 
La obra de Garcia Martinez es sumamente útil, tanto para un primer acercamiento a la historia de la enseñanza artistica argentina, como para una profundizacion del conocimiento al respecto. La prolija division en partes y en capitulos es muy didáctica y facilita al lector la ubicacion en el tiempo y el espacio. 
EI autor ha recurrido a interesantes fuentes historicas, que transcribe, las que nos brindan un testimonio directo de la cuestion analizada; entre ellas, recordamos la Arenga del Padre Castañeda, un articulo de Sarmiento y el discurso de Joaquin V. Gonzalez, pronunciado al nacionalizarse la escuela. 
Completan el volumen numerosas fotografias y reproducciones de obras, asi como la bibliografia consultada.

EL PEQUEÑO OBISPO

Buenos Aires, Lumen, 1986. 

Quienes se interesen por el arte y la cultura conoceràn seguramente al arquitecto Luis Fernando Rodrìguez Querejazu, cuyos cursos audiovisuales son seguidos por gran cantidad de pùblico en diversas instituciones. 
Rodrìguez Querejazu no es sòlo arquitecto y docente. Es tambièn escritor, y ha cultivado en algunas de sus obras la vertiente autobiogràfica. Nos referimos a aquellas en las que aparece la historia reciente, en las que se presenta como protagonista desde su nacimiento. 
Como Fernando de Querejazu publica El pequeño obispo, una novela “absolutamente autobiográfica, aunque parezca un disparate lo que ocurre allí”, surgida de “la necesidad de homenajear a mis padres, que eran admirables”. 
El 10 de febrero de 1926 llegó a América el hidroavión Plus Ultra, piloteado por Ramón Franco, concretando así una proeza histórica. Ese mismo día, en un pueblo de inmigrantes de la provincia de Córdoba, veía la luz el protagonista de esta novela. Sus padres, castellanos, lo llamaron Fernando en homenaje a la isla Fernando de Noronha, en la que se produjo el aterrizaje. 
La evocación del escritor, que se inicia en la fecha de arribo del hidroavión, tiene como escenario el querido paisaje de Canals, provincia de Córdoba, donde “se vivía bien, atrayendo a las poblaciones cercanas, en un gran radio a la redonda, que buscaban los atractivos de este centro vitalizador”. 
En esta localidad, fundada por un naviero valenciano, no se conocían las desdichas; la naturaleza, pródiga, brindaba a los hombres todo lo necesario para ser felices. Su tesón y fe en el futuro de la nueva patria eran una fuerza vital y fecunda. 
Fernando, el pequeño que despierta a la conciencia, será el reflejo de dos mundos unidos en la sangre nueva.