domingo, 21 de julio de 1985

PROLOGOS A LA OBRA DE MI PADRE

por Mirta Arlt. Torres Agüero Editor. Buenos Aires, 1985. 202 paginas. 

Escribir sobre un autor al que nos encontramos ligados afectivamente entraña un riesgo: el de dejarnos llevar por nuestros sentimientos hacia esa individualidad; pero conlleva, asimismo, el enorme privilegio de conocer mejor que nadie el tema que se está tratando, sobre todo en lo atinente a la condición autobiográfica de su obra. Cuando al conocimiento y a la profunda comprensión se une el talento critico, llegan a nuestras manos paginas como las de Mirta Arlt.
Los dieciseis prólogos que conforman el volumen, redactados entre los años 1952 y 1982, nos permiten apreciar, junto a la admiracion y el cariño filial de la autora, su idoneidad en la materia; la catedratica de literatura argentina e inglesa, la incansable lectora, acompaña a esta emocionada evocadora, renuente, en un principio, a hablar de su padre.
En las paginas de Mirta Arlt encontramos una detallada biografia del creador; nos lo describe fisica y espiritualmente, haciendo hincapie en no pocas oportunidades en sucesos risueños. La prologuista se ha propuesto, sin duda alguna, esclarecer el modo de sentir y de pensar de su padre: nos habla de sus aficiones literarias, musicales, de su postura ideológica y su convicción teológica. A esta lograda evocación se añaden párrafos de cartas enviadas por el novelista a su hija y a un amigo, testimonios que corroboran la semblanza realizada por la autora.
Nos ha parecido sumamente interesante el estudio que Mirta Arlt hace de la obra de su padre a partir de una confrontación con Jorge Luis Borges, personalidad que podríamos considerar antitetica, y es interesante, tambien, la referencia que la prologuista hace al grupo de Boedo, al que suele vincularse el nombre del creador.
Apoyan el trabajo de investigación realizado par la autora citas de relevantes estudiosos, entre ellos, recordamos a los academicos Raul H. Castagnino y A. Pages Larraya.
Preceden a los dieciseis estudios la introducción, a cargo de Omar Borré, y la bibliografia de Mirta Arlt.

(LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca, 21 de julio de 1985) 

domingo, 14 de julio de 1985

POESIA ARGENTINA CONTEMPORANEA

Tomo I, Parte Novena Fundación Argentina para la Poesía. Buenos Aires, 1984. 319 paginas. 

La Fundacion Argentina para la Poesia ha emprendido una labor ingente: conformar la antologia de los poetas de nuestro pais desde sus origenes hasta la actualidad. Estos artistas seran agrupados bajo tres denominaciones: "De la Colonia al Martin Fierro", “Delimitaciones y aperturas hasta el 40", y “Poesia argentina contemporánea". Los realizadores han iniciado la tarea ocupándose del ultimo de estos tres grandes grupos, el contemporáneo, que abarca a los poetas argentinos desde la Generacion del 40 -momento fecundo para la lírica nacional- hasta nuestros dias.
La antologia ha sido diseñada siguiendo un mismo esquema; a cada autor se le ha asignado -dicen los compiladores- una misma cantidad de paginas, independientemente de la magnitud de su produccion, y se le ha pedido que él mismo seleccione los poemas. A continuacion, encontramos juicios criticos sobre cada uno de los artistas, una nota biobibliografica, y un cuestionario relacionado con las influencias, propositos y convicciones del escritor. Cuando se trata de un autor fallecido, este cuestionario es respondido mediante la inclusion de parrafos ilustradores al respecto, tomados preferentemente de su obra ensayistica. Este esquema de trabajo permite, como podemos ver, obtener una informacion clara y precisa acerca de cada poeta, y conocer, al mismo tiempo que su produccion literaria, sus ideas y motivaciones.
El volumen que hoy nos ocupa -la novena parte del tomo 1- se abre con la poesía de Maria Adela Agudo, escritora santiagueña vinculada al movimiento "La Carpa". En los versos de "Maridela" vibra la naturaleza, la peculiar hermosura de los escenarios en que transcurre la vida de la autora.
Le sigue Antonio Aliberti, poeta cuyo nombre nos es familiar merced a su labor ensayistica en un importante diario capitalino. En sus poemas podemos observar un leit~motiv: el niño; pero no es un ser abstracto, encarnación de ideales supremos; es el niño que ve en sus hijos, el que el fue en su lejana Sicilia natal. El volumen incluye su bellisima poesia "Cuestión de piel", que da titulo a un libro ganador de muchos premios, tanto en nuestro pais como en el extranjero.
Vicente Barbieri es el tercer poeta de esta antologia; entre las obras reunidas, tienen -a nuestro criterio- particular importancia “La balada del río Salado" y “Recuerdo del río Salado en esta mañana de noviembre de 1948", poemas que, considerados a la luz de su relato autobiográfico El río distante, nos ofrecen una vision compleja y abarcadora del significado que la infancia tuvo para los poetas del 40.
Bajo el seudónimo de Julio Denis, algunos, y con su firma, otros, aparecen los poemas de Julio Cortazar; la antología reúne composiciones de tematica diferente: el erotismo, la tierra añorada en el extranjero, la muerte, son el punto de partida de estas manifestaciones artisticas.
Jorge Vocos Lescano selecccionó para este volumen poemas de su autoria que abarcan el periodo comprendido entre los años 1954 y 1984; en ellos el amor por el paisaje natal es cantado con emocionada sencillez . Aparece tambien la preocupación por la rutina, que desgasta los gestos de amor, y la fascinacion de la música, la inefable magia de Brahms.
Mario Jorge de Lellis, Raul Galán, Jorge Enrique Ramponi y Roberto Themis Speroni son los autores que completan esta muestra; avalan su maestría poetica los juicios criticos de Jose Isaacson, Bernardo Canal Feijóo y Maria de Villarino, entre otros.
El libro incluye fotografías de los poetas y la nomina de los premios otorgados por la Fundación.

(LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca, 14 de julio de 1985) 

ROSALIA DE CASTRO: DE LO AUTOBIOGRAFICO A LO POETICO

Memorias, confesiones liricas y diarios, son las vertientes por las cuales la experiencia personal del creador se vuelca, se exterioriza, haciendose publica en manera mas o menos intimista. Pero un rasgo fundamental las diferencia: mientras el autobiografo se mueve dentro de coordenadas espacio-temporales y se refiere incesantemente a elIas, puesto que son las que estructuran su relato, el poeta se encuentra en la intemporalidad, en la aespacialidad. Asistimos, por cierto, al espectaculo de su existencia, pero no participamos en él como en el relato, organizado y cronologico, del escritor de memorias. 
Hecha esta salvedad admitiremos que es licito hablar de la poesia como manifestacion auto biografica, de su hondo valor testimonial. El narrador evoca un suceso; el poeta, un estado de animo 

El dolor

El 24 de febrero de 1837 nace en Santiago de Compostela, Rosalia de Castro, hija ilegitima de un miembro del clero y de una dama hidalga. Su vida estuvo signada por este oscuro origen; las bellisimas composiciones poeticas que nos dejó se refieren en todo momento a su dolor, a su angustia de hija natural y -a causa de la rigida moral de su epoca- oculta.
El sufrimiento es el protagonista de la obra de la poeta gallega, el sufrimiento en sus multiples manifestaciones. Junto a su tragedia personal -su origen y dos terribles enfermedades-, vibra en su poesía el sentimiento del dolor colectivo, la desolación de un pueblo abandonado por Dios y por sus compatriotas. La indigencia, el subdesarrollo de los campesinos gallegos se vuelven materia poética, adquiriendo una fuerza que emana de su propia condición autobiográfica. Nada se retrata mejor que lo que se conoce por experiencia; Rosalía sabe de la amarguras de su pueblo, y las canta. Pero, al mismo tiempo, canta también, sus mínimas, cotidianas alegrías. 

Los personajes

Los tipos sociales de su tierra aparecen en esas rimas sencillas, embriagadas de un sentimiento romántico de la existencia: la campesina, el zagal que la enamora en un paisaje bucólico, surcado por la típicas rías; el gaitero, “de paño de seda vestido”, que engaña a las muchachas deslumbradas por su apostura y cortesía. 
EI amor, en la obra de Rosalia de Castro, no tiene con notaciones gozosas: no es jamas fuente de alegria, de felicidad. Y no podia serlo, si pensamos en su historia personal: el arnor de sus padres; un amor castigado por la sociedad, ocasionó a la niña grandes pesares; ya adulta, conserva en sus labios ese regusto amargo. Su posicion ante la relacion de pareja es absolutamente negativa, no obstante su armoniosa relacion conyugal. 
El amor egoista y efimero, huye, dando paso a la soledad. Este es otro de los temas predilectos de la poetisa; la soledad, la lejania del ser amado, es un leit-motiv en sus poemas. Su dolor no siempre es manso, callado; muchas veces se desgrana en sollozos que la ahogan, impidiéndole elevar su plegaria al Señor. 

El emigrante

Pero el dolor no siempre esta vinculado a la ausencia del ser amado; en, otras oportunidades, es la nostalgia del hogar lo que provoca en ella tan amargo sentimiento. Su tierra ha quedado lejos, ya no puede escuchar el tañido familiar de las campanas; sus pasos la han llevado, desgraciadamente, por otros caminos. Lejos están su aldea, sus bosques, la imagen de la Virgen de la Asunción, "blanca como un serafin". Aparece entonces el tema del emigrante.
Nos era familiar, en nuestra literatura -desde Eugenio Cambaceres y Lucio V. Lopez hasta Pedro Orgambide-, la figura del inmigrante. Aqui, por el contrario, se muestra el otro aspecto -complementario- de una misma realidad. El español, agobiado por la pobreza, por la miseria que degrada su vida y la de sus hijos, debe marcharse a "hacer Ia America". Desde sus amadas tierras gallegas, Rosalia evoca esta cruel circunstancia: sus compatriotas, sus hermanos, se encuentran allende el mar, a menudo sin su familia, intentando labrar un futuro digno. En ellos piensa Rosalia cuando escribe: "Airecillos, airecillos, aires,/ airecillos de mi tierra;/ airecillos, airecillos, aires,/ airecillos, llevadme a ella", su composición mas conocida por nosotros y que con tanto sentimiento escuchamos recitar. 
En cada emigrante se encuentra este deseo, aunque a veces pueda estar ensordecido por el bienestar y la seguridad logrados en suelo extraño. Al igual que Rosalía de Castro, todo emigrante se sintió alguna vez "una hojilla seca”, dócil a los vaivenes de la brisa que la regresará a su aldea natal. El hombre alejado de los suyos es como una rosa que muere; muere de dolor al sentirse solo, en una tierra ajena.

El paisaje

Otro elemento autobiografico cobra gran importancia en la obra poetica de Rosalia de Castro: el paisaje. Mucho se ha hablado del sentimiento panteista de la naturaleza que inflama a todo poeta gallego. La autora de Hojas Nuevas describe el entorno con palabras maravilladas; las flores. las fuentes, los rios, son evocados con mucho de locus amoenus. Galicia tiene, para la poeta, todo aquello de que carece Castilla: vergeles fecundos, campiñas soleadas, aguas cristalinas. Galicia es la tierra pródiga que, sin embargo. condena a la miseria a sus pobladores; esta paradoja es la que causa mas pesadumbre a la autora. 
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El dolor, los personajes, el paisaje de su region, protagonizan la obra poetica de Rosalia de Castro. El alma gallega pervive en la escritora compostelana, admirada por Unamuno, Azorin y Juan Ramon Jiménez. Permitasenos, por medio de estas lineas, hacernos eco del merecido homenaje que, con motivo de celebrarse el centenario de su muerte, Ie tributa su tierra natal. 1985 ha sido declarado "año rosaliano”, en homenaje a la creadora que representa el más autentico resurgir de las letras gallegas en el siglo XIX.

(LA PRENSA, 1985)